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jueves, 30 de noviembre de 2017

Reseña de Acantilados de Howth en el blog Las inquilinas de Netherfield

En el blog Las inquilinas de Netherfield, después de leer Koundara, leyeron mi primera novela, Acantilados de Howth y yo se lo agradezco mucho. Dejo aquí la reseña:



«Ya os comenté hace unas semanas que tengo muchas reseñas pendientes. Y quiero sacarlas todas lo antes posible, pero no sé de dónde rascar el tiempo porque no me da para más. A eso hay que añadir que algunos libros requieren sentarse con tranquilidad para intentar transmitir lo que realmente quieres transmitir. Acantilados de Howth es uno de esos libros. 
Realmente yo llegué a este libro por el título hace ya tiempo aunque no ha sido hasta hace unos meses que lo he leído (sí, meses... antes de Navidad... hasta ese punto llega el retraso). Soy una apasionada de Irlanda, y leer esos acantilados en el título irremediablemente me atrajo con cantos de sirena. No sabía muy bien qué iba a encontrarme, pero sabía que tenía que leerlo. Y a día de hoy, con el tiempo transcurrido, tengo escenas del libro todavía presentes en la memoria. Detalles, destellos, situaciones, conversaciones... el alma que mueve al libro todavía sigue ronroneándome en la cabeza. Porque ese alma es muy común a una generación, ya no solo en cuanto a edad, sino en cuanto a vivencias. No en todas, obviamente, porque las experiencias personales son eso, personales, pero sí que hay cosas en común a ciertas situaciones, y creo que cualquiera que haya vivido en el extranjero a los veintitantos se habrá visto reflejado en muchas cosas que se narran en el libro, que es lo que a mí me ha ocurrido... Y en la vuelta a casa y a la rutina de cumplir lo que se espera de ti. Es un libro muy auténtico, creo que es la mejor manera de definirlo.
Si digo que estamos ante una novela que desmenuza la crisis de los 30 con el desencanto que da el estar donde debes estar, donde la sociedad/familia/vida te dice que debes estar, pero no donde quieres o te gustaría (y no hablo en un sentido estrictamente físico, naturalmente), creo que resume la base sobre los que se sustentan los cimientos de la historia. Pero es mucho más que eso. En esa base también están las decisiones que hemos tomado en la vida, buenas y malas, que nos han llevado a ser como somos y a recorrer caminos muchas veces equivocados que nos han alejado de lo que realmente queremos ser; la necesidad de cumplir las expectativas de los demás, que raras veces coinciden con las que albergamos para nosotros mismos; la presión que sentimos llegada una cierta edad para cumplir unos estándares que no nos alejen de una normalidad que la sociedad establece y que difícilmente es la más adecuada para todo el mundo. Lo que es bueno para muchos no tiene por qué ser bueno para todos, pero no siempre tenemos la libertad de escoger... o somos nosotros mismos los que tenemos miedo de hacer uso de ese albedrío.
Un trabajo estable y monótono que aunque odies y esté muy por debajo de tu potencial te aporte un salario, una pareja también estable no vaya a ser que se te pase al arroz, la compra de un piso aunque vivas hipotecado de por vida porque es lo que toca... Ricardo, nuestro protagonista, acaba de cumplir los treinta y ha seguido y obedecido cada uno de esos parámetros que la sociedad esperaba de él llegada esa edad. Pero no es feliz, su mujer tampoco lo es, y el día que ella le abandona dejando solo una nota, Ricardo empieza a repasar su vida desde la Universidad y su primer amor, hasta que, tras ganar un premio de poesía y sin saber muy bien qué hacer con su vida, decide hacer las maletas y poner rumbo a Dublín para perfeccionar el idioma y vivir experiencias que le estarán vedadas una vez tenga que "sentar la cabeza". Así, alternando presente y pasado, Ricardo reflexiona sobre lo que tiene actualmente y lo que es, y lo que una vez fue, tuvo y dejó escapar. 

La narración se nutre de todos esos gestos, instantes, decisiones, mentiras, verdades y sentimientos que pasan fugaces en nuestra juventud sin ser apenas conscientes de ellos, sin tener idea de lo importantes que son en su propio presente, de lo mucho que podrían significar para nuestra vida futura. Pocas veces nos damos cuenta de cómo se nos escurren entre los dedos y solo es con el paso del tiempo que les damos el valor que merecen, que nos arrepentimos de no habernos agarrado fuertemente a ellos y empezamos a elucubrar con el "y si hubiera...".
El paso de Ricardo por Dublín no es solo el testimonio de cualquier joven que se va con veinticinco años al extranjero y tiene que ganarse la vida al tiempo que crea un nuevo círculo social e intenta adaptarse a un entorno que le es completamente desconocido... es recordar lo que tuvo al alcance de la mano y dejó escapar por inmadurez, por egoísmo, por falta de compromiso, por querer beberse todo lo que tenía al alcance de la mano sin pensar en las consecuencias de sus actos. Los acantilados de Howth que dan título al libro tardan en cobrar sentido como frase definitoria de la historia que encierra. Lo esperas, esperas el momento en que delimiten qué significan esos acantilados en la vida de Ricardo. Y cuando llegan, cuando ves que suponen el principio y el final para él, el momento en que se da cuenta de lo que tiene y justo el momento en que paga por sus errores, comprendes que es un título magnífico para el libro porque es en ese instante donde se condensa y explosiona el peregrinaje de Ricardo a lo largo de todas sus páginas: estaba perdido cuando creía que se comía el mundo y sigue perdido ahora cuando el mundo le come a él.

No puedo terminar sin resaltar la conversación que gira en torno a las hermanas Brontë, ya no solo por la agradable e inesperada sorpresa que supuso para mí encontrarme con ella en la narración ni por lo mucho que dice del personaje que la protagoniza, sino porque me sentí muy identificada. No llego hasta ciertos puntos que se narran en la historia, pero soy de esas... soy de las que se va a otros países siguiendo la estela de los autores clásicos que ama y que abandona las tierras que ellos pisaron con la piel de gallina. La historia ya me estaba encajando en muchos aspectos, pero creo que fue ahí donde hizo el click absoluto.

