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domingo, 30 de diciembre de 2018

Las estrellas, por Carlos Maleno


Editorial Sloper. 210 páginas. 1ª edición de 2018.

En junio de 2015, no mucho antes de que apareciera mi novela Los insignes en la editorial Sloper, leí La rosa ilimitada, segundo libro que Carlos Maleno (Almería, 1977) publicaba en esta editorial mallorquina dirigida por el escritor Román Piña.
Ese año, 2015, escribí una reseña sobre La rosa ilimitada en la que comenté que me parecía que Maleno, en la escritura de esta novela, mostraba demasiado su admiración por Roberto Bolaño («Una novela corta muy bolañesca sobre la soledad, la violencia, los sueños y la literatura. Una novela poética y misteriosa, de estructura muy trabajada», escribí hace tres años). También me atreví a insinuar que Carlos Maleno ganaría como autor si en vez de homenajear tan claramente a su maestro tratara de buscar una voz propia. Pues bien, en 2018 Maleno ha publicado Las estrellas, una novela que me ha recordado mucho más a La rosa ilimitada que a Roberto Bolaño, una novela mucho más madura y perfecta que la anterior.

En marzo de 2018, Román Piña me hizo llegar a casa Las estrellas. Ya he comentado muchas veces que tengo un problema de ambivalencia afectiva hacia los libros que me envían los editores sin que yo los solicite. En este caso sabía que, más tarde o más temprano, me acercaría a la nueva novela de Carlos Maleno. Ha sido a finales de 2018 cuando he decidido tomar este libro de mis estanterías, que he leído en un intenso fin de semana.

Las estrellas se divide en cuatro partes y un epílogo. Cada una de estas partes está dividida en capítulos relativamente cortos (hay 38 en total).

La primera parte se titula Los fotógrafos, y en ella el narrador nos habla de la relación de amistad entre tres fotógrafos profesionales que suelen viajar a países con conflictos bélicos para realizar sus arriesgados reportajes. El narrador nos habla principalmente del joven Jordi Carrera, habitante de Barcelona y de vida solitaria, sobre todo desde que murió su madre y él no quiso volver a relacionarse con su padre maltratador y su hermano, que parecía justificarle. Jordi encontrará una nueva familia en sus amigos fotógrafos, Joao y Kevin.

En La rosa ilimitada, los dos protagonistas principales eran editores, y los siento vinculados a los fotógrafos de Las estrellas; Maleno sitúa a los personajes de ambas novelas muy cerca de la desesperación y los rostros oscuros del mal. Diría –porque sé de dónde viene la escritura de Maleno– que la influencia de Roberto Bolaño sigue presente en su nuevo libro, pero de un modo mucho menos evidente. En los tres años que han transcurrido entre las dos obras, Maleno ha madurado mucho y la prosa de Las estrellas es misteriosa y poética, y avanza, página tras página, de un modo seguro e implacable, mientras se adentra en territorios cada vez más oscuros. Los elementos en común con su anterior obra son palpables: nos encontramos aquí con muchos personajes que lloran y otros que los escuchan o los ven llorar en situaciones desesperadas. Sobre todo se habla aquí, de un modo insinuante y ominoso, del terror en Sudán, que han contemplado Joao y Kevin, y que este último no parece haber superado.

En la segunda parte, Las niñas, el solitario Jordi conocerá a la también solitaria Emma, una joven aún más perdida y desesperada que él mismo. El personaje de Emma guarda más de un parecido con Paula Boccia, la protagonista femenina de La rosa ilimitada. Jordi y Emma iniciarán una complicada relación, y será ahora cuando el lector descubra que Jordi era homosexual y que nunca se había acostado con una mujer. Emma es una mujer frágil, con problemas de anorexia y salud mental. Carlos Maleno, haciéndose un guiño a sí mismo, hará que Jordi y Emma se conozcan gracias al libro La posibilidad de una isla del escritor francés Michel Houellebecq, otro de sus autores favoritos.

