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domingo, 17 de diciembre de 2023

Putas para Gloria, por William T. Wollmann

 


Putas para Gloria, de William T. Vollmann

H&O Editores. 226 páginas. Primera edición de 1991, ésta es de 2022

Traducción de Rafael Heredero de Pedro

 

Desde ya unos cuantos años, venía oyendo hablar a algunos escritores españoles del norteamericano William T. Vollmann (Los Angeles, 1959), como de uno de los más relevantes escritores norteamericanos actuales. Me sonaban sobre todo la novela Europa Central, publicada en Random House (libro que en 2005 ganó el Nacional Book Award), y otras que han ido apareciendo en la editorial Pálido Fuego, como La familia real. Eran novelas de un gran número de páginas. Cuando vi que la editorial catalana Hurtado y Ortega publicaban Putas para Gloria (1991), y que era ésta una novela significativa, dentro de la obra de Vollmann, pero más corta que las anteriores, me apeteció pedírsela para poder leerla y escribir una reseña sobre ella. De esta forma, quizás me animase a leer sus libros más largos. Putas para Gloria estuvo publicada en España por la interesante editorial El Aleph, pero ahora mismo, cuando H&O la han vuelto a poner en circulación, estaba descatalogada.

 

En la primera página, el narrador del libro nos informa de que «todas las historias de putas aquí contadas son reales». Al final del libro hay un anexo titulado Perfil de la prostituta callejera del Tenderloin, en el que el lector podrá acceder a un cuestionario, donde el autor (suponemos) ha entrevistado a prostitutas reales del Tenderloin, el barrio de San Francisco que va a ser el escenario principal de Putas para Gloria. Al final también se sitúa una lista de los precios, por diferentes servicios de prostitución, entre los años 1985 y 1988.

 

En la novela no se da una fecha clara en la que se sitúa la acción, pero los precios que se manejan en ella, en torno a la prostitución son un poco inferiores a los de la lista suministrada, en la calle no parece haber demasiado miedo al contagio del SIDA, y además se dice que la pareja de una prostituta va a salir de la cárcel en 1992, un tiempo que parece algo lejano en la ficción de este libro, así que he considerado que la novela debe estar ambientada sobre 1985. La ciudad sí que claramente es San Francisco, y el lugar principal por el que deambulan los personajes es el barrio de Tenderloin, lleno de prostitutas, chulos, tirados y traficantes de droga.

 

El personaje principal de la novela es Jimmy, un hombre de edad indefinida, pero más viejo que joven, que fue soldado en Vietnam en 1968. En el tiempo narrativo de la novela vive en una pensión del Tenderloin y recibe un cheque del gobierno, que el lector entiende que es una pensión por haber sido soldado. No llegaremos a saber si es un herido de guerra o tiene diagnosticada alguna secuela psíquica. Con el dinero del gobierno, además de pagar la pensión, Jimmy principalmente se dedica a emborracharse y a mantener relaciones sexuales con prostitutas.

Tanto en el primer capítulo, como en el último, el narrador le mostrará al lector a Jimmy a través de una mirada externa, y en el resto de capítulos, su mirada se centrará sobre Jimmy, aunque también es cierto que, en algunas páginas, el narrador describe algunas vivencias de las personas que se relacionan con él. «A Jimmy siempre le habían gustado las putas», leemos en la página 20.

En gran medida, pero de forma superficial, lo que el lector se va a encontrar en esta novela son páginas y páginas en las que Jimmy se emborracha y busca prostitutas. En este sentido, Putas para Gloria nos puede recordar a la propuesta de escritores como Charles Bukowski y la tendencia del «realismo sucio» norteamericano. Y este no sería, por tanto, un libro acto para lectores excesivamente sensibles. Ni siquiera en las escenas de sexo podemos hablar de que Vollmann busque el erotismo, sino que lo que busca parece ser el feísmo y la depravación. Sin embargo, la prosa que usa Vollmann para describir este feísmo y esta depravación acaba siendo poética. «Se llamaba Nicole y parecía más que jovencita, puede que unos veinticinco, larguirucha, pero no angulosa y dura como un trozo de cristal roto, solo gastada como una goma de borrar sucia.» (pág. 24)

También Jimmy se relaciona con Código Seis, antiguo compañero en la guerra de Vietnam, que después de haber tenido una casa y una mujer, ahora vive en la calle como un mendigo. Prostitutas blancas y negras, chulos, travestis, transexuales, traficantes de drogas, mendigos… este es el mundo de Putas para Gloria.