En definitiva, en Acantilados de Howth nos encontramos con un personaje real que vive una vida real y comete errores reales. Nada de artificios, nada de imposturas, nada de rizar el rizo. Situaciones reales, vivencias auténticas y un personaje que podría ser cualquiera de nosotros en sus zapatos, acompañado de una serie de personajes que en algunos casos nos pueden resultar más ajenos pero que no dejan de cumplir su cometido (en el lado femenino además de una forma muy marcada... Ula e Isabel no podrían ser más diferentes). No pretendo decir que sea un libro perfecto, tiene sus altibajos, pero es de esos libros que te invitan a quedarte con lo que te aportan obviando un poco todo lo demás, que encierran una de esas historias que tienen ese algo especial que te hace empatizar con ellas y sentirte identificado en muchos aspectos. También admito que probablemente no todo el mundo conecte de igual manera con lo que se narra, pero leí este libro hace ya unos meses y no me ha hecho falta abrir sus páginas ni una sola vez para hacer la reseña y recordar todo lo que quería decir sobre él. Supongo que eso resume un poco mi sentir general hacia esta historia.

Muchas gracias, Inquilinas.


Si quieres leer la reseña original, puedes hacerlo pinchando AQUÍ.

jueves, 4 de abril de 2013

Reseña de Acantilados de Howth en el blog Atisbos




En el blog Atisbos mi novela Acantilados de Howth recibió su primera reseña en Internet. En aquel momento, hace ya casi tres años, de forma pudorosa, creé en el blog un enlace debajo de la portada del libro, pero no hice una entrada para agradecerlo o celebrarlo. Fue mi primera reseña y por su puesto le tengo un especial cariño. En ella, la persona que firma con el sobrenombre de Arrecogiendobellotas escribía frases como éstas:
“Emplea una corrección en el lenguaje que, visto el panorama, merece mencionarse.”
“Algo muy importante: pasan cosas y aparecen personajes diversos y bien perfilados. Todo ello, bien mezclado, hace de Acantilados de Howth una historia cercana y atrayente.”
“David Pérez nos retrata.”
Reseña completa AQUÍ.

Muchas gracias por tu atenta y primera lectura, Arrecogiendobellotas.

jueves, 21 de marzo de 2013

Reseña de Acantilados de Howth en el Blog En el rincón de una cantina




En el blog En el rincón de una cantina, la regidora, que firma como Norah Bennett, ha escrito una reseña de mi novela Acantilados de Howth, donde dice cosas como las siguientes: “El punto fuerte de la novela es el personaje, real, de carne y hueso. Un ser humano. Lo confieso, siento debilidad por este tipo de personajes. Es una persona que siente, sufre, se enamora, comete errores, de vez en cuando acierta y en definitiva, vive. Le van a rodear todo un grupo de secundarios muy bien perfilados.
También saca punta a algunos aspectos que le han gustado menos de mi libro. Su punto de vista me ha resultado muy interesante.
La reseña completa pinchando AQUÍ.

Gracias por tu atenta lectura, Norah

jueves, 7 de marzo de 2013

Reseña de Acantilados de Howth, en el blog Libros, cd´s, cine...




La persona que rige el blog llamado Libros, cd´s, cine… y que firma en su espacio con el nombre de Yossi Barzilai, quiso apuntarse a la lectura conjunta de mi novela Acantilados de Howth, organizada por Francisco Portela, del blog Un lector indiscreto. Lo hizo unos pocos días después del cierre de la convocatoria. Por supuesto, yo no tuve ningún problema para enviarme mi libro.

En su reseña, Yossi escribe sobre Acantilados de Howth: “El autor juega muy bien con los tonos, da la sensación de que estamos oyendo las confidencias de un amigo sobre el ambiente en su lugar de trabajo, la superficialidad del trato con los compañeros, cómo cambia todo cuando cruzamos el umbral de los treinta, hay quien se ajusta y otros no pueden, cómo la vida nos arrastra a lo socialmente preestablecido aunque no lo deseemos, cómo nos sentimos obligados a hacer lo que se espera de nosotros. El libro pasa de lo cotidiano a las descripciones que rozan lo satírico, del humor a través del uso inteligente del lenguaje a pasajes bellísimos teñidos de nostalgia. Con la vista en los años pasados en Irlanda, Ricardo, un joven con aspiraciones literarias, nos conduce por los parajes de la libertad inherente a la juventud y a las ganas de vivir, un último vuelo de duración indefinida de un Peter Pan que tendrá que poner los pies sobre tierra para acoplarse al molde. La experiencias con  mujeres, los primeros amores, un amor que marca y que acaba marcando la diferencia, diluyendo al resto y el desfase generacional conforman el resto de puntos de sustento de la novela.
Leer AQUÍ la reseña completa.

Gracias por tu atenta lectura, Yossi.

jueves, 21 de febrero de 2013

Reseña de Acantilados de Howth en La magia de los árboles




Cuelgo hoy el enlace a la reseña que de mi novela Acantilados de Howth hace Marta, en su blog La magia de los árboles. Marta no estaba apuntada en la lectura conjunta organizada por Francisco Portela, desde su blog Un lector indiscreto, y creo que ha llegado al libro gracias a las reseñas generadas por esta lectura conjunta. En su blog Marta apunta sobre Acantilados de Howth: “Acantilados de Howth es una lectura muy recomendable, fresca y actual. Especialmente para personas que, como yo, han vivido la dicotomía experimentada al vivir en el extranjero: la alegría y melancolía, la emoción y la añoranza, las ganas de conocer más con la sensación de pérdida de lo conocido. Un libro que refleja los sentimientos de un joven que debe adaptarse a la realidad que dejó en España tras volver de su aventura irlandesa. Fue duro. Consiguió trabajo y casa, pero fue duro. Yo prefiero no tener que adelantar el futuro que nos espera a los que salimos y aun no vemos la fecha en que podamos volver...” (Ver reseña completa AQUÍ).

