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domingo, 7 de septiembre de 2025

Cuentos completos 5, por Philip K. Dick


Cuentos completos 5
, de Philip K. Dick

Editorial Minotauro. 663 páginas. 1ª edición de 1963 a 1980; esta es de 2020

Traducción de Manuel Mata y Carlos Gardini

 

Ya he comentado muchas veces que uno de los mitos de mi adolescencia es el escritor de ciencia ficción estadounidense Philip K. Dick (1928, Chicago – 1982, Santa Ana). En los años 90 leí bastantes de sus novelas y, una vez pasados los treinta y cinco años, seguí con las que me faltaban. Sin embargo, me había dejado sin leer sus cuentos, publicados en España por la editorial Minotauro en cinco volúmenes. En el verano de 2021 leí el volumen 1, y he mantenido esta tradición –que acaba en el verano de 2025– con la lectura del volumen 5. Tenía ganas de llegar a ya al volumen 5 porque los cuentos que recoge este libro están escritos en su etapa de madurez y, según críticos y lectores, es su mejor libro de relatos.

El volumen 1 reunía 25 cuentos, escritos entre 1951 y 1952; el segundo 27, escritos entre 1952 y 1953; y el tercero 23, escritos entre 1953 y 1954. Hemos de tener en cuenta que la primera novela de Dick, Lotería solar, no apareció hasta 1956. El volumen 4 reúne 18 cuentos, escritos entre 1954 y 1964. El volumen 5 contiene 24 cuentos y el periodo de su escritura abarca 17 años (1963-1980), el más largo de los cinco libros.

 

El prólogo del volumen 5 está firmado por el escritor de ciencia ficción Thomas M. Disch, y, en él, Disch dice que Dick fue tanto un escritor para escritores como para lectores. También dice que su estilo literario no suele alcanzar grandes cotas, pero –como todos sabemos ya a estas alturas– Dick tenía grandes ideas.

 

La cajita negra es el primer relato. Se trata de una historia paranoica de persecuciones estatales, en el contexto de la Guerra Fría, con –por ejemplo– comunistas chinos en Cuba. Lo que más me gusta de este relato es que aparece la religión del mesmerismo, con sus cajas negras de empatía. Las personas que las usan pueden acompañar a Mercer mientras sube a una loma y va recibiendo pedradas. El FBI sospecha que Mercer representa la avanzadilla de una invasión extraterrestre. Lo que me gusta es, como el propio Dick explica en sus comentarios a los cuentos al final del libro, que este relato lo usó en la composición de su famosa novela ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? (1968); La cajita negra se publicó en 1964. Normalmente, aunque muchas de sus historias tienen elementos en común, Dick crea mundos diferentes en cada novela o relato; pero también resulta agradable encontrar estas escasas confluencias dentro de su otra.

 

La guerra de los fnuls también trata de una invasión extraterrestre; en este caso se trata de los fnuls, que periódicamente tratan de tomar la Tierra. En esta ocasión lo hacen convertidos en vendedores de inmuebles, con aspecto humano. Los fnuls no saben por qué, pese a su camuflaje, los humanos siempre los detectan. En este caso, aunque estén camuflados de vendedores de inmuebles, miden solo 60 centímetros. El cuento contiene ese humor surrealista de Dick que resulta un tanto inmaduro, aderezado aquí con algo de picante sexual, un tanto machista. No es este, desde luego, uno de los mejores cuentos del libro.

 

El nivel mejora en el tercer relato, Artefacto precioso. Estamos en Marte y en el planeta se están instalando colonos procedentes de una Tierra superpoblada. El protagonista, Milt Biskle, es un antiguo soldado que perdió el pelo y los dientes, como tantos otros, a consecuencia de su participación en la guerra. El relato acaba siendo una crítica a las aglomeraciones de las grandes ciudades de la Tierra. Milt quiere visitar los lugares de su infancia y el lector acabará teniendo la sensación de que todo se trata de un simulacro, ahondado en esa idea de las historias de Dick en la que la realidad que percibimos (o nos hacen percibir) no acaba de ser la «real».

 

En Síndrome de alejamiento dos policías detienen el vehículo de un hombre que conduce con exceso de velocidad. Aunque estamos en la Tierra, el hombre piensa que se encuentra en Gamínedes y que tal vez ha asesinado a su mujer. ¿Esto es real o es un falso recuerdo? De nuevo nos encontramos, igual que en el anterior, con una historia de Dick en la que se plantea la «realidad de lo real». El tercero y este cuarto son buenos relatos.

 

Una odisea terrícola, con sus 50 páginas, es el relato más largo del conjunto. Trata de una California que ha sufrido una guerra nuclear y de la vida de los supervivientes. Algunos animales, debido a la radiación, ha desarrollado capacidades fantásticas, como, por ejemplo, el hecho de una rata pueda tocar la flauta. Este detalle enseguida me hizo pensar en la novela El doctor Moneda Sangrienta, que leí en los años 90 y que tenía este argumento. La narración está repleta de sucesos inquietantes e imaginativos. Este cuento se publicó por primera vez en las obras completas y se trata de apuntes, o fragmentos, de la que iba a ser la novela El doctor Moneda Sangrienta. Me gusta el relato, pero recomendaría mejor leer la novela, porque en mi recuerdo es una de las mejores obras de Dick.

 

Su cita será ayer: un hombre despierta a su rutina, y comienza con su tarea relativa a la única copia que queda de un libro importante. En este relato hay robots y viajes en el tiempo, lo que hace (esto último) que su planteamiento sea confuso y que no me acabe de gustar.

 

Combate sagrado: unos tipos sacan de la cama al protagonista. Tiene que revisar una máquina que analiza el riesgo de estar sufriendo la amenaza de una guerra o no. La máquina cree que ese riesgo existe, pero los humanos del FBI piensan que puede estar fallando. Aunque algunas de las pruebas a las que los humanos someten a la máquina para ver si tiene capacidad real de analizar la situación me parecen un tanto ingenuas, el final es tan inquietante que ha hecho que se eleve para mí el valor de este cuento y que me acabe gustando bastante.

 

Un juego sin azar nos conduce de nuevo a una colonia humana en Marte. La colonia va a recibir la visita de unos feriantes del espacio. Esto pone en alerta a algunos de sus habitantes, ya que el año anterior perdieron bastantes de sus bienes con las apuestas a las que les llevaron otros feriantes. En esta ocasión, cuentan con la presencia de un niño con poderes psíquicos, que puede ganar a los feriantes en sus juegos. Así ocurre y recibe lo que en apariencia era el mejor regalo: unas muñecas robots. Quizás han sido engañados y estas muñecas robots suponen en realidad una amenaza. Este es uno de los cuentos que más me ha gustado del libro porque tiene el encanto puro de Dick: si el lector analiza su estructura interna, la lógica causa-efecto de sus ideas, comprobará que es un disparate de cuento, pero contiene el misterio y la extrañeza propia de un cuento de Dick, que, en ocasiones como esta, sigue una lógica propia ajena a la real, y esto –al menos ante mis ojos– le da un gran valor expresionista o surrealista al cuento.

