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sábado, 10 de septiembre de 2011

El último libro de poesía de Alejandro Céspedes.

El poeta Alejandro Céspedes (Gijón, 1958), que entre otros ha sido ganador del premio Hiperión de Poesía de 1994 (Las palomas mensajes sólo saben volver) o del Jaén de Poesía en 2009 (Flores en la cuneta), y del que he comentando en mi blog casi toda su obra (ver AQUÍ), ha decidido publicar directamente en versión digital y de forma gratuita para los lectores su último poemario, titulado Topología de una página en blanco, y que él considera su mejor libro.


Desde mi blog quisiera darle a Alejandro la enhorabuena por su nuevo trabajo y desearle suerte para que se pueda acercar a él un gran número de lectores interesados.
Para contribuir a esto último sitúo a continuación un enlace a una página web donde se puede encontrar, y leer completamente gratis, Topología de una página en blanco:

AQUÍ ENCONTRARÁS EL ÚLTIMO LIBRO DE POESÍA DE ALEJANDRO CÉSPEDES

martes, 8 de febrero de 2011

Flores en la cuneta, por Alejandro Céspedes

Editorial Hiperión. 80 páginas. 1ª edición de 2009.

Ya comenté hace un año Sobre andamios de humo, que reunía la poesía de Alejandro Céspedes (Gijón, 1958) correspondiente al periodo 1979-2007. Aunque el último libro incluido en este volumen (Hay un ciego bailando en el andén) era de 1998. Una década después, Céspedes volvió a publicar poesía; en 2008 con Los círculos concéntricos, y en 2009 con este poemario, Flores en la cuneta (premio Jaén de Poesía, 2009).

Si en la primera etapa poética de Céspedes asistimos a un análisis del yo poético, figura que parece irse descomponiendo, desdoblarse o cuestionarse, al llegar a Hay un ciego bailando en el andén; en Flores en la cuneta, el poeta ha hecho desaparecer la indagación interior para volcar su mirada y sus obsesiones sobre un motivo: los accidentes de coche.
Los 25 poemas de Flores en la cuneta giran en torno al tema anterior, idea de la que se servirá Céspedes para hablarnos de algunas de sus obsesiones sin recurrir a un discurso narrativo donde aparezca retratado él mismo, o su “yo poético”. Expresión, esta última, que entiendo diferente a decir que el poeta no utiliza “su voz narrativa”, ya que de hecho muchos de los temas de poemarios anteriores (la muerte, el dolor que deja el azar, la precariedad de la vida…) siguen aquí vigentes, y lo que se ha ampliado es la perspectiva de esa mirada desolada (y a la vez, extrañamente, bella) sobre el mundo.

Los versos de los poemas en la mayoría de las composiciones se han alargado hasta llegar al versículo o a la prosa poética; además de ensayar otras composiciones, como por ejemplo el caligrama.
Al igual que en poemarios anteriores, el lenguaje de Céspedes combina lo cotidiano y actual, con referencias, por ejemplo, al grupo musical The Killers (pág. 9), palabras de uso reciente en el idioma, como iPod (pág. 11), y un lenguaje que se acerca al de los personajes retratados, “se dan de hostias con tres colegas por una chorrada” (pág. 16); con un uso del lenguaje más elevado, de metáfora incluso barroca o críptica, así, por ejemplo, leemos en la página 33: “Aunque la ves erguida en sus esferas y los filos de luz que blande en cada mano te señalan”.
Incluso podemos constatar que algunas imágenes recurrentes se han trasladado de un libro a otro: si en 1998, en una estación de tren subterráneo, la voz poética posa su mirada sobre un ciego que baila en un andén, ajeno al peligro que corre, en Flores en la cuneta vuelve a aparecer la figura del ciego, esta vez cruzando temerario un semáforo.