Muchas gracias Marta por tu atenta lectura.

jueves, 7 de febrero de 2013

Reseña de Acantilados de Howth en el blog Cuaderno del campo




Dentro de la lectura conjunta organizada por Francisco Portela, del blog UN LECTOR INDISCRETO, llego hoy a la reseña que hace César de Acantilados de Howth  en el blog Cuaderno del campo. En ella, César apunta: “Definir por tanto Acantilados de Howth como una novela de juventud, generacional, realista, costumbrista... es quedarse corto ya que engloba en ella todas esas etiquetas, dejando espacio para recrearse en ocasiones en un lenguaje muy poético a veces, crudo en otros, utilizando diversas técnicas narrativas que lo alejan un tanto de la literatura clásica y lo entroncan con los nuevos autores que mezclan lo mejor de los relatos de las novelas decimonónicas con las técnicas modernas de narración.
Por todo ello os recomiendo que lo leáis y juzguéis por vosotros mismos, ya que este es un buen libro.” (Leer AQUÍ la reseña completa).

Gracias por tu atenta lectura, César.

jueves, 24 de enero de 2013

Reseña de Acantilados de Howth en el blog Deseo libros



Dentro de la lectura conjunta organizada por Francisco Portela, del blog UN LECTOR INDISCRETO, llego hoy la reseña que de Acantilados de Howth que apareció en el blog Deseo libros, que dirige Susana.
En su reseña, Susana escribe: “Todos tenemos un Ricardo cerca
(Leer AQUÍ la reseña completa)

Gracias por tu atenta lectura, Susana.

viernes, 18 de enero de 2013

Reseña de Acantilados de Howth por Belén Alonso




Dentro de la lectura conjunta organizada por Francisco Portela, del blog UN LECTOR INDISCRETO, llego hoy a la reseña que hace de Acantilados de Howth Belén Alonso. Al no tener blog, su reseña apareció en Un lector indiscreto. En ella Belén escribe: “Acantilados de Howth es un libro que recomiendo sin ninguna duda. Es una parte de la historia de un hombre corriente que ha vivido cosas corrientes, pero que nos lleva más allá: te implica en la historia y si sigues cada una de las palabras como se merece marca la diferencia. Un libro que se puede leer cada cierto tiempo, aunque sólo sea como estímulo para plantearnos dónde estamos y si queremos seguir estando en ese lugar.
(Leer AQUÍ la reseña completa)

Gracias por tu atenta lectura, Belén.

jueves, 10 de enero de 2013

Reseña de Acantilados de Howth en el blog Carmen y amig@s


Dentro de la lectura conjunta organizada por Francisco Portela, del blog UN LECTOR INDISCRETO, llego hoy a la reseña que hace de Acantilados de Howth Carmen, del blog Carmen y amig@s. En ella Carmen escribe: “Acantilados de Howth es una novela bien construida, muy amena en su profundidad, con escasos diálogos, con un personaje al que da pena dejar a su suerte,... una novela sin duda muy muy recomendable”.
(Leer AQUÍ la reseña completa)

Gracias por tu atenta lectura, Carmen.

jueves, 3 de enero de 2013

Reseña de Sonia Iglesias sobre Acantilados de Howth




Dentro de la lectura conjunta de mi novela Acantilados de Howth, organizada por Francisco Portela del blog UN LECTOR INDISCRETO, llego hoy a la reseña escrita por Sonia Iglesias, que quedó colgada en el blog de Francisco Portela. 
Lógicamente los lectores buscamos cosas diferentes en los libros, y Sonia –escritora de novelas históricas- comenta sobre Acantilados de Howth: “Debo apuntar que la narrativa contemporánea a estos niveles no es lo que más me gusta leer, entre otras cosas porque me es tan cotidiana que me siento como con "sobredosis de realidades varias", lo cual no impide valorar como se merece esta novela.
Y a continuación añade: “A muchos lectores que aprecian la calidad de narración por encima de la argumentación les recomiendo Acantilados de Howth sin duda alguna.”
 Por supuesto, para mí –que lo que deseo es reflejar en mis libros esa sobredosis de realidad de la que habla Sonia- el verdadero elogio es el primero.
(Reseña completa AQUÍ)

Gracias, Sonia.

jueves, 20 de diciembre de 2012

Reseña de Acantilados de Howth en el blog Cuentos de Barro



Dentro de la lectura conjunta de Acantilados de Howth, organizada por Francisco Portela, del blog Un lector indiscreto, quería enlazar hoy la reseña que escribió sobre mi novela Antonio Báez, del blog Cuentos de barro.

En ella Antonio Báez escribe: “El gran acierto de esta novela, a mi modo de entender, no es el retrato de un individuo, sino de la mentalidad de una época.”
Ver reseña completa AQUÍ.

miércoles, 12 de diciembre de 2012

Acantilados de Howth en digital


Si alguien es lector habitual del blog ya sabrá que yo por ahora me resisto a leer en e-book, sin embargo entiendo que a otros les guste (e imagino que con el tiempo yo también acabaré con un e-book). 

Los editores de Baile del Sol han sacado al mercado la versión digital de mi novela Acantilados de Howth. El precio ha bajado desde 12,40 hasta 3,45 euros.

Existen dos versiones: Google Play y Kindle Amazon (desconozco las diferencias).
He entrado para curiosear y veo que la versión de Google Play tiene un preview que permite leer las primeras 15 páginas (casi está el primer capítulo completo).