 

No por su encuadernación me gusta porque nos remite a otro cuento de Dick: Más allá se encuentra el wub, que está contenido en el volumen 1. Un editor de Marte trabaja sus libros encuadernándolos con piel de wub, un animal de la fauna marciana. A pesar de que el wub, al que perteneció la piel, está muerto, no así su piel, que tiene capacidad para modificar el contenido del libro. De nuevo, es una narración original, con una lógica absurda y bella propia del mundo de Dick.

 

En La revancha la policía interviene un casino regentado por extraterrestres. Sin embargo, el protagonista consigue salvar una máquina del millón. Como estamos dentro de un relato de Dick, la máquina del millón desarrollará instintos homicidas contra nuestro protagonista. Puro Dick paranoico.

 

La fe de nuestros padres: el protagonista va a tener la oportunidad, gracias al consumo ocasional de una droga, de ver la televisión de un modo alucinógeno, pero ¿y si estaba drogado antes y le hacían ver una realidad alterada y lo que ve ahora, gracias a la nueva droga, es la realidad? El mundo está dominado por un líder, que posiblemente no es quién la población cree que es. De nuevo, puro Dick paranoico con la realidad.

 

En la página 371 tenemos el relato más corto del libro, pero con el título más largo; se titula La historia que podrá fin a todas las historias para la antología de Harlan Ellison, Dangerous Visions, y el título es casi más largo que el microrrelato loco que viene después. Me ha gustado del puro desconcierto que me genera.

 

La hormiga eléctrica es el que me ha parecido el mejor cuento de todo el libro. El director de una empresa sufre un accidente y pierde una mano, que le puede ser sustituida por otra biónica en el hospital. En este lugar, va a descubrir que, en realidad, no es un humano sino un robot, y que no trabaja en una empresa, sino que es propiedad de dicha empresa. Esto le va a generar una terrible crisis existencial, que le va a conducir a la autodestrucción. Es un relato bello y triste.

 

Cadbyry, el castor necesitado me hizo leer sus primeras páginas con una sonrisa de incredulidad. El cuento está protagonizado por un castor, al que su mujer presiona para que consiga más fichas de póquer, cuya acumulación da la medida del estatus en este mundo de los castores que crea Dick. A nuestro castor no le va a quedar más remedio que acudir en busca de ayuda a un conejito psicólogo. Los problemas matrimoniales del castor son evidentes, y empezará a ilusionarse cuando le surja la oportunidad de conocer a una mujer que quizás pueda darle el amor que necesita. En este relato aparece una mujer joven de pelo negro, que el lector de Dick sabe que simboliza a su hermana melliza que falleció en el parto y a la que Dick siempre sintió a su lado como una presencia sanadora. Hasta cierto punto, esta propuesta me ha recordado al cuento Josefina la cantora o el pueblo de los ratones de Franz Kafka.

Este cuento lo escribió Dick en 1971 y no se publicó hasta que fue incluido en esta antología. Esto pasa con algunos otros relatos del conjunto. Imagino que por esta época, Dick estaba más centrado en escribir novelas y conseguir publicarlas.

 

Algo para nosotros, temponautas trata sobre viajeros en el tiempo. Un grupo de astronautas terrícolas ha sido enviado a la misión de realizar un viaje en el tiempo. Un fallo hará que entren en bucle en un ciclo temporal, que les permitirá, por ejemplo, asistir a su propio entierro. Es un buen relato sobre las paradojas de los viajes en el tiempo, otro de los temas recurrentes de Dick.

 

Las prepersonas es un relato inesperado. Dick nos habla de una sociedad en la que los padres pueden decidir, hasta que los niños tienen doce años, que ya no desean a sus hijos y el Estado puede retirarlos en un furgón para llegarlos a un depósito, donde si, en el plazo de treinta días, no son adoptados por nadie serán eliminados. El relato se puede interpretar como una crítica al sistema de perreras, que recoge a animales domésticos abandonados, pero también, y sobre todo, como una crítica a las leyes proaborto. En su comentario final, Dick explica que este relato recibió críticas, pero que él quería dejar clara su postura antiabortista. Sin compartir su idea de fondo, he de decir que me ha gustado.

 

El ojo de la sibila es también un relato extraño. En él, Dick empieza a hablar de la antigua Roma. Esto no es algo infrecuente en su última etapa creativa, puesto que en su explicación paranoica del mundo, él se sentía un cristiano primitivo trasladado a la California de 1970. Este cuento acabará hablando de los años escolares de Dick y su vocación por la escritura. Sin ser un buen cuento, estructuralmente hablando, me ha resultado interesante por el tema autobiográfico.

 

El día que el señor Ordenador se cayó del árbol nos plantea la discusión de un ciudadano con sus electrodomésticos, controlados por un ordenador central que sufre episodios de locura. Uno de los protagonistas del relato va a ser un empleado de una tienda de discos, oficio que tuvo Dick en su vida real y que, a veces, aparece en sus historias. El ordenador central, como una IA enloquecida, empezará a generar información falsa. Es un cuento correcto, sin más.

 

La puerta de salida de adentro también trata del mundo de los robots y del control estatal. Un joven ciudadano, de vida mediocre, es agraciado con el premio de poder mejorar su formación. Descubrirá tarde que la primera prueba a la que debe someterse es a un juego moral.

 

Cadenas de aire, redes de éter descubriré en el comentario final que Dick lo uso para la su novela La invasión divida, que he leído, pero que no recordaba, o al menos no recordaba este detalle. Es un relato sobre la soledad, sobre dos personas, un hombre y una mujer, que viven en cúpulas aisladas en un planeta remoto. Cuando la mujer es víctima de una enfermedad, los dos empezarán a relacionarse más. Lo sorprendente de este relato es que se publicó en 1979 y está perfectamente integrado en él el uso de la IA con frases como estas: «En la pantalla grande apareció un mensaje. Era la respuesta del Sistema de la IA, llegada con un día de antelación», «No era de extrañar que el sistema de IA le hubiera notificado que el factor ético era prescindible en este caso». Me gusta más que los anteriores.

 

Extraños recuerdos de la muerte no es un cuento de ciencia ficción, sino que es un cuento realista sobre un hombre preocupado por el desahucio de una vecina mayor y acaba siendo una reflexión sobre la locura. El esfuerzo estilístico de Dick es aquí mayor que en sus otros relatos. Este cuento me sorprende por inusual.

 

Espero llegar pronto trata sobre un viaje intergaláctico de diez años, donde una nave espacial tiene la responsabilidad de mantener dormidos a los sesenta tripulantes. Sin embargo, algo falla y una de esas personas se despierta. La nave tendrá que ingeniárselas para que, en los próximos diez años, no pierda la cordura y decide suministrarle imágenes de sus recuerdos, con inesperadas consecuencias. ¿Lo real es real?