Durante todas las partes de la novela se recurre a la imagen de «las estrellas» en el cielo como a una presencia ominosa que amenaza a los protagonistas. «El cielo negro estaba tan lleno de estrellas como los muslos de la prostituta» (pág. 47); «Mientras mi pareja me llevaba al hospital, no podía pensar en otra cosa, sólo en mi propio dolor y en las estrellas» (págs. 70-71).

Como en La rosa ilimitada, Maleno hace uso de los sueños en Las estrellas como material narrativo, un material que llega a ser importante en la trama. La presencia del mal en el libro es tan grande que acaba siendo otro de sus protagonistas: guerras, hambre, mutilaciones, prostitución, dolor, locura, soledad, pederastia, violaciones… De hecho, hay momentos en los que Maleno parece abandonar el realismo y se adentra en rutas expresionistas para describir –mediante alusiones o misterios– la presencia del mal. Me ha gustado y llamado mucho la atención un detalle: en algunas de las fotografías que toman los tres amigos (Jordi, Joao o Kevin) parecen materializarse elementos fantásticos, como manchas oscuras sobre sus propias imágenes o vibraciones y ruidos imposibles.

Cuando reseñé La rosa ilimitada comenté que, al acabarla, me había llamado la atención que la estructura estaba más trabajada de lo que había supuesto en un principio. Me gustaría destacar de Las estrellas su gran trabajo con la estructura. Si bien la novela comienza con una tercera persona aséptica, al llegar a la segunda parte la voz narrativa realiza pequeñas intervenciones: «Volvamos ahora, por un momento, al Club París», leemos en la página 99, y también ha empezado a adelantarle al lector cuál va a ser, en parte, el destino de alguno de sus personajes. En el epílogo, el narrador se hará por entero presente y tomará presencia narrativa. Me ha parecido éste un detalle muy logrado.

A partir de la segunda parte, el abanico de personajes y subtramas se abre. Empecé la novela el viernes y el sábado había finalizado la segunda parte. No quiero contar más detalles del argumento, pero tras la segunda parte (ha sido el domingo cuando he finalizado el libro), me encontraba sorprendido y con ganas de retomar la lectura, porque los acontecimientos narrados hacían que como lector me encontrase desconcertado. No sabía hacia dónde iba a llevar su novela Carlos Maleno, no sabía si iba a conseguir cerrarla con coherencia; aunque, por lo que llevaba leído, intuía que sí, como así ha sido.

Recuerdo que hace un año o dos, Carlos Maleno comentó en Facebook sus lecturas del escritor guatemalteco Rodrigo Rey Rosa. Fotografió las portadas de algunos de sus libros y escribió en un estado: «Un modo diferente de narrar». Me he acordado de estas palabras según acababa Las estrellas, porque, ahora mismo, según escribo un rato después de acabar el libro, estoy considerando la idea de que Rey Rosa se haya convertido en una beneficiosa influencia creativa para Maleno, ya que el guatemalteco también escribe novelas cortas, con capítulos cortos, que se pueden subdividir en varias tramas y cuyos desenlaces suelen ser desconcertantes e inesperados.

Como ya he apuntado antes, Carlos Maleno ha dado en Las estrellas un gran salto cualitativo en relación con La rosa ilimitada, su anterior novela. Es el universo creativo de Maleno un mundo de sordidez, dolor, soledad y violencia, narrado con firmeza, misterio y mucha belleza, una belleza desolada y desconcertante.

Acabo de realizar una búsqueda en google y no encuentro reseñas de Las estrellas, lo que me sorprende, porque es una novela que se merece encontrar muchos lectores y que se hable de ella. Me ha parecido una conseguida y talentosa novela corta.

domingo, 28 de junio de 2015

La rosa ilimitada, por Carlos Maleno

Editorial Sloper. 159 páginas. Primera edición de 2015.

En 2014 apareció la novela Mar de Irlanda, debut del escritor Carlos Maleno (Almería, 2014). La publicaba la editorial mallorquina Sloper, con una bella portada. Recuerdo que oí hablar de la novela; fue reseñada en varios periódicos y Enrique Vila-Matas la recomendó en su web. Creo que la repercusión que tuvo este libro hizo que me fijara más en el trabajo de Sloper; hasta que les acabé enviado una de mis novelas, con el resultado de que en septiembre de 2015 seré compañero de editorial de Carlos Maleno (ya se lo recordaré a ustedes dentro de unos meses, no se preocupen). Mar de Irlanda va a ser traducida al inglés y comercializada en el difícil mercado norteamericano, lo que me parece una gran noticia para Maleno y para Sloper.