Dejo aquí el enlace por si a alguien le interesa:

jueves, 6 de diciembre de 2012

Reseña de Mónica Sobrido sobre Acantilados de Howth




Siguiendo con las reseñas que sobre Acantilados de Howth está dando la lectura conjunta organizada por Francisco Portela, del blog Un lector indiscreto, le llega el turno ahora a las palabras que Mónica Sobrido le decida a mi libro. Como Mónica no mantiene un blog, su reseña aparece en el de Un lector indiscreto. En ella, Mónica Sobrido escribe sobre Acantilados de Howth comentarios como éste: “Ciertamente ha sido una lectura muy interesante y recomendable, poder descubrir por boca de otro que la vida cotidiana que nos rodea puede dar lugar a reflexiones sobre nuestros actos, tanto presentes y como pasados.” (Reseña completa AQUÍ)

Muchas gracias por tu atenta lectura, Mónica.

miércoles, 28 de noviembre de 2012

Reseña de Acantilados de Howth en el blog Bourbon Street




Dentro de la lectura conjunta organizada por Francisco Portela, desde su blog Un lector indiscreto, el bloguero –muy activo en facebook- Porlomenix ha publicada una reseña sobre mi novela Acantilados de Howth en su blog Bourbon Street, donde escribe por ejemplo:

“Porque aunque sea la vida de Ricardo, también puede ser la nuestra. Al menos a mí, me ha hecho recordar rincones olvidados y silencios que contribuyeron a que tomase decisiones. A todos nos pasa que cuando llegamos a una determinada edad o, algún hecho de nuestra vida llega de manera fortuita, nos paramos a realizar balance de tiempos pasados.” (Leer la reseña completa AQUÍ).

Muchas gracias por tu amable lectura, Porlomenix.

jueves, 22 de noviembre de 2012

Reseña de Acantilados de Howth en el blog Las lecturas de Pakiko



Dentro de la lectura conjunta organizada por Francisco Portela, en el blog Las lecturas de Pakiko ha aparecido una nueva reseña de Acantilados de Howth, donde su autor –Pakiko- escribe sobre mi libro:

 “Una novela llena de reflexiones acertadas, duras y características de la generación que nos ha tocado vivir a los de los 70, sobre todo a los de los últimos años de la década. Me he sentido completamente identificado con el protagonista de la historia, me he metido en su piel, desde mi humildad y desde mi vida aún más triste. Poesía, melancolía y realidad personal se mezclan en la escritura de David, para contarnos una vida que podría ser la de cualquiera y que nos deja reflexionando sobre nuestras propias historias.” (Ver la reseña completa AQUÍ)

Muchas gracias por tu atenta lectura, Pakiko.

jueves, 15 de noviembre de 2012

Reseña de Acantilados de Howth en el blog Un lector indiscreto


Como ya conté aquí hace unas semanas, el bloguero gallego Francisco Portela ha organizado una lectura conjunta de mi novela Acantilados de Howth, publicada por la editorial Baile del Sol en 2010.
Él ha colgado ya la reseña que le ha hecho al libro en su blog UN LECTOR INDISCRETO.
Comienza así: 
"David Pérez Vega se puso en contacto conmigo para ver si podía organizar una lectura conjunta de su novela Acantilados de Howth. Ya sabéis de mi compromiso de darle la mayor publicidad posible a los escritores noveles y poner mi granito de arena en lo que pueda para que su obra se difunda más entre los lectores. Acepté sin pensármelo dos veces" (leer el resto en Un lector indiscreto)

Muchas gracias, Paco, por ese compromiso con los escritores noveles.

miércoles, 26 de septiembre de 2012

Lectura conjunta de Acantilados de Howth




En julio, navegando por internet, descubrí a un grupo de internautas que realizan una actividad a la que llaman Lecturas conjuntas: unos cuantos blogueros se ponen de acuerdo para leer el mismo libro a la vez y comentarlo en sus blogs. El último libro que habían leído era de la editorial Baile del Sol, una novela que salió más o menos en el mismo momento que la mía.
Contacté con Francisco José Portela, que mantiene el blog literario UN LECTOR INDISCRETO, y le pregunté si se sería posible organizar algo parecido para mi novela publicada en 2010 Acantilados de Howth
Francisco es una persona muy afable, a la que le gusta dar cabida y voz en su blog a nuevos escritores, así que no puso ningún problema a organizar una lectura conjunta de mi libro.
Como estaba a punto de entrar ya el mes de agosto, y supusimos que la mayoría de blogueros y de lectores estaría de vacaciones, lo dejamos para septiembre.

Francisco ya ha creado la convocatoria para la lectura conjunta de Acantilados de Howth en su blog y me gustaría crear aquí un enlace por si algún lector de Desde la ciudad sin cines le apetece apuntarse (los libros serían enviados gratuitamente a los posibles lectores por la editorial o por mí).

Las características de la convocatoria están aquí:


Muchas gracias a Francisco José Portela y a todos los interesados.

domingo, 23 de enero de 2011

Entrevista sobre Acantilados de Howth en el blog Cuéntate la vida

Los editores de Baile del Sol enviaron mi novela Acantilados de Howth a la periodista Goizeder Lamariano Martín, quien administra el blog Cuéntate la vida (Aquí), dedicado a las reseñas de libros y a cazar gazapos en prensa. Goizeder se acercó al libro y, aunque como apunta ella misma en su reseña (Aquí), las expectativas que tenía sobre él no fuesen muy buenas, parece ser que le gustó el resultado. El lunes 10 de enero colgó la entrada correspondiente a Acantilados de Howth en un blog y fue para mí una agradable sorpresa. Era la primera persona de la que me llegaba una opinión sobre mi libro sin haber tenido previamente ningún tipo de contacto.
Le agradecí su reseña y Goizeder me propuso realizar una entrevista para su blog.
Hace mucho que no presento en el blog un poema mío o algo personal y me ha apetecido ahora colgar aquí esta entrevista. También quería, desde mi espacio, agradecer a Goizeder todo el interés que se ha tomado con mis Acantilados de Howth.