 

El caso Rautavaara nos presenta a unos extraterrestres que, debido a las leyes interplanetarias, se ven en la situación de ayudar a unos terrícolas que han sufrido un accidente cósmico. A través de un cuerpo humano muerto, al que han intentado revivir, entrarán en contacto con una deidad inesperada. Es un cuento inquietante, me gusta.

 

La mente alienígena nos presenta a una nave que se ha desviado de su trayectoria por un suceso inesperado, que tiene que ver con una mascota. Es un cuento escrito con afán bromista e inferior a otros.

 

Después de cinco veranos (y cuatro años) esta aventura de leer los cinco volúmenes de los Cuentos completos de Phillip K. Dick ha llegado a su fin. La verdad es que no podría afirmar, de forma contundente, que este quinto volumen sea significativamente el mejor de todos. En muchos de sus relatos, se nos vuelve a presentar el Dick juguetón, que escribe con intenciones cómicas, de sus comienzos. Quizás en esta etapa última ya no trata de hacer, como al principio, un giro final en los cuentos que les dé un nuevo significado, en muchos casos chistoso, y que acababa arruinando un tanto el alcance global de la pieza. Creo que había estado suponiendo que en este quinto volumen me iba a encontrar con relatos que tuvieran más que ver con el mundo de la novela Valis, con las inquietudes más profundas de Dick sobre la realidad, y no ha sido así. En cualquier caso, este Cuentos completos 5 contiene piezas destacadas de la producción de Philip K Dick y, en conjunto, me han acompañado bien en mis últimos inicios de verano. Ahora me queda por leer la Exégesis de Dick. Espero no tardar mucho en acercarme a ella.

 

domingo, 27 de abril de 2025

Cuentos completos 4, por Philip K. Dick


 Cuentos completos 4, de Philip K. Dick

Editorial Minotauro. 681 páginas. Relatos escritos entre 1954 y 1964; ésta edición es de 2020

Traducción de Carlos Gardini y Manuel Mata. Introducción de James Tiptree.

 

Ya he contado que en julio de 2021 leí Cuentos completos 1 de Philip K. Dick (Chicago, 1928 – Santa Ana, 1982), un autor del que en la adolescencia había leído muchas de sus novelas. En julio de 2022 me acerqué a los Cuentos completos 2 y ya instauré un ritual, al que di continuidad en 2023, leyendo los Cuentos completos 3, y con el que he seguido, por supuesto, en julio de 2024, leyendo Cuentos completos 4. El volumen 1 reunía 25 cuentos, escritos entre 1951 y 1952; el segundo 27, escritos entre 1952 y 1953; el tercero 23, escritos entre 1953 y 1954; y el volumen 4 tiene 18 cuentos, escritos entre 1954 y 1964. Hemos de tener en cuenta que la primera novela de Dick, Lotería solar, no apareció hasta 1955 y, por tanto, las tres primeras recopilaciones de relatos reúnen cuentos escritos por un Dik que, como mucho, contaba con 26 años. Tenía ya ganas de arribar al volumen 4, porque aquí llegamos a relatos escritos en la década de 1960, cuando Dick escribió algunas de sus obras maestras, como El hombre en el castillo (1962) o Tiempo de Marte (1964).

 

De entrada habría que apuntar que este volumen 4 solo tiene 18 cuentos, mientras los otros tres tienen de media 25. Por tanto, los cuentos del volumen 4 son más largos, llegando a contarse aquí más de una posible novela corta, que supera las 50 páginas.

 

Autofab es el primer relato y, como en otros escritos de Dick, se nos presenta aquí un mundo postapocalíptico, un mundo arrasado por cinco años de guerra nuclear. Los supervivientes recogen alimentos y bienes de primera necesidad que las fábricas ubicadas en el interior de la Tierra –de funcionamiento autónomo– dejan para ellos en la superficie. Asistiremos a la conspiración de unos hombres para destruir estas fábricas que les abastecen y les permiten sobrevivir, porque que están convencidos de que volver a realizar las actividades básicas por sí mismo es fundamental para el resurgimiento de la raza humana. Volvemos a dos temas principales en Dick: el miedo a la guerra nuclear, propio de quien fue un adolescente cuando se lanzaron las bombas atómicas sobre Japón en 1945 y asistió a al comienzo de la Guerra Fría; y también aparece aquí la lógica propia de una narración de Dick, que, en muchos casos, parece ser autónoma de la lógica general del resto de los mortales. Como siempre, los detalles de este relato son maravillosos. Así leemos en la página 31: «Un enorme reyezuelo mutante se agitó en su sueño, se envolvió mejor en la capa de harapos con la que se cubría de noche y continuó dormitando.» Este volumen 4 empieza bien.

 

Servicio técnico: un técnico de una empresa del futuro llama a la casa de nuestro protagonista. Aunque al principio el hombre no da credibilidad a lo que escucha, pronto se convencerá de que realmente el visitante viene del futuro –y con malas noticias, pues anuncia dos guerras mundiales– y, lo mejor, rápidamente convencerá a sus compañeros de trabajo de que ese viajero del tiempo es real. De nuevo, nos encontramos aquí con la lógica propia de un relato de Dick, que se aleja de la lógica convencional. El aparato que el vendedor quiere reparar quiere solucionar el problema de la diversidad ideológica, lo que evitaría las guerras.

 

Mercado cautivo: como acababa ocurriendo en el relato anterior, este tercero también es una crítica al capitalismo depredador. Una vieja vendedora de un ultramarinos ha encontrado una grieta en el espacio-tiempo, a través de la cual vender mercancía a unas personas del futuro que, en una tierra desolada, están construyendo una nave espacial para huir. En alguna medida, me ha recordado a algunos de los cuentos de Ray Bradbury en Crónicas marcianas. De nuevo, una narración divertida.

Después de estos tres cuentos iniciales, que ocupan las primeras 100 páginas del libro, empiezo a pensar que estos relatos tienen ya menos titubeos que los de las entregas anteriores, en los que, a veces, un deseo humorístico final, hacía que la narración perdiera algo de su fuerza, sacrificada al convencionalismo de la sorpresa final.

 

El patrón de Yancy nos lleva ya fuera de nuestro planeta: unos expertos de la Tierra van a visitar Calisto porque un ordenador local ha dictaminado que la democracia puede estar en peligro allí. Los terrícolas tendrán que descubrir si la imagen de un amable señor mayor que aparece en la televisión de Calisto, todos los días, es una forma de control mental. De nuevo, la obsesión de Dick por la opresión estatal.

 

El informe de la minoría, el quinto relato, seguramente es el más famoso del libro porque de él existe una versión cinematográfica, la película Minority Report. En este relato, escrito aún en 1954, tenemos a un Dick a pleno rendimiento de sus facultades. La historia sobre la sociedad que ha conseguido controlar los crímenes porque tres precognitores puedes detectarlos y, por tanto, los asesinos son detenidos antes de que puedan llevar a cabo sus acciones, es muy imaginativa y sugerente. Vi la película hace años y su final no es el mismo que el del relato, donde Dick vuelve a insistir en la idea de aspirar a una dictadura desde la toma del poder. El nivel sigue siendo bueno.