En 2015 ha aparecido, también en Sloper, la segunda novela de Carlos Maleno, La rosa ilimitada. Hace unas semanas solicité en la biblioteca de Móstoles las dos novelas de Maleno y las últimas novedades de Sloper. Por ahora han incorporado a sus fondos La rosa ilimitada.

Por alguna entrevista y por comentarios en las redes sociales, sabía que Maleno es un gran admirador de Roberto Bolaño (y también de Michel Houellebecq). Teniendo en cuenta esta coincidencia con mi propio gusto intuía que la escritura de Maleno me iba a interesar.

Basta abrir la primera página de La rosa ilimitada para que el lector conocedor de la obra de Bolaño pueda percatarse de los claros homenajes al maestro que se va a encontrar en este libro: la primera parte se titula Detectives perdidos en la ciudad luminosa, haciendo alusión a Los detectives salvajes. Poco después descubrimos que el personaje se llama Roberto Fate: Roberto por Roberto Bolaño y Fate por el personaje de 2666. Incluso el título del libro –La rosa ilimitada- es el título de unas novelas del personaje de 2666 Benno von Archimboldi.
En algunos momentos de la novela el homenaje es evidente: por ejemplo, en la página 47 Roberto Fate empieza a recordar un fragmento de la novela El tercer Reich de Bolaño, leemos: “Recordó después un fragmento de El tercer Reich, una de las primeras novela de Bolaño en las que ya se podía apreciar lo que después fue su escritura de madurez.”, y el resumen de la escena ocupa una página.
En otras ocasiones el homenaje es algo más sutil y se requiere tener algún conocimiento en la obra de Bolaño: en la página 93 Fate empieza a pensar en una rata, a la que otorga varias profesiones, para al final acabar concluyendo que la rata que imagina es una “rata detective”, una referencia al cuento de Bolaño El policía de las ratas.
En la página 21 Fate y Paula Boccia (otra de las protagonistas) en la 22: piensan de sí mismos “Soy más pobre que una rata”, una frase, que como un mantra, repiten en más de una ocasión los personajes de Bolaño (sin ir más lejos en el emblemático cuento Sensini).

En la página 33 podemos leer: “A partir de aquí esta historia, que aunque no es una historia de violencia, sí tiene violencia, cambia, toma otro camino. Y como escribió Roberto Bolaño en aquel cuento suyo, Días de 1978, Aquí debería terminar este relato, pero la vida es un poco más dura que la literatura.” Una frase que yo recordaba de mi lectura de Bolaño, y que siempre me gustó mucho a pesar de la contundente rima interna.

El homenaje que Carlos Maleno hace a Bolaño en esta novela es abierto como vemos. Pero como detectives literarios podemos seguir rastreando la influencia del maestro: en el estilo de Maleno también encontramos a Bolaño. Maleno como Bolaño escribe usando un lenguaje poético. Consigue crear esto mediante el juego textual de las repeticiones de palabras. En la página 12 leemos: “Se vio a sí mismo balanceándose sobre un abismo, como en los últimos meses repetidamente imaginaba. Balanceándose como un funambulista sobre la delgada cuerda que formaba su ilusión y el amor por la literatura. Balanceándose sobre el abismo de la incertidumbre, el abismo de perder el dinero que en otros tiempos, que ya le parecían tan lejanos, pudo ahorrar, el abismo a no encontrar nada.” Ni que decir tiene que “abismo” es precisamente una palabra muy bolañesca.
Otro recurso es el del contraste de términos: “la oscuridad de ella fue su luz” (pág. 11), “simulacro silencioso de un grito” (pág. 117) “como en un mar o como un desierto” (pág. 117), “en un pasado, que será futuro” (pág. 127).
También como Bolaño, Maleno trata de crear un misterio o una amenaza en los párrafos que escribe: uno de los protagonistas mira, por ejemplo, a la oscuridad y no se explica qué está viendo. He podido constatar el gran uso del adjetivo “extraño”, muchas son las cosas extrañas que se mueven esta novela.