El título de cada poema está tomado del anuncio publicitario de un coche: ¿Te gusta conducir?, Move your mind, Imagina dominar el espacio, etc. Estos títulos actuarán de un modo irónico, incluso sarcástico, en la composición.
Frente a la sociedad del bienestar, del consumismo, donde los productos que compramos nos hacen vencer el miedo a la muerte y estimulan nuestro anhelo de triunfo sexual (el eros y el tanatos, del que me hablaban a mí en la universidad, en las clases de marketing), Céspedes quiere mostrarnos las fisuras del sueño consumista: no vas a vencer a la muerte, el azar del dolor puede alcanzarte a ti como a cualquiera…

Leí hace una semana este libro sobrecogido: accidentes a punto de ocurrir; accidentes que acaban de ocurrir y los restos del naufragio se desparraman sobre la carretera; accidentes que ocurrieron y los involucrados, en sillas de ruedas, en hospitales... no pueden creer que les tocó a ellos; personas que esperan a conductores que nunca van a llegar a su destino; y, en los poemas finales, cobrando entonces el libro un carácter expresionista, muertos que visitan los propios escenarios de sus accidentes, o nos hablan de la estrechez de sus tumbas…

Además del fuerte impacto emocional, la mirada indagadora del poeta nos conmueve, colocando ante nuestros ojos de consumidores complacidos un espejo tremendo, el de nuestra propia finitud. Y todo a través de un lenguaje cuidado, evocador, poderoso… Un gran libro de poesía.
Un comentario aparte merecería el útil e interesante epílogo de 16 páginas escrito por Julio Mas Alcaraz sobre la poesía de Alejandro Céspedes. 

miércoles, 14 de abril de 2010

Sobre andamios de humo, por Alejandro Céspedes


Ediciones Vitruvio. 177 páginas. Edición de 2008.

De Alejandro Céspedes había leído hasta ahora dos libros de poesía, Las palomas mensajeras sólo saben volver (Premio Hiperión de 1994) y Hay un ciego bailando en el andén (publicado por la editorial Hiperión en 1998).

En 2008 Vitrubio editó el volumen Sobre andamios de humo, que recoge su poesía desde 1979 hasta 2007. Entre este libro recopilatorio y el último suyo en Hiperión ha transcurrido toda una década sin publicar, periodo roto en 2008 con la aparición del nuevo poemario Los círculos concéntricos (premio Blas de Otero en 2007) y Flores en la cuneta (premio Jaén en 2009 y publicado por Hiperión de nuevo).

En Sobre andamios de humo, Céspedes ha corregido y reescrito varios de sus libros más antiguos y ha fundido los titulados Muchacho que surgiste, Tú, mi secreta isla y La noche y sus consejos en un texto llamado Y con esto termino de hablar sobre el amor.

Sobre andamios de humo
comienza con el poemario titulado James Dean, amor que me prohíbes. En él la voz poética indaga en la esencia frustrante del amor idealizado y lejano de la adolescencia, simbolizado por la figura del actor James Dean. “Desde mi infancia oscura / creo soñar que siempre has existido” (página 13), “Mi dolor es insecto / conservado en el ámbar del pasado” (página 21).
James Dean ha muerto, la voz poética reza por su retorno en el primer poema del libro, mantiene un diálogo con su póster personalizado, y se pregunta qué hubiese ocurrido con su vida si Dean no hubiese llegado a existir y no hubiera podido encarnar en él la idealización del amor. La figura de Dean da paso también a la de Alejandro Magno o Ánibal de Cartago. “Nunca entendí la magia de los libros” (página 30), se reflexiona ante estas evocaciones eróticas. En el último poema, Epílogo, se abre la temática del siguiente, pues la voz poética es consciente de que debe abandonar las ensoñaciones dolorosas y estériles de la adolescencia. Se deben matar a los mitos para pasar a ser naufrago de la vida.