 

En Mecanismo de recuerdo un hombre va al psicólogo porque tiene fobia a subir escaleras. El psicólogo descubrirá que su trauma no se originó en el pasado, sino en el futuro. El hombre es un precognitor y la mayor cercanía temporal a un hecho que para él va a ser traumático hace que sus fobias se incrementen. De nuevo, es un cuento tan absurdo en su planteamiento como imaginativo.

 

La M imposible es una breve novela policial. Aquí tenemos un asesinato, un asesino, policías y un detective privado. Esta narración podría ser también una película. Me parece muy factible que funcione cinematográficamente. El asesino material (esto lo sabrá el lector desde el principio) es un robot con forma de caja de zapatos, que puede convertirse en un televisor para disimular su presencia.

De nuevo, los imaginativos detalles de la narración consiguen elevar el relato. Así, leemos en la página 245 un párrafo que me ha encantado: «Habían pasado muchos años desde la última vez que Ackers pagara la fortuna que costaba una taza de café. Con la superficie de la tierra completamente cubierta de instalaciones industriales y residenciales, no había espacio para los campos de cultivo, y el café se había negado a arraigar en otros sistemas. Probablemente Lantano lo cultivaba en alguna plantación clandestina de Sudamérica, cuyos trabajadores creerían que los habían trasladado de manera ilícita a alguna colonia lejana.» Una narración rápida, loca, imaginativa y brillante.

 

Nosotros, los exploradores puede que sea uno de los relatos que más me han gustado del conjunto, pese a su aparente sencillez. Seis hombres vuelven a la Tierra desde Marte, después de haber sufrido allí un accidente. Sin embargo, no se esperan el recibiendo que van a tener. Este cuento me ha recordado a aquel del volumen 2, titulado Impostor, en el que un robot pensaba que era un hombre. Nosotros, los exploradores es un cuento dramático por lo que tiene de filosófico, ¿quién es humano?, y ha conseguido emocionarme.

 

Juego de guerra me ha hecho pensar en algunos cuentos de Dick de volúmenes anteriores. Un departamento de importaciones de la Tierra tiene que probar si los juguetes que proceden de Gamínedes son actos para el consumo de los niños humanos. ¿Existe alguna conspiración en Gamínedes para dominar la Tierra a través de los juguetes? Su inocencia me ha remitido al primer Dick cuentista.

 

En Si no existiera Benny Cemoli vienen unas naves espaciales desde Centaury a la Tierra, tras una guerra nuclear, con el fin de dirimir responsabilidades entre los terráqueos. Las autoridades locales tratarán de engañan a la delegación extranjera fingiendo que existe un conato de rebelión en la Tierra.

En este volumen, como en los anteriores, existen unas notas finales en las que se aclara cómo fueron escritos los cuentos y dónde y cuándo fueron publicados. También, en algunas ocasiones, Dick comenta sus cuentos. Sobre este dice: «Siempre he creído que al menos la mitad de los personajes famosos de la historia no han existido.»

 

Una actuación novedosa me ha recordado a algunas de las novelas que Dick escribía por esta fecha. Un tipo corriente vive en un edificio de apartamentos. Si no aprueba unos exámenes patrióticos puede ser expulsado de allí. Su sueño es tocar su jarra de barro, junto con su hermano, delante de la Primera Dama, que es quien ostenta el poder real en Estados Unidos, aunque cambien los presidentes. Me ha gustado mucho el detalle de la existencia del papula, un robot que imita a un animal de Marte extinto y que puede controlar telepáticamente a las personas.

 

Araña de agua es un cuento muy divertido. El gobierno está haciendo experimentos para conquistar las regiones más remotas del espacio mandando a presos. Aún no saben cómo hacer volver las naves desde el espacio profundo. Al gobierno se le ocurre la idea de ir al pasado, a una convención de precog, para traer desde allí a uno de ellos que parece conocer la fórmula para hacerlo. Lo gracioso es que en realidad van a una convención de ciencia ficción y Dick hace comparecer allí a casi todos los escritores famosos de la época. El precog que habrá de viajar al futuro no es otro que Poul Ardenson, un escritor real que tenía que ser amigo de Dick, para que le permitiera usar su imagen en este cuento. El propio Dick hace un cameo en este cuento.

 

Lo que dicen los muertos tiene 76 páginas. Es el relato más largo del libro y es casi una novela corta. Creo que está a la altura de algunas de las primeras novelas significativas de Dick, como Ojo en el cielo (1957) o Tiempo desarticulado (1959). Sarapis, un poderoso hombre de negocios, muere. Pero en este futuro la muerte no es el final, porque aún pueden las funerarias activas a estas personas, en un estado de semivida, para poder comunicarse con sus seres queridos. Sin embargo, Sarapis no parece poder acceder a la semivida, mientras que una voz que podría ser la suya empieza a aparecer en los teléfonos o en los televisores. La idea de la semivida la usó Dick también en su novela Ubik (1969) y la de la invasión de la realidad por un ente extraterrestre en Los tres estigmas de Palmer Eldritch (1965). De nuevo, aquí revuela la idea moral de si es justo asesinar a una persona que puede ir a convertirse en un dictador.

 

Orfeo con pies de barro es un relato juguetón, bastante humorístico, que Dick publicó con seudónimo. Una empresa ofrece la posibilidad de viajar al pasado para actuar como «musa», es decir, como alguien que puede sugerir, por ejemplo, a Mozart, que componga alguna de las obras que va a componer. Sin embargo, el nuevo cliente va a ser una musa bastante desastroso. Un cuento inferior a los anteriores.

 

En Los días de Perky Pat de nuevo nos encontramos con una California desolada por la guerra nuclear, en la que los supervivientes (llamados «carambolos») viven en pozos. Mientras que los niños están aprendiendo a sobrevivir en la superficie, los adultos se han refugiado en el juego de Perky Pat, que sería una especie de muñeca Barbie, que recrea las bondades de la vida antes de la guerra. Esta idea la volvería a usar Dick en Los tres estigmas de Palmer Eldritch. El pozo de nuestros protagonistas se acabará enfrentando a otro pozo: estarán en juego sus muñecas. De nuevo, es un cuento con una lógica propia, una lógica que solo parecer existir en la mente de Dick y acaba siendo un cuento fascinante. Quizás el mejor del libro. Me han encantado los detalles del mundo que dibuja, con sus ataques de gatocanes mutantes, mientras los marcianos les envían comida desde el cielo.

 

En El suplente una flota de naves ha entrado en el sistema Solar con intenciones hostiles. El gobierno del mundo lo ejerce una máquina, el Unicéfalon, que siempre ha de tener cerca a un suplente humano por si falla. No lo ha hecho durante las últimas décadas, pero justo ahora ha dejado de funcionar y el suplente (un hombre de un sindicato) toma el poder. ¿Tendrá la tentación de convertirse en un tirano?