 

En algún momento del libro, el lector se puede sentir abrumado por la descripción de cómo se repiten los días de Jimmy, entre el alcohol y las prostitutas, pero realmente sí que existe una evolución narrativa en la novela. Pronto sabremos que Jimmy está buscando a Gloria, que es una prostituta con la que el lector pensará que se ha relacionado en el pasado y que, en el tiempo de la novela, ha abandonado el Tenderloin. Pero en realidad Gloria es una prostituta idealizada, y posiblemente en el ideal de Jimmy ni siquiera sea una prostituta, sino que Gloria simboliza el deseo de Jimmy de encontrar una pareja y sentirse comprendido y amado.

«Está bien dijo todas esas putas de ahí fuera son para mí pero cada una de ellas tiene algo que darle a Gloria también si puedo descubrir lo que es y ayudar a Gloria como una salpicadura de luz en el océano cuando todo se mueve y se balancea y brilla en el sol que Dios me ayude ahora porque Gloria es el gigantesco mar en el que nadan todas esas putas marinas; que dios me ayude a dejar de comer para que así pueda gastarme más dinero de mi subsidio en putas y encontrar lo que necesito encontrar y dios permita a Gloria acercarse a mí porque de lo que estoy seguro es de que no quiero morir solo.» (Pág. 32). En párrafos como este que he seleccionado, podemos ver que el narrador acaba cediendo su voz narrativa a algunos de sus personajes y estos suelen tener unos pensamientos cercanos al delirio. A veces Jimmy no paga a las prostitutas por sexo, sino por que le cuentes sus historias, que en su mente pasarán a formar parte del pasado de Gloria. Jimmy, en realidad, parece alguien a punto de sufrir un colapso mental, posiblemente un brote de esquizofrenia.

Sin que resulte nada obvio, he tenido la sensación de que Vollman acaba transformando la búsqueda de Gloria por parte de Jimmy en una búsqueda religiosa. En la página 72 leemos: «Siempre que Jimmy necesitaba el olor de una mujer o el peso suave del abrazo de una mujer, ¡por qué no!, tenía a las putas que eran ellas mismas por Gloria, que formaba parte de todas ellas y vivía en todas ellas como una diosa celeste atracándose del humo del sacrificio.» Gloria, el nombre de la mujer idealiza por Jimmy, no parece casual. Entre las personas más derruidas de la sociedad, Jimmy, profundamente desesperado, busca «la gloria» o «el amor de Dios», que representa para él una especie de redención.

 

Como se ha podido observar en algunos de los párrafos que he seleccionado aquí, Vollmann prescinde, en gran medida, de las comas y los puntos al escribir; sobre todo cuando se está acercando al flujo de conciencia de sus personajes. Putas para Gloria es una narración dura, que ahonda en terrenos oscuros, pero cuya búsqueda bíblica, dentro de todo su feísmo poético, consigue emocionar al lector.

Putas para Gloria ha sido un buen comienzo con Vollmann, un autor del que David Foster Wallace decía que era una de las voces más singulares de su generación. Ahora me queda acercarme a sus extensas novelas.

domingo, 2 de junio de 2019

Tres circunvoluciones alrededor de un sol cada vez más negro, por Grégoire Bouillier.

Tres circunvoluciones alrededor de un sol cada vez más negro, de Grégoire Bouillier.

Editorial Hurtado & Ortega. 223 páginas.
Primera edición de 2002, 2004 y 2008; esta de 2017.
Traducción de Ona Rius Piqué y Albert Fuentes

A través del chat de Facebook, me preguntaron los editores de Hurtado & Mendoza si me apetecía que me enviaran algún libro de su editorial para reseñarlo. En un primero momento les contesté que estaba saturado de libros (lo que siempre es cierto), pero unos meses después, navegando por su web, pensé que Tres circunvoluciones alrededor de un sol cada vez más negro del francés Grégoire Bouillier (Tizi Ouzou, Argelia, 1960) tenía muy buena pinta, y se lo solicité para poder leerlo y reseñarlo. Ellos, muy amablemente, me lo enviaron.