La entrevista aparecida en el blog Cuéntate la vida (Aquí) es esta (he añadido alguna foto más):

David Pérez Vega nació en Madrid en 1974. Empezó a estudiar CC. Físicas y, después de tres años, se cambió a Dirección y Administración de Empresas. Trabajó una temporada como auditor de cuentas de una multinacional, y en la actualidad es profesor de Economía y Matemáticas en un colegio de educación secundaria. Hasta marzo de 2010 residía en Móstoles y ahora vive en la ciudad de Madrid.
Acantilados de Howth (Baile del Sol, 2010) es su primera novela publicada. En 2011 se han de publicar sus poemarios Siempre nos quedará Casablanca (Baile del Sol) y Móstoles era una fiesta (Bartleby Editores).

Las fotos que ilustran esta entrevista han sido cedidas por el propio David Pérez Vega y están tomadas en los acantilados de Howth durante un viaje que el autor realizó para visitar a su hermano, que vivía en Irlanda. La otra fotografía, también cedida por el autor, está tomada en la casa en la que vivió durante su infancia y adolescencia Jorge Luis Borges en Palermo, Buenos Aires.

¿Tú nombre real es David Pérez López y tu nombre como escritor David Pérez Vega? ¿Por qué?
Cuando no tenía nada publicado, ni había abierto un blog (www.desdelaciudadsincines.blogspot.com), si introducía en google la búsqueda “David Pérez López escritor” aparecía (sigue haciéndolo) la página web de un autor mexicano. Esto hizo que pensase en elegir un seudónimo. Me hubiera gustado tener unos apellidos sonoros y poco usuales, pero, a la hora de elegir un nombre falso, me quedé casi con el mío: Pérez Vega son los dos apellidos de mi padre, combinación que trata de emular, por ejemplo, la sonoridad de Pérez Galdós.

¿Cómo y cuándo supiste que querías ser escritor?
Cuando aún no sabía leer o lo hacía con dificultad, a los cuatro o cinco años, mi padre solía leerme cuentos de dos volúmenes publicados en Alianza editorial para adultos; eran Cuentos de Jacob y Wilhlem Grimm y La sombra y otros cuentos de Hans Christian Andersen. Aún recuerdo la fascinación de esas historias y el día en que le pregunté a mi padre si él escribía cuentos. Me parecía la idea más natural del mundo que quien leía cuentos también debería querer escribirlos. Fue una decepción descubrir que mi padre no lo hacía.
Aquello siguió rondándome la cabeza durante la infancia, y la decisión adulta la tomé a los doce años tras leer El Señor de los Anillos de J. R. R. Tolkien. Me fascinaba que aquel hombre pudiera llevar una doble vida: además de ser profesor podía perderse en aquella Tierra Media que había creado. Yo también deseaba poder perderme en un mundo propio. A esa edad pensé que para ser escritor necesitaba una máquina de escribir y perpetrar en ella una novela. Como no tenía máquina de escribir, pasé más de un año imaginando una historia, que no era más que un plagio de El Señor de los Anillos. Y tuve la buena idea de leer siempre con un diccionario al lado, porque, pensaba a esos doce años, que un escritor debería conocer todas las palabras.
Lo primero que escribí fue a los quince años, un relato; y lo hice a mano.

¿Qué tal lleva un hombre de ciencias y de números su relación con las letras?
En realidad creo que el orden de la pregunta debería ser al revés: ¿Qué tal lleva un hombre de letras su relación con las ciencias y los números? La única vocación real que he tenido es la de escritor. De niño solía sacar buenas notas tanto en letras como en ciencias, y la influencia paterna (mi padre es ingeniero) hizo que el niño o adolescente que era yo siempre considerase que debía estudiar una carrera de ciencias por sus salidas profesionales y que la literatura debía ser un pasatiempo. Además, por aquella época, yo deseaba ser un escritor de ciencia-ficción o terror, géneros con los que crecí, y muchos de los escritores de ciencia-ficción tienen una formación científica. A esto se unía el hecho de que consideraba leer un terreno de descubrimiento propio y lo que se estudiaba en las clases de literatura del instituto, en aquel momento, me interesaba poco. Góngora representaba la autoridad, la rebeldía era Philip K. Dick o H. P. Lovecraft.
Ahora creo que me hubiese gustado más, en realidad, haber estudiado Filología Hispánica, aunque muchas veces intento afianzar una de mis teorías de los veintiún años: para ser escritor es mejor no estudiar literatura, no pervertir tu mirada sobre los libros con la mirada de otro.
Y mi relación actual con los números es correcta: explicar matemáticas (como el poeta Nicanor Parra) me resulta fácil y la economía, a nivel teórico, da mucho juego para hablar de la realidad. Me agrada ser profesor, tratar a diario con adolescentes me gusta más que estar en una oficina con un traje.

¿Qué buscas a la hora de leer?
Busco que la visión del mundo de un escritor me conmueva; que consiga ordenar una realidad que siento desordenada, y me que transporte a otra vida, a otra mente u otro paisaje.



¿Y a la de escribir?
Conseguir crear un mundo propio, en que pueda ordenar la realidad.

¿Dónde buscas y encuentras la inspiración?
En la realidad de mi entorno, y en la realidad de los libros que me han enseñado a mirar con otros ojos.

¿Eres maniático a la hora de escribir?
Depende de la temporada he elegido diversos lugares para escribir: desde la mesa de mi casa hasta la barra de un bar, pasando por bibliotecas. Actualmente lo suelo hacer en casa, siempre en la misma mesa.
Me gustaría poder escribir directamente a ordenador, pero, aunque lo he intentado, no me resulta cómodo. Para que fluyan las ideas, después de hacer el esquema sobre lo que voy a escribir, primero lo hago a mano, muy deprisa, y luego, al pasarlo a ordenador, voy puliendo el estilo.
Cuando me dedico a la prosa lo hago sobre hojas de cuadrícula y cuando se trata de poesía sobre folios en blanco. Imagino que esto puede ser una manía.


¿Cómo definirías a Acantilados de Howth?
Como una novela realista, que trata de captar el paso de la juventud a la vida adulta de una generación, nacida sobre la décadas del 70 o del 80 del siglo XX, y que se enfrenta a problemas como la precariedad laboral, la dificultad de acceder a una vivienda… tras haber creído que estaban destinados siempre a lo mejor.