 

¿Qué vamos a hacer con Ragland Park? es una segunda parte del relato anterior. Ahora aparecerá un cantante con un extraño poder: los temas políticos que aparecen en sus canciones se convierten en la realidad. Sin ser malos relatos, ni este ni el anterior están entre los mejores del libro. El tema de la toma del poder absoluto ha sido tratado mejor en cuentos anteriores.

 

¿Oh, ser un blobel! es un cuento antibélico. En el pasado los humanos lucharon contra los blobel. El protagonista del cuento será un humano que trabajó de espía y que se transformaba en blodel, que son seres gelatinosos. Ahora, con la guerra ya acabada, habrá doce horas al día en las que seguirá transformándose en blobel, lo que consigue hacerle bastante desgraciado. De nuevo, no es de los mejores cuentos del libro.

 

Como ya he ocurrió en los veranos anteriores, he disfrutado de mi dosis anual de Philip K. Dick, un autor con el que me lo paso muy bien y con el que me cuesta ser objetivo. En cualquier caso, sin querer desmerecer los logros de los volúmenes anteriores, creo que la calidad media de los relatos de este volumen 4 es superior a la de los anteriores. Como he señalado al principio, Dick está empezando a perfilar de una forma más clara sus grandes temas (¿es la realidad real?, el poder absoluto, las paradojas de los viajes en el tiempo, la vida después de una guerra nuclear…) y no pierde el tiempo en dar al relato una vuelta final, normalmente con intenciones cómicas o de generar sorpresa, que hacían sus narraciones anteriores más inmaduras. Cuentos completos 4 de Dick contiene grandes relatos de la fantasía y de la ciencia ficción. En el verano de 2025 leeré el Volumen 5.

 

 

domingo, 10 de septiembre de 2023

Cuentos completos 3, por Philip K. Dick



 Cuentos completos 3, de Philip K. Dick

Editorial Minotauro. 635 páginas. Relatos escritos entre 1953 y 1954; ésta edición es de 2020

Traducción de Eduardo G. Murillo. Prólogo de John Brunner.

 

En julio de 2021 leí Cuentos completos 1 de Philip K. Dick (Chicago, 1928 – Santa Ana, 1982), un autor del que en la adolescencia había leído muchas de sus novelas. En julio de 2022 me acerqué a los Cuentos completos 2 y ya instauré un ritual, al que he dado continuidad en 2023, leyendo los Cuentos completos 3. El volumen 1 reunía 25 cuentos, escritos entre 1951 y 1952; el segundo 27, escritos entre 1952 y 1953; y el tercero 23, escritos entre 1953 y 1954. Hemos de tener en cuenta que la primera novela de Dick, Lotería solar, no apareció hasta 1956; así que todos los cuentos de estos tres primeros volúmenes están escritos antes de haber empezado a escribir novelas, y fueron publicados en revistas de ciencia ficción y fantasía de la época.

 

Coto de caza es el primer cuento y en él un afamado profesor de física llega a su casa, trata de relajarse y al sentarse en el sofá ocurre esto: «Había un gran ojo en la ventana. Un ojo inmenso que escudriñaba la habitación y le examinaba. El ojo abarcaba toda la ventana.» (pág. 16) Empezará entonces una narración con elementos puramente Dick, que aparecerán luego en muchas de sus novelas: el protagonista empezará a dudar de los límites de la realidad y la paranoia de sentirse vigilado y perseguido le llevará a huir. El cuento acaba con un giro final que contiene un toque de humor. Esto es algo típico de esta primera etapa narrativa de Dick, dejar para los finales una sorpresa cómica que, en buena medida, estropean un tanto el cuento y que (imagino) eran del gusto de los lectores de revistas baratas de la época. Nada que enturbie demasiado el buen sabor de boca inicial, en cualquier caso.

 

El ahorcado también es un cuento paranoico sobre una persona que siente que el pueblo en el que vive ha cambiado: en una farola de la plaza hay un cuerpo colgado y a nadie, salvo a él mismo, parece llamarle la atención. Este es un cuento muy de aquella época en la que las películas de invasores del espacio en realidad hablaban del miedo a las ideas comunistas. Su intención es muy parecida a la del primer cuento, pero este segundo funciona mejor.

 

Peculiaridades de los ojos es un cuento mucho más corto que los anteriores. Un hombre lee un relato sobre una invasión extraterrestre y piensa que describe algo real. Este cuento es más flojo que los previos.

 

El hombre dorado es uno de los cuentos más famosos de este conjunto. En él aparecen por primera vez mutantes, que va a ser una de las obsesiones más claras de este volumen 3 de cuentos. En las páginas finales, se le indican al lector las fechas de escritura y publicación de cada cuento y, a veces, Dick explica el contexto en el que fue escrito el cuento o alguna característica de su recepción. Sobre El hombre dorado dice que los editores de revistas de la época querían relatos que presentaran a los mutantes como buenos y al mando de la situación. Su relato va a ser más ambiguo. Después de una guerra, la radioactividad ha hecho que nazcan mutantes con diversos poderes. La humanidad ha tratado de destruirlos porque los considera una amenaza, pero aún no se han encontrado con «el hombre dorado» que vive escondido en una granja, y que podría acabar con la humanidad tal y como la conocemos. Como suele ocurrir en Dick, el relato se convierte en una persecución paranoide; pero las reflexiones sobre el futuro de la humanidad hacen que esta composición destaque sobre los anteriores.

 

Y gira la rueda trata sobre un futuro posbélico en el que se ha instaurado una sociedad de castas, en las que los seres humanos buscan consuelo en sectas religiosas, mientras se enfrentan al azar. Me ha parecido un tanto confuso.

 

El último experto también trata de un mundo posbélico en el que la humanidad ha destruido a los robots contra los que tuvo que luchar en el pasado, pero en una pequeña comunidad –después de doscientos años– aún funciona un viejo robot capaz de organizar una sociedad. El relato gana en altura debido a su ambigüedad sobre si la existencia del robot es buena o no para una comunidad de personas. Es un gran relato.

 

El padre-cosa no es un relato de ciencia-ficción, sino de terror fantástico, en el que un niño percibe que su padre ha sido sustituido por algo que no es su padre. Es un relato muy a lo Stephen King y me gusta.

 

En Un extraño paraíso dejamos por primera vez La Tierra y la narración transcurre en un planeta lejano. Una nave espacial llega a un planeta con una vegetación similar a la de una selva terrestre y uno de los tripulantes empieza a explorarla. La gravedad y la atmósfera son similares a las de La Tierra. En este relato, como en muchos relatos barateros de la época, aparecerá una bella joven y el cuento pasará a ser levemente erótico, con chiste final. Aquí no está Dick en su mejor momento.