Como hace Bolaño en sus libros, los personajes de La rosa ilimitada está relacionados con la literatura: Roberto Fate y Jacobo Cruz son editores. El primero ha quedado fascinando con el manuscrito de cuentos enviado por la escritora argentina Paula Boccia, que perdió una pierna en un accidente de coche. Como Bolaño, Maleno introduce en su historia la narración de argumentos de cuentos, novelas o películas, que acaban funcionando como microrrelatos en el texto. La narración de los sueños cumplirá la misma función.

Se enumeran los muertos en las inundaciones de Almería, y de cada uno se nos narrará una pequeña historia, como ocurría en La parte de los crímenes de 2666. Incluso hacia el final se introduce un dibujo, que me recuerdo a los dibujos que introduce Bolaño en el final de Los detectives salvajes. Hay personajes que lloran y otro los escucha a través de una pared, esto también ocurre en la obra de Bolaño (me acuerdo, sin ir a buscarlo en los libros de Bolaño, de los días que pasa Ulises Lima en Israel, en Los detectives salvajes).

¿Y cuál es el argumento de La rosa ilimitada? Roberto y Jacobo llevan una pequeña editorial, al borde de la ruina. Viven en Almería. Roberto además escribe. Roberto queda fascinado por el manuscrito que les ha hecho llegar la joven Paula Boccia, que ha llegado a Madrid, desde Buenos Aires, después de la muerte de su madre. Paula vive en una pensión (y es más pobre que una rata). Viaja a Almería para conocer a Roberto y Jacobo. Cuando llegue a Almería, los editores tienen pensado desplazarse a un pueblo de la provincia para asistir a un recital de poesía del afamado escritor francés Michel Houellebecq. Roberto estuvo casado en el pasado y ahora vive solo. Jacobo frecuenta prostitutas, últimamente sobre todo a una prostituta negra llamada Abeba, que acabará teniendo un papel importante en la trama.

La novela está narrada en tercera persona, una tercera persona que en muchos casos se acerca al punto de vista de los personajes, pero que en momentos clave también se aleja de ellos para que en ese hueco entre lo contado y lo eludido se cree una intriga para el lector. En ocasiones el narrador interpela directamente al lector: “Ninguno de vosotros podéis negar esto, ninguno estuvisteis allí” (pág. 11).
En las primeras páginas de la novela sabemos que la prostituta negra morirá asesinada de forma brutal. Al principio pensé que el destino de este personaje iba a funcionar como un punto de fuga de la novela, uno de esos pequeños relatos dentro de la narración con que Bolaño jalona sus libros. Pero no es así, el asesinato de la prostituta es uno de los hechos capitales del libro y que en gran medida marca su estructura temporal.

Quizás en la exposición que he hecho de mi lectura de La rosa ilimitada he primado mucho en mi comentario la búsqueda de los ecos de Bolaño, y es cierto que yo, conocedor de toda la obra de Bolaño publicada, he hecho esta lectura. Pero he de decir que pese al tremendo peso que la obra del chileno hace gravitar sobre las páginas de este libro (quizás recomendaría a Carlos Maleno –y no sé quién soy yo para recomendar nada sobre escritura a nadie- que se deje llevar más por la búsqueda de una voz propia y deje atrás a su modelo) La rosa ilimitada me ha gustado. La importancia de los sueños en la narración, por ejemplo, rozando ya el género fantástico, me ha sorprendido, y en este caso sí que Maleno estaba trascendiendo al modelo. Los temas metaliterarios que se presentan aquí, así como el de la soledad y la violencia, me han interesado. Y el final tan intenso y cerrado (pero a la vez misterioso) me ha satisfecho, porque me ha llevado a meditar sobre la estructura del libro y me he dado cuenta de que estaba más trabajada de lo que en principio había pensado.

Así que en resumen, tenemos en La rosa ilimitada, una novela corta muy bolañesca sobre la soledad, la violencia, los sueños y la literatura. Una novela poética y misteriosa, de estructura muy trabajada.