Aunque tu novela la escribiste hace cinco años, hoy en día tiene plena actualidad, sobre todo por el tema laboral y la marcha de jóvenes a vivir al extranjero. ¿Cómo te sientes?
Cinco años son pocos para que el planteamiento de una novela pierda vigencia. Aunque es cierto que ahora muchos jóvenes pueden elegir irse al extranjero por una necesidad laboral, en la novela el protagonista lo hace con afán de aventura.
Leo a los narradores norteamericanos, a los que tanto admiro, y me atrae su visión intuitiva y poética sobre la realidad. Quería describir así mi realidad. Me intriga esta pregunta: ¿Por qué los jóvenes alemanes que conocí en la universidad, que habían estudiado la misma carrera que yo, en su país, cobraban –en 2005 como ahora- el doble o el triple que yo, trabajaban menos horas, los precios de sus casas eran la mitad o un tercio de los de España, y, como observé cuando fui a visitarlos, los precios de los supermercados y los restaurantes eran iguales que aquí? ¿Por qué ningún político habla de esto o qué novelas españolas lo reflejan?

¿Qué hay de autobiográfico en esta novela?
Quería hablar de mi generación, de los abusos laborales, de la incertidumbre ante el futuro…, pero, aunque deseaba que la novela sonase a autoconfesión real de un veinteañero que pasa a ser treintañero, quería evitar el problema pudoroso de contar mi vida.
El barrio que describo de Móstoles, de donde procede el protagonista, es el mío. Para la casa donde supuestamente vive Ricardo con Isabel en Alcorcón use mi recuerdo real de la casa de una amiga. Para el pasado de Ricardo en Irlanda usé experiencias de mi hermano, que vivió allí. La universidad Carlos III, donde estudió Ricardo, es la mía.
Pero yo no soy Ricardo. Imaginé su vida, realicé un eje cronológico y en escenarios conocidos por mí desarrollé sucesos no vividos por mí.


¿Te identificas con Ricardo? ¿Por qué?
Raymond Carver decía: “Tú no eres tus personajes, pero tus personajes son tú”. Muchas de las opiniones de Ricardo son las mías, aunque él tiene una personalidad más extrema que yo. Es posible que ante sucesos que le ocurren a Ricardo en la novela, y que yo no he vivido, reaccionase como lo hace él.
A través de Ricardo viví dos experiencias que no han ocurrido en mi vida. Una que sí me hubiera gustado que sucediera: haberme ido, tras acabar la carrera, a trabajar al extranjero, a Inglaterra o Irlanda, como hizo mi hermano y algunos amigos. Y otra que no me hubiera gustado que sucediera: que tras acabar la carrera hubiese entrado en el mundo de los licenciados en ADE; y no hubiera salido de él, teniendo que trabajar siempre como contable o auditor en una empresa, y que sus horarios no me permitieran desarrollar mis aficiones. Afortunadamente, al tomar la decisión de hacerme profesor, puedo leer y escribir casi a diario.

¿Es Ricardo un eterno adolescente, un Peter Pan fracasado que sólo vive de recuerdos?
Ricardo es una persona de treinta años que está pasando por un momento desagradable en su vida, inmerso en un posible proceso de separación con su mujer, y al que, además, no le gusta demasiado su trabajo. En este momento se vuelca en el recuerdo, idealizado, de su pasado en Irlanda. En realidad, no creo que Ricardo sea un fracasado, sólo es una persona normal, a la que le ocurren sucesos desagradables normales y que mientras le ocurren no le gustan, y cae en la tentación, tan humana, de idealizar el pasado. Pero aún le queda mucho por vivir.

Acantilados de Howth es tu primera novela publicada, ¿has escrito otras?
En realidad Acantilados de Howth es la sexta novela que he escrito. Las cinco anteriores sí que eran autobiográficas, y, ahora, con el tiempo, las considero mi taller personal de escritura. Quería hablar de mí mismo, de mi entorno, pero llegó un momento en que pensé que la narración autobiográfica era un callejón sin salida: el pudor me impedía profundizar en aspectos interesantes, y el miedo a herir sensibilidades en mi familia y amigos hacía que tuviera que callar cosas de las que me hubiera gustado hablar. La novela autobiográfica me suponía un ejercicio de autojustificación y de autocensura constantes. Crear personales e inventar una historia me liberó artísticamente mucho.
Así que esas cinco novelas, o conatos de novela, están descartados. Creo que sí que puede ser más interesante mi séptima novela. Actualmente estoy tratando de que alguna editorial se interese por ella.


¿Qué es lo mejor y lo peor que has oído de tu novela?
Lo mejor me lo dijo una persona por teléfono: que la novela le había impresionado tanto como cuando leyó de veinteañero En el camino de Jack Kerouac. Obviamente me reí, y esta persona es un buen amigo.
Lo peor que me han dicho es que Acantilados de Howth es una novela solipsista, en la que no se desarrollan los personajes secundarios. Aunque yo creo que se habla de un extenso número de personajes secundarios.

Tu novela combina a la perfección los pensamientos y recuerdos de Ricardo, el protagonista, con un elenco de personajes igual o más importantes que él. Acantilados de Howth es un puzzle. Para conseguir esto, ¿te has basado en algún autor o novela concreta?
Gracias por lo de la perfección, que me hace sonreír.
Cuando empecé a trabajar la estructura de la novela me planteé narrarla con dos niveles temporales. Los capítulos del presente transcurren en unos seis meses (aquí además hay saltos temporales hacia un pasado siempre posterior al otro pasado) y los del recuerdo irlandés representan casi tres años. A partir del cuarto capítulo escribí unos y luego los otros y en la composición final los intercalé.
De todos modos, tenía claro que la fuerza de la historia partía de un punto concreto: un suceso ocurrido en esos acantilados, y para acercarme a ese punto necesitaba ir sobreponiendo capas anteriores y posteriores al núcleo narrativo. No es algo consciente, pero ahora que me obligas a reflexionar sobre ello, encuentro que novelas como El dios de las pequeñas cosas de Arundhati Roy o Jazz de Toni Morrison tienen una estructura parecida. Aunque, posiblemente, la gran influencia literaria del libro sea la obra de Roberto Bolaño, al crear un personaje que es un poeta casi secreto, y sobre todo por la idea de añadir continuos personajes y relatos adyacentes a la historia principal.