 

Tony y los escarabajos también transcurre en un planeta lejano y el protagonista, como en El padre-cosa, es un niño. El niño pertenece a una familia terráquea que ha colonizado otros planetas donde viven seres con caparazón. Las dos civilizaciones se encuentran en guerra, y el niño tendrá que aprender a soportar el peso del racismo por ser hijo de colonos. Es un cuento, como ocurre tantas veces en Dick, profundamente inverosímil, pero también imaginativo y poético y ha conseguido emocionarme. Es un buen cuento.

 

Null-O es un cuento sobre un niño psicópata, un mutante paranoico sin empatía, que entra a formar parte de una élite que podría acabar con la humanidad. Me ha parecido un cuento un tanto exagerado y me ha gustado menos que otros.

 

En Servir al amo un trabajador manual toma un atajo para acudir al trabajo. Desde un barranco oye una voz que pide ayuda. Se da cuenta que se trata de un robot semidestruido, que habían desaparecido en una guerra anterior. El trabajador está dispuesto a ayudarle. Me ha parecido uno de los mejores cuentos del conjunto.

 

En Pieza de colección volvemos a un relato paranoico sobre alteraciones de la realidad y la dificultad de distinguir lo que es real de lo que no lo es. Desde el futuro, un experto en el siglo XX está montando una exposición sobre este siglo, que tal vez se convierta en real para él.

 

En Los reptadores volvemos con los mutantes. Ahora son mutantes que se arrastran y cavan ciudades subterráneas. Este es uno de los más inquietantes y mejores relatos del libro.

 

En Campaña publicitaria un hombre vuelve a casa después del trabajo, desde Gamínedes a la Tierra, en su nave espacial, y le van asaltando anuncios publicitarios por el camino; en la tierra los robots-anuncio también le perseguirán por la calle. El colmo será cuando un robot se presente en su casa, como ayudante del hogar, y quiera hacerle las demostraciones de sus funciones, y no se irá hasta que lo compré. Según la nota final éste fue uno de los cuentos que peor fue aceptado por el público, porque acaba de un modo muy siniestro, pero a mí me parece un gran relato, una gran crítica al consumismo y a los excesos de la publicidad.

 

La estratagema es un relato sobre mutantes paranoicos, y sobre el control mental de la población con el miedo. Acaba siendo algo confuso y no me ha gustado demasiado.

 

Sobre la desolada Tierra es un relato que tiene más que ver con el terror que con la ciencia-ficción. Una joven tiene la capacidad de contactar con seres de otra dimensión, a la que acaba pasando, y su novio tratará de revertir la situación, con imprevisibles y paranoicas consecuencias, que alterarán toda la realidad.

 

Foster, estás muerto es un relato de corte más realista que los anteriores. En él, un niño vive angustiado porque su padre no quiere comprar un refugio casero para que proteja a la familia en caso de una posible guerra nuclear. Como ya hiciera George Orwell, Dick habla del control de la población a través del miedo a la guerra. Aquí no hay vuelta de tuerca final, donde Dick nos muestra una sorpresa a través de un chiste. Éste es un cuento mucho más maduro en ese sentido. Foster, estás muerto es uno de los cuentos más emocionantes y mejores del libro.

 

En La paga del duplicador los supervivientes de una guerra mundial se mueven entre las cenizas de la antigua civilización, sin saber construir nada. Pero a los pequeños grupos dispersos de personas les ayudan los biltong. «Eran nativos del sistema de Centauro, probablemente. Habían hecho acto de presencia en los últimos días de la guerra, atraídos por los destellos de las bombas H…, y encontraron los restos de la raza humana, que se arrastraba a través de la ceniza negra radiactiva y trataba de salvar todo lo posible de su civilización destruida.» (pág. 406). Los biltong tienen la capacidad de duplicar objetos, como coches, lavadoras…, pero sus vidas se están agotando y la humanidad tendrá que salir adelante por sus medios. Me ha encantado la libertad imaginativa de este relato.

 

Veterano de guerra, con sus 66 páginas es el relato más largo del conjunto y podríamos hablar ya de novela corta. Nos encontramos aquí con el Dick más desatado: paradojas de viajes en el tiempo, paranoias, persecuciones, engaños, una posible guerra… Un gran relato antibélico y antirracista.

 

La barrera de cromo es un relato político sobre la necesidad continúa de que el individuo se posicione en sociedad, por cuestiones sobre las que puede no tener una postura clara En esta fábula, los ciudadanos tienen que elegir entre su derecho a oler o la necesidad de extirparse las glándulas sudoríparas. Comparado con el nivel de otros cuentos, éste se queda más al nivel de la broma.

 

Desajuste es un cuento extraño sobre individuos que pueden miran la realidad de un modo esquizofrénico y cómo esta mirada puede acabar absorbiendo las realidades ajenas, una idea que Dick desarrollará en novelas como Ubik u Ojo en el cielo. Este relato contiene alguna imagen curiosa.

 

Un mundo de talentos es un nuevo relato sobre mutantes. El protagonista es hijo de dos mutantes, que tienen la capacidad de precognizar el futuro. Los padres aún no saben si el niño ha heredado algún poder especial. En este ecosistema de mutantes aparecerán también personas cuya capacidad será la de ser inmunes a los poderes de los mutantes. Es un cuento ambicioso, pero me ha gustado menos que otros similares.

 

¡Cura a mi hija, mutante! es, de nuevo, un cuento sobre una Tierra postapocalítica, donde una pareja trata de sanar a su hija enferma con la ayuda de una curandera mutante. Tanto en este relato como en el anterior, Dick introduce en la trama elementos sobre los viajes en el tiempo y los dos resultan un tanto confusos.

 

Como ocurre siempre con Philip K. Dick, su imaginación y la fuerza de sus ideas es muy superior a la calidad de su prosa –que es, en cualquier caso, eficiente–, y su capacidad para crear personajes. En este tercer volumen, he visto ya cuentos más maduros que en los anteriores (donde había también relatos muy buenos), en los que abandona el recurso un tanto barato de sorprender al lector con un final un tanto absurdo y bromista, y elegir finales más melancólicos o tremendos, que inciden en la hondura del relato.

Tengo ya ganas de llegar a los volúmenes cuatro y cinco, donde deben encontrarse los relatos más maduros de Dick, los que escribió en la misma época que sus grandes novelas. Igual que me ha ocurrido en los dos últimos veranos, he vuelto a disfrutar mucho en julio de 2023 con estos cuentos de Philip K. Dick.

domingo, 11 de septiembre de 2022

Cuentos completos 2, por Philip K. Dick


Cuentos completos 2
, de Philip K. Dick

Editorial Minotauro. 695 páginas. 1ª edición de la década de 1950; ésta es de 2020.

 

Ya he comentado más de una vez en mis redes sociales que Philip K. Dick (Chicago, 1928 – Santa Ana, 1982) fue uno de mis ídolos adolescentes, de que he leído prácticamente todas las novelas de ciencia ficción que se han publicado en España, pero del que no había leído sus cuentos, que están publicados por Minotauro en cinco volúmenes.