En Y con esto termino de hablar sobre el amor, la ensoñación del amor y el deseo no se asienta ya sobre un póster sino sobre personas con una presencia más real. Así varios poemas hablarán de la fijación por el compañero de la infancia y primera adolescencia para quien los juegos de corte homosexual se quedaron en eso y la consiguiente frustración provocada en la voz poética. La vida del instituto, cruel para un homosexual, también sirve de inspiración a otros versos.
En esta parte existen textos en los que la voz habitual desaparece y en el poema se recrea una pequeña historia con personajes, esto ocurre por ejemplo en Viaje de fin de curso. En estos poemas la voz de Céspedes se asemeja a la de algunos de Kavafis.
Años después la voz poética tendrá su experiencia del amor, a veces sólo del sexo. La satisfacción no parece mejorar respecto a la situación anterior; así se habla, por ejemplo, de “la miseria que nos mantiene juntos” (página 67).
En Y con esto termino de hablar sobre el amor se filtra también el contexto de la década de los 80, con el afán de libertad de una generación buscada en los excesos de la noche y las drogas, cuya presencia de vida desgarrada se hace constante hacia el final del poemario. Sirva de ejemplo el poema titulado Madrugada en Cool, que se desarrolla en la pista de baile de una discoteca, bajo el sonido estridente de los woofers y el aturdimiento del éxtasis.

Las palomas mensajeras sólo saben volver quizás contenga los versos más sentidos de todo el volumen. Aquí asistimos a la muerte del compañero sentimental en versos como: “La muerte está creciendo / en ti como un silbido” (página 87), “¡Qué avalancha de muerte traen tus venas / y qué frágil velero te transporta” (página 97), “Ni un milímetro más / podía resistirse en ti la vida” (página 101). Aquí acabaría la primera parte del poemario y la segunda tratará sobre la evocación del ausente, mientras la juventud y la vida se va evaporando de la voz poética (“Aborrezco el poder de la memoria” (página 115)) que cada vez más se irá refugiando en la evocación de un infancia que comienza a idealizar.

Hay un ciego bailando en el andén ahonda en el último tema abierto en Las palomas mensajeras sólo saben volver. El poeta dialoga desde el primer verso con su propia infancia: “En qué lugar de mí / se agazapaba el hombre / que me iba a mirar como a un extraño” (página137), “Quédate aquí conmigo” (página 142). La existencia del poeta se ha convertido con el paso de los años en “un catálogo de conductas vacías” (página 155) porque, se afirma, “No hay más vida en el hombre / que su propio pasado” (página 156). La presencia de la muerte propia, como un deseo incluso, se va haciendo cada vez más latente, “En todo cuanto hago no hay sentido. / Lo sé” (página 158). En el poema XXI se describe la visita al cementerio donde yacen sus antepasados.


La poesía de Alejandro Céspedes suele presentarse en poemas largos, donde se puede desarrollar una pequeña vivencia; además de poseer, como he expuesto, continuidad argumental dentro de un poemario. Esto, unido a lo comentado, sobre la presencia de escenarios urbanos o las drogas, podrían hacernos pensar en la que fue llamada Poesía de la experiencia, pero tengo la impresión de que Céspedes trasciende a esta etiqueta, puesto que su poesía es más honda y sentida que mundana e irónica (características más ligadas a la poesía de la experiencia) y se uniría a la de los poetas de la generación del 27. Una poesía la suya llena de hallazgos metafóricos, que a veces recuerda a Luis Cernuda, poeta que por cierto aparece citado en sus poemas.

Céspedes fue uno de los organizadores del premio en el que mi libro Móstoles era una fiesta resultó finalista en 1998, también fue lector en aquel Primer premio de poesía Ciudad de Móstoles. Pude conversar por aquellos años alguna vez con él, trabajaba en Móstoles como gestor cultural. Hace no demasiado nos hemos vuelto a encontrar alguna vez, y amablemente aceptó mi atrevida petición de realizar un prólogo para la edición por Barlteby de Móstoles era una fiesta.
Desde este espacio quería darle mi agradecimiento por su amabilidad.

Esta es su página web: http://alejandrocespedes.blogspot.com/

Allí se puede descargar en pdf Sobre andamios de humo y Los círculos concéntricos.
Sin embargo, es Flores en la cuneta el libro nuevo que más me apetece leer: soy un mitómano de los libros en papel.
Esperemos que entre estos últimos poemarios y los siguientes no vuelva a transcurrir tanto tiempo como una década.