¿En qué proyecto literario estás trabajando ahora?
Acabé un libro de relatos y empecé hace unos meses una nueva novela. De nuevo el mercado laboral español es el gran tema que exploro. De hecho, estoy usando el material de mi cuarta novela autobiográfica, correspondiente al periodo en que fui auditor, para, sobre esa base, crear personajes, que me permitan acercarme al desquiciado mundo de los auditores desde perspectivas distintas.


En 2010 has publicado una novela y tienes aceptados y pendientes de publicación dos poemarios, todo un logro en estos momentos de crisis en los que las editoriales no confían en escritores desconocidos. ¿Cómo ha sido tu experiencia en este sentido?
Los tres libros fueron aceptados para su publicación en 2008. Baile del Sol es una editorial canaria que sí que apuesta por autores desconocidos. Actualmente ha tenido que colgar el cartel de no admisión de originales por saturación. Tuve suerte al contactar con ellos antes de ese momento.
Móstoles era una fiesta, poemario escrito en 1998, fue el primer libro que me aceptó una editorial, Bartleby, para su publicación. Esto ocurrió en enero de 2008, hace exactamente tres años. Con la crisis, el editor ha estado retrasando la salida de este libro para poner en el mercado otros títulos de personas más consagradas (avaladas por premios Nobel, Pulitzer…) y frente a estos lanzamientos los libros de españoles nuevos están siendo relegados. Espero que 2011 sea definitivamente el año en que vea publicado este poemario de 1998.

¿Cómo ves en la actualidad el mercado editorial español?
Muy concentrado en unos grandes grupos (Planeta básicamente), que sólo apuestan por una literatura sin riesgos. Aunque afortunadamente han surgido en las últimas dos décadas editoriales más pequeñas que han cubierto huecos de mercado dejados por las grandes (esto en mis clases de economía se llama “han aprovechado mercados intersticiales”), buscando libros extranjeros, españoles, haciendo nuevas traducciones, cuidando la presentación… ¿Hay libros más bonitos que los de Impedimenta?

¿Cuáles son tus autores favoritos?
He tenido muchas fases. De adolescente me gustaba mucho Philip K. Dick y H. P. Lovecraft. Tuve una fase francesa, con Camus. Una rusa con Dostoyevski, Tolsoi o Chejov. Incluso fase japonesa, con Kenzaburo Oé.
Aunque creo que las literaturas que más he frecuentado han sido la norteamericana: Mark Twain, Hemingway, Scott Fitzgerald, Carver, Tobias Wolff, Richard Ford, Philip Roth…, y la hispanoamericana: Borges, Cortázar, Vargas Llosa, Rulfo, y, en los últimos años, Juan José Saer, Rodrigo Rey Rosa, Juan Villoro y, sobre todo, Roberto Bolaño.


¿Prefieres la novela o la poesía?
Como lector me decanto más por la prosa, y cuando leo poesía la que más me suele gustar es la más narrativa. Como escritor a veces siento la necesidad de expresar algo más íntimo y entonces me sirvo de la poesía, y a veces prefiero que una historia me envuelva y me decanto por la novela y los relatos. Hace poco cumplí un ciclo completo: novela, poemario, libro de relatos, novela (ahora)… lo que tampoco quiere decir que siga por un poemario: el futuro dirá.


martes, 8 de junio de 2010

Mi experiencia como autor en la Feria del Libro de Madrid 2010


El miércoles 2 de junio me paso sobre las 7,30 de la tarde por el Retiro, por la caseta 262 -Baile del Sol y La escalera- para ver si el libro que tengo que firmar al día siguiente existe ya o no (creo que éste es el típico dilema de autor que Arturo Pérez-Reverte no debe de tener), y mi editor, Tito Expósito, me dice que deje de preocuparme que el libro ya se acabó de imprimir esa mañana y que tiene una caja con 30 unidades preparada para traerla a la feria al día siguiente.
Pienso que, después de todas las personas que he tratado de movilizar, quizás 30 ejemplares sean pocos. Se lo digo a Tito. Hace una llamada para averiguar que el impresor no va a abrir más ya el almacén (creo que estaba en Getafe), tuvo que trabajar el fin de semana anterior y no quiere tener que hacerlo de nuevo en festivo –el jueves-. Hace otra llamada y consigue otra caja con 30 ejemplares de la distribuidora. Él piensa que no se van a vender 60 ejemplares ni de coña. Yo no estoy seguro. Aquí tengo que enfrentarme a dos corrientes de pensamiento: si vienen todas las personas que pueden venir, quizás 60 sean pocos y no me gustaría que alguien se tomara la molestia de acercarse a la feria y que se quede sin el libro; por otro lado, puedo equivocarme y fallar en mi previsión y entonces quedar delante de Tito y su compañero de caseta, Daniel, el editor de La escalera, como un fantoche. Esos serán los ejemplares que estarán al día siguiente en la feria: 60.

Antes de irme a casa (ahora vivo muy cerca del Retiro) paseo por la feria, y recaigo en la caseta de literatura argentina. Me aborda uno de los vendedores. Empezamos a hablar de Juan José Saer, de Kohan, de Levrero, de Felisberto Hernández (uruguayos asimilados)…, me saca libros de literatura argentina actual. En algún momento siento que ya no estoy en una caseta de la feria del libro de Madrid, y creo que estoy en Buenos Aires, en el barrio de Palermo, o en Puerto Madero (donde según un taxista todos los billetes que llevaba en la cartera, durante el pasado verano, eran falsos); durante un momento no sé si estamos hablando de libros, o estoy dentro de la película Nueve reinas. El librero me habla maravillas de un tal Néstor Sánchez, que no me suena de nada. Me dice que de literatura argentina deje todo y me ponga con Néstor Sánchez. Me convence de que esas estampillas son las Nueve reinas, me compro uno de sus libros. Cuando a la mañana siguiente lea en internet sobre él, no podré dar crédito a la figura de Néstor Sánchez, parece la caricatuta excesiva de un escritor inventado por Roberto Bolaño (ya hablaré de él cuando lea el libro).