En el verano de 2021, leí Cuentos completos 1, donde se reunían 25 relatos que Dick escribió entre 1951 y 1952; es decir, cuando tenía 23 o 24 años y aún no había publicado su primera novela. El segundo volumen de estos Cuentos completos reúne 28 piezas (aunque en el prólogo dicen 27) escritas entre 1952 y 1955; es decir, cuando Dick tiene ahora entre 24 y 26 años. La primera novela de Dick es Lotería solar y se publicará en 1955.

Así que estos dos primeros volúmenes de cuentos de Philip K. Dick reúnen su etapa de escritor en revistas pulp, y sería un poco más tarde cuando tendría la ambición para tratar de publicar novelas de ciencia ficción.

 

Cuentos completos 2 se abre con dos narraciones que no son de ciencia ficción, sino de terror. Se trata de La viejecita de las galletas y Detrás de la puerta. El primero sobre una mujer vieja que puede succionar la juventud de un niño parece una narración de Ray Bradbury o de Stephen King. El segundo sobre un reloj de cuco asesino es una broma intrascendente.

 

Me gusta mucho el tercer relato, La segunda variedad, que con más de 60 páginas es casi una novela corta. De hecho, es la narración más larga de este libro. En el Volumen I había alguna de unas 100 páginas.

Uno de los grandes temas de este volumen es el temor a una Tercera Guerra Mundial, que en la imaginación de Dick va a ser nuclear y devastadora. Si recordamos que estas narraciones son de la década de 1950, este temor de Dick estaba muy extendido en el mundo y también aparece, por ejemplo, en narraciones de John Cheever, con sus ciudadanos que construyen refugios nucleares. En el mundo que construye Dick en La segunda variedad, la guerra nuclear entre norteamericanos y rusos ha devastado la superficie del planeta y los supervivientes viven bajo tierra (una idea que se repite en más de un relato), mientras los mandos (al menos los estadounidenses) viven en la luna. La guerra la llevan ahora los robots que han empezado a construirse a sí mismos y evolucionar. Dick juega con la idea de una posible guerra futura entre robots, como si la guerra y la destrucción fueran inherentes no solo al ser humano sino a cualquier forma de inteligencia. Y como siempre, usa la ironía para contarlo.

 

Recuerdos al por mayor es el relato en que se basa la película Desafío total (1990) de Paul Verhoeven. Un tipo quiere ir a Marte, pero su sueldo no le alcanza. Visita una empresa de recuerdos implantados, para crearle la sensación de que sí ha estado en Marte, pero al intentar manipular su mente, se descubre que el tipo puede que sí que haya estado en Marte… El planteamiento del cuento es similar al del inicio de la película, pero después de tomar la gran premisa de Dick, la película se inventa todo un desarrollo con el personaje en Marte, algo que no ocurre en el cuento. En cualquier caso la película de Paul Verhoeven me descubrió a Philip K. Dick allá en un verano de 1990 y siempre la he tenido mucho aprecio. Me gusta este cuento.

 

El mundo de Jon nos lleva a uno de los temas clásicos de Dick: las paradojas de los viajes en el tiempo, en los que los viajeros temporales pueden alterar el pasado y, por tanto, la realidad presente. Este cuento está relacionado con el tercero, La segunda variedad, y se pueden englobar dentro de un mundo ficcional común.

En la introducción, Norman Spinrad comenta que, a diferencia de otros escritores de ciencia ficción, Dick no crea un mundo futuro similar para toda su narrativa en el que va contando sus historias, sino que casi siempre, en cada relato o novela se inventa un futuro diferente. Esta técnica es más complicada para un autor acuciado con la necesidad de ganar dinero y la de satisfacer a unos lectores sobre los que ya se ha probado qué funciona y qué no. Pero en excepciones como en los cuentos La segunda variedad y El mundo de Jon sí que lo hace. Aunque en el segundo cuento también habla de los viajes en el tiempo. «¿Qué significa real?», pregunta aquí uno de los personajes, anticipando en 1952 casi toda la obra de Dick.

 

Los cazadores cósmicos es un divertido relato sobre el choque de civilizaciones y la desmesurada codicia humana. Como muchos cuentos de Dick, su construcción se sustenta sobre la idea de la «sorpresa final», una sorpresa que el lector puede prever; aunque esto no le hace perder encanto.

 

Progenie nos habla ‒otro de los grandes temas de Dick‒ de la relación de los humanos con los robots. Aquí Dick escribe sobre un futuro en el que a los hijos de los separa de los padres y se lo forma según sus capacidades. Un hombre tradicional, con un trabajo tradicional, no va a comprender por qué no puede ver a su hijo, y no le sirve la explicación de que es por su bien. ¿Qué es humano? ¿Qué nos hace humanos?

 

Algunas clases de vida es uno de los cuentos más claramente antibélicos del conjunto. Los miembros de una familia deben ir a combatir contra civilizaciones extraterrestres para que los humanos puedan conservar alguno de los minerales que se consiguen en sus planetas. El progreso a costa de la vida de las personas, una crítica a tantas guerras inútiles que han ocurrido en la Tierra. Me gusta menos que otros porque su mensaje es demasiado explícito y poco sutil.

 

Los marcianos llegan en oleadas me ha parecido uno de los relatos más bellos del libro. Unos seres gelatinosos caen como lluvia sobre la Tierra, desde hace un tiempo. Los humanos los temen y se encargan de destruirlos. El protagonista es un niño que, gracias a la telepatía, va a poder contemplar el mundo del que procede el marciano y ésta es una visión poética y hermosa. Sin embargo, en vez de conocer al otro, los terrícolas le tendrán miedo y se empeñarán en destruirle.

Mientras que el escritor de ciencia ficción Robert A. Heinlein en 1959 publicaba una novela como Tropas del espacio que es abiertamente militarista, y propone la aniquilación del otro, Dick se encargaba de proponer lo contrario.

 

Con El abonado dejamos la ciencia ficción y volvemos al terror con un hombre que quiere comprar en la estación un billete de tren hacia una ciudad que no existe, o que tal vez exista en una realidad alternativa, un tema muy de Dick.

 

En El mundo que ella deseaba un hombre conoce a una mujer en un bar, y ésta le dice que vive en un mundo hecho a su medida. «El Creador puso fuerzas en movimiento. Creó mundo diferentes para cada ser humano; cada uno existe para un solo ser humano.» (pág. 288). Lo planteado en este relato de 1952 se parece a lo que luego Dick desarrollará en novelas como Ojo en el cielo (1957) o Ubik (1969).

 

En Una incursión en la superficie volvemos al tema de la destrucción nuclear y a los supervivientes que viven bajo tierra. Un hijo quiere acompañar al padre a buscar humanos primitivos en la superficie. Otra buena historia sobre la relación entre humanos y robots.