Tres circunvoluciones alrededor de un sol cada vez más negro está formado por las novelas: Informe sobre mi persona (2002), El invitado secreto (2004) y Cabo Cañaveral (2008); o más bien debería hablar de dos novelas cortas (las dos primeras) y un relato, puesto que Cabo Cañaveral es un texto de 17 páginas.

Buscando información sobre Bouillier en internet, me encuentro con una entrevista, aparecida en El periódico de Aragón. Aquí, ante una pregunta sobre si lo que escribe es autobiográfico, contesta: «Totalmente. La idea es estar lo más cerca posible de lo que he vivido. No engañar. A veces me sorprendía escribiendo palabras tratando de reconstruir algo pasado, pero veía que no me acordaba de nada. De forma intuitiva ponía palabras en algo que ignoraba. Era una mentira y, por tanto, las tachaba. Si hubiera puesto esas palabras hubiera hecho mala literatura. En lo que no sé, hay que poner no sé. El vacío sólo se puede reflejar con silencio.»

En Informe sobre mi persona el personaje, que nos habla de su vida en primera persona, se llama exactamente Grégoire Bouillier; y a tenor de las historias exageradas y terribles (pero también cómicas) a las que el lector ha de enfrentase, había pensado que el autor se servía de su vida como punto de partida y que a partir de ahí creaba ficción. Pero, como vemos gracias a las palabras de la entrevista que muestro, según Bouillier, él no está haciendo ficción. Como narración autobiográfica, Informe sobre mi persona es un texto totalmente impúdico, y éste acaba siendo, precisamente, uno de sus mayores atractivos. La novela empieza con esta frase: «Tuve una infancia feliz», y a continuación se narra una escena impactante: un intento de suicidio de la madre, que trata de tirarse desde el balcón de la casa. El tono de este primer libro ya está marcado desde estas primeras páginas: se narra algo terrible e íntimo desde una cierta objetividad irónica y mucho sentido del ritmo. Algunas de las historias contadas son tan estrambóticas (como que cuando el autor nació su madre no podía darle el pecho y él rechazó la leche de vaca y de burra y sobrevivió porque acabó tolerando la leche de una cabra) que hacen pensar en el realismo mágico. Aunque lo que realmente está tratando de hacer Bouillier en este primer libro es volver a mirar el mundo con ojos de niño, lo que le lleva a plantear relaciones sorprendentes e inverosímiles entre los sucesos de la realidad. Así, por ejemplo, nos habla del vuelo de sus padres con él desde Argelia (donde nace el autor) a Lyon, en el que se desató una peligrosa tormenta, y con esta idea va hilando otras: «Y más adelante nunca he abandonado un amor por otro ni cambiado de vida o de situación sin que todo se convirtiera en una tormenta. La idea que me hago del cambio es indisociable a la sensación de caos. Tanto es así que a veces el alboroto me ha hecho creer en la necesidad de cambiar. Me da por pensar que si los cielos hubiesen sido apacibles entre Argelia y Lyon, habría surcado ciertos acontecimientos y quizás incluso la vida sin contratiempos.» (pág. 18)

Bouillier va relatando acontecimientos de su vida y, para centrar el recuerdo, suele empezar con una anotación sobre su edad. Así, por ejemplo, leemos en la página 62: «Nueve años. Me encuentro en el inmenso recibidor del apartamento de los Fenwick y Marie-Blanche y yo tenemos que escondernos mientras Fabrice cuenta hasta cien»: una anécdota, tal vez, sobre el despertar sexual, y de ahí salta en el tiempo treinta años para hablar de algún recuerdo de sus relaciones afectivas con mujeres. Después volverá hacia atrás en el tiempo para relatar el momento en que (recordemos que aquí no hay pudor) su hermano mayor se mete en su cama para llevar a cabo juegos sexuales con él; un hermano mayor homosexual que emigrará a Estados Unidos, donde morirá víctima del sida. Rupturas amorosas en la vida adulta, repetidos intentos de suicidio de la madre en la infancia. Todo es tremendo, pero Bouillier consigue relatarlo con mucha gracia, con sentido de la maravilla y, de una forma extraña y talentosa, hace que las rítmicas escenas de su libro acaben siendo una aparentemente ligera celebración de la vida. Y así, uno acaba de leer Informe sobre mi persona con la muy grata sensación de haberse acercado a un nuevo y atractivo escritor, que publica su primer libro pasados los cuarenta. Informe sobre mi persona fue un libro que, al parecer (yo me acabo de enterar), sonó en el mundillo literario francés de 2002 y recibió algún premio.