El jueves por la mañana me acerco otra vez por la caseta 262 y puedo tener mi libro en las manos. Es un momento extraño, solemne. He soñado con eso desde los 10 años, más o menos; han pasado 26, como diría el Coronel de García Márquez, minuto a minuto. Tito sonríe, Daniel sonríe, yo sonrío. Me llevo uno a casa.

Leo después de comer el primer capítulo. No encuentro ninguna errata y pienso en una frase que le oí a Cansado de la pareja cómica Faenino y Cansado: para hacer reír a la gente necesitaban lo que él llamó el “verosímil cómico”. Es decir, los comienzos en la calle (en el Retiro, precisamente) fueron duros, la gente no se reía con ellos con facilidad. Cuando se hicieron más famosos y salían por la tele, sólo su aparición en escena ya conseguía hacer reír (recuerdo esta época, yo también me reía sólo con verlos), porque el público ante el que se exponían ya los consideraba graciosos aunque no dijeran nada, habían ganado el “verosímil cómico”. Así que yo leí el primer capítulo de Acantilados de Howth y pensé que el libro era mejor que antes. Ahora lo leía como si fuese un libro, sin buscar erratas, ni rimas internas, ni expresiones mal sonantes, ni comas que habría que cambiar por puntos y comas…, era como si hubiese ganado el “verosímil literario”. (Estoy seguro de que si el formato fuese el de Anagrama, el libro me parecería mejor.)




Se acercaban las 6 y notaba como me crecía el nerviosismo. Me tomé un gelocatil preventivo, baje a la calle y compré dos botellas de agua en el local chino de la esquina. Esto último fue una gran idea porque el calor en la caseta era como el de una sauna griega.
Vendí mi primer libro a una compañera del colegio. Empezaron a llegar familiares, amigos de familiares, compañeros de trabajo, amigos (muchas de estas categorías no son excluyentes), alumnos, ex alumnos… Empecé a firmar libros con un pilot verde comprado para la ocasión. Me sentía como ante un temido examen de la carrera, en el que el tenaz miedo a equivocarnos provoca que nos equivoquemos. Empecé a temer escribir dedicatorias con faltas de ortografía, olvidar nombres… lo segundo sé seguro que ocurrió (de nuevo pido disculpas a las personas de las que conozco su nombre y dos apellidos y ese día una parálisis congelada hacía que no me saliese el nombre).

Algunos de mis ya ex alumnos habían llegado a imprimir publicidad de la novela y la repartían por la feria. Llegó una mujer con uno de estos papeles propagandísticos (se nota que les enseño las asignaturas de economía y empresariales) y dijo algo así: “Te voy a comprar el libro porque yo también soy profesora, y si alguna vez escribo un libro me gustaría tener unos alumnos como los tuyos". Lo que creo que es algo bastante emotivo.
Me habla alguien con acento sudamericano y me pregunta si yo soy Fortaleza. Me quedo extrañado, ese era el nick que usaba hace algunos años en un foro en que se hablaba de Bolaño y otros autores. El hombre se presenta como amigo de la infancia de Noseaszote, otro de los participantes en aquel foro, él desde Santiago de Chile, y me manda un saludo de su parte. Noseaszote, después del foro, sigue participando en este blog. Le mando yo ahora otro saludo.

En algún momento se llegó a formar revuelo en la caseta, y había desconocidos que se paraban para ver quién estaba allí firmando. Hubo gente que así hojeó el libro y lo compró (esto en economía se llama la Ley de Sachs: toda oferta crea su propia demanda). Creo que vendí 5 ó 6 a desconocidos. Llegaron una detrás de otra dos desconocidas llamadas Inés para que las firmara, y entonces yo ya me sentía dentro de un cuento de Cortázar.
Me fijé en que algún paseante me veía firmando libros, miraba el cartel pegado a la caseta con mi nombre, mi foto, y la foto de la novela… titubeaba, llegué a oír: “uhhhmmm David Pérez… pues no me suena…”. Y a mí me entraba una risa nerviosa, claro.

Se vendieron los 60 libros y aún llegaron más conocidos que no pudieron comprarlo.
Tito estaba contento, y yo estaba contento y exhausto de nerviosismo contenido. Quedé con Tito para volver el domingo por la mañana.

El domingo llegué allí ya más tranquilo y con menos calor pude vender 11 libros. Entre ellos uno a un desconocido, que se interesó por la foto de la portada y el título. Era un español que había estado 3 años viviendo en Dublín. El protagonista de mi novela estuvo allí viviendo 2 años y medio. Hablamos de los lugares de Irlanda. Se sintió identificado con el pasado de mi personaje y compró el libro. También intercambié libro con el autor que firmaba en el territorio de la editorial La escalera, en el otro extremo de la caseta -es decir, a dos metros-, el venezolano Juan Carlos Chirinos, su novela El niño malo, que fue finalista del premio Rómulo Gallegos y tiene muy buena pinta.
Este domingo ya pude charlar más distendidamente con la gente que se acercó.




En el futuro me gustaría poder seguir publicando libros y que estos sean cada vez de mayor calidad. Me gustaría tener alguna vez lectores que deseasen leer mis libros porque la lectura de uno previo les agradó.
Por ahora me he dado cuenta de que tengo mucha gente que me aprecia y esto es, en definitiva, algo bastante más importante que lo anterior.

Gracias de nuevo a todos los que estuvisteis por allí.