 

Proyecto: Tierra es otro de los cuentos que más me gustan. Igual que pasaba con Los marcianos llegan en oleadas el protagonista es un niño y esto hace que el relato tome caminos inesperado. Un viejo toma notas sobre los humanos, y un niño lo descubre, además el viejo tiene unas personitas en una caja, que el niño roba. Como me pasó en la lectura de Cuentos completos I, hay aquí alguna escena que solo tiene sentido en el mundo perturbado de Dick porque es incomprensible en realidad, y esto genera una sensación de misterio y extrañeza muy potente y agradable.

 

Problemas con las burbujas nos lleva a un mundo futuro en el que la frustración por no encontrar vida inteligente en el espacio hace que una empresa comercialice unas esferas dentro de las cuales cada ciudadano puede crear un mundo. Un nuevo relato de Dick sobre la creación de realidades y mundo. Curioso, pero me ha gustado menos que otros.

 

En Desayuno en el crepúsculo una típica familia norteamericana desayuna y se dispone a empezar el día. Al salir de casa, una densa niebla lo domina todo, aparecen soldados y les informan de que todo ha sido destruido en una nueva guerra. Nadie entiende que hace ahí esa casa. Se ha producido una rotura en el continuo del tiempo, y la familia ha entrado en el futuro o una realidad diferente. Un tema que Dick repetirá en muchas de sus novelas.

 

Un regalo para Pat es un relato humorístico sobre un hombre que regresa desde el espacio a casa con un extraño regalo para su mujer: un pequeño dios que tiene capacidad para desbaratar su vida. El final es demasiado rocambolesco, pero no deja de ser un relato divertido.

 

El fabricante de capuchas es un relato sobre telépatas que pueden leer los pensamientos de la gente y usan este poder para crear una sociedad controladora. Este tema del control mental será otro de esos a los que Dick recurrirá en más de una novela.

 

Sobre manzanas marchitas es otro relato de terror al estilo de las narraciones de Ray Bradbury, sobre un manzano maldito, o un manzano con poderes o una mente poderosa. Es un relato simpático.

 

Humano es es un cuento sobre las relaciones humanas. Un hombre que trabaja demasiado se opone al deseo de su mujer de convivir un tiempo con su sobrino, pero quizás un extraterrestre que lo ha sustituido es más simpático que él. En las notas finales, Dick comenta sobre este relato que para él la idea de ser «humano» la constituye la capacidad para ser bondadoso y que este es su credo. Es por estas cosas por las que adoro a Dick.

 

Equipo de ajuste es una narración muy paranoica sobre un hombre al que se le va desmoronando la realidad cotidiana según trata de vivir su jornada habitual. Existe otra realidad que manipula la nuestra. No se puede ser más Dick.

 

En El planeta imposible una anciana quiere gastar todos sus ahorros en visitar un planeta que se ha vuelto un mito: la Tierra. De este planeta se supone que procede la humanidad. Es un cuento correcto, pero no brilla demasiado.

 

Impostor quizás sea el mejor relato del libro. Había leído en alguna parte que Dick fue el primer escritor al que se le ocurrió la idea de un robot que cree que es humano. Y si esto es cierto, esa idea aparece por primera vez en este relato de 1953. Aquí las dudas sobre el propio «yo» se vuelven realmente muy interesantes.

 

James P. Crow es otro de los cuentos más destacados del libro. Dick nos traslada a un mundo dominado por los robots, donde los humanos son ciudadanos de segunda. Para conseguir una posición social hay que pasar unos exámenes hechos a medida de los robots y que solo un humano ‒James P. Crow‒ parece estar capacitado para superar. Al final, este es un cuento en contra de la segregación racial en los Estados Unidos.

 

Planeta de paso también me gusta mucho. De nuevo, una guerra ha aniquilado el planeta, y la humanidad sobrevive bajo tierra. Sin embargo, en la superficie seres mutantes, descendientes de los humanos, han conseguido adaptarse. El planeta ahora es suyo, la barbarie de los humanos creo a estos nuevos seres. De nuevo una bella metáfora antibelicista.

 

La maqueta es un cuento fantástico y no de ciencia ficción, pero también refleja una clara obsesión de Dick: un hombre adulto se relaja con maquetas de trenes y en el sótano ha reproducido la ciudad en la que vive. Harto de la realidad se dedicará a cambiar la maqueta, lo que podrá alterar la realidad, y la gente que le rodea tal vez quede atrapada en su mundo. Esta idea, como ya conté antes, se desarrollará en Ojo en el cielo o Ubik.

 

Un recuerdo sobre la visita a un planeta para incorporarlo a una conferencia de planetas pacíficos y la negativa de este porque sus habitantes tienen un alma belicosa, me parece un relato inferior a otros del conjunto.

 

Equipo de exploración es una nueva metáfora antibélica sobre la humanidad que ha conseguido destruir el planeta en el que vive y ha de buscar otro en el que habitar. De nuevo su mensaje es demasiado obvio y no me convence demasiado.

 

Autor, autor es el cierre del conjunto y es un relato original. Una empresa está haciendo pruebas para poner en el mercado un aparato que teletransporte a las personas entre dos puntos, ideas para poder vivir en el campo y estar en el oficia en cinco minutos. Un empleado de la empresa está probando un prototipo. En los minutos que está fuera del mundo algo ocurre, unos hombrecillos le llaman la atención desde abajo, unos seres que le visitan desde otra dimensión, y con los que él empieza a comunicarse en vez de comentarlo con sus superiores. No me gusta el cierre del relato, Dick hace una broma sobre las ínfulas de los escritores, que resta belleza a las páginas anteriores.

 

 

Un comentario general sobre esta lectura. Me gustaría indagar en la pregunta ¿es Dick un autor machista? Es cierto que los protagonistas principales de sus relatos son hombres, y esto puede molestar a más de una lectora. También es cierto que en algunos de sus relatos y novelas el hombre se ve sometido a la frialdad y perversidad de su esposa, que en muchos casos es un personaje secundario cargado de negatividad. Me comentaba una mujer en el canal de YouTube que en uno de los cuentos del Volumen I, en una nave hay tres tripulantes, dos hombres y una mujer. Debido a una radiación su aspecto empieza a cambiar y a la mujer creada por Dick solo le molesta que sus compañeros la vean «fea». En más de uno de los cuentos de este Volumen II Dick nos dice que algunas mujeres que aparecen (en el futuro que el inventa) visten con ropa transparente o llevan los pechos al aire. Esto podría ser tomado por machista, pero prefiero pensar que en detalles como estos Dick está criticando a la sociedad consumista de su época. Una sociedad que cosifica a la mujer, y en su proyección del futuro esta cosificación la hace más evidente. En cualquier caso, estas narraciones pertenecen a la década de 1950 y muestran esa sociedad, con esos temores sociológicos con el de la Tercera Guerra Mundial, que sería nuclear y aniquiladora.

 

Me lo he pasado muy bien leyendo este segundo volumen de los cuentos de Dick. Y tengo ganas de acercarme ya al cuarto y al quinto, donde se encuentran sus relatos de plena madurez, donde ya compaginaba su escritura con la de sus grandes novelas.