En la página 119 llegamos a la segunda novela, El invitado secreto. Es curioso percatarse de cómo en este libro, publicado dos años después del anterior, Bouillier juega a ser un escritor diferente al de su debut. En vez de ir pasando de una pequeña historia a otra, como hacía en Informe sobre mi persona, aquí nos va a hablar de una única historia, con una ubicación temporal muy concreta. Esta segunda novela empieza así: «Fue el día de la muerte de Michel Leiris. A finales de septiembre de 1990 o nada más empezar octubre.» Ese día le llama por teléfono una mujer con la que mantuvo una relación durante cuatro años y que le dejó de repente, sin ninguna explicación. La historia va a bascular entre dos polos: el narrador tiene la oportunidad de cerrar una herida del pasado que aún le duele, o por el contrario las heridas se van a reabrir y van a resultar todavía más dolorosas. La mujer le propone acudir a la fiesta de cumpleaños de una amiga artista, que cada año, además de invitar al mismo número de personas que los años que cumple, permite que un invitado traiga a un desconocido. Su expareja ha pensado que Bouillier puede hacer un buen papel como ese «invitado secreto» que propone el título. Bouillier empezará entonces a pensar que su ex ha querido transmitirle con esta propuesta un mensaje secreto y se debatirá entre acudir a la fiesta (que siente como una humillación) o no hacerlo.
El estilo literario de esta segunda novela ha cambiado respecto a la primera. Si en Informe sobre mi persona primaba la frase corta, el salto de una escena a otra y la asociación de ideas chispeantes, en El invitado secreto nos encontramos con frases mucho más largas, envolventes y reflexivas. Además de esto, hay otro detalle que me ha hecho pensar en el escritor austriaco Thomas Bernhard: Bouillier introduce expresiones hechas en su discurso (algo que ya hacía en Informe sobre mi persona), y las remata con expresiones del estilo «como suele decirse.» De hecho, había apuntado en mis notas sobre el libro que el estilo me recordaba a Bernhard, y unas páginas después ha aparecido su nombre en el texto (en la página 139, concretamente). Además, ahora el tono es más sobrio que el del libro anterior.

Si bien el estilo literario cambia de un libro a otro, el narrador sigue siendo el mismo. Aunque no haya referencias directas entre un texto y otro, en Informe sobre mi persona Bouillier le cuenta al lector que su escritor favorito es Homero, y en El invitado secreto hay continuas referencias a sus libros. Además, esto lo relaciona con el viaje de la sonda Ulises por el sistema solar, que da título al conjunto de los tres libros.
La clave para entender el conflicto entre el narrador y su expareja será literaria; y arte y vida quedarán perfectamente imbricados en el tramo final de la historia, con la gracia de un enredo francés al estilo de las películas de Éric Rohmer.
Bouillier añade al texto distintas fotos y documentos para mostrar que lo que cuenta es real y que está hablando de la fiesta de una artista real. Y esto da a la novela también un aire de obra de arte conceptual.

La narración Cavo Cañaveral sirve de coda a este volumen. El estilo es más parecido al de El invitado secreto que al de Informe sobre mi persona, pero con una curiosa diferencia: si bien las ideas se expresan con frases largas como en la segunda novela, en el texto aparecen cortadas de forma abrupta por puntos que no parecen corresponderse con el ritmo del párrafo y que crean una buscada sensación de discurso entrecortado. Aquí Bouillier ya es un autor relativamente conocido y nos narrará una aventura sexual que tiene lugar en provincias cuando ha salido de París para participar en una mesa redonda de escritores. El personaje femenino conoce la obra del autor y sabe que ella misma puede convertirse en material narrativo para él, lo que la llevará a alterar su conducta al relacionarse con el escritor. Así, el libro acaba con una interesante reflexión sobre la narrativa autobiográfica.

Tres circunvoluciones alrededor de un sol cada vez más negro me ha parecido un libro potente y me ha llamado la atención que haya sonado menos en el panorama literario español de lo que debería haberlo hecho. Ya sabemos que la gran literatura ha dejado de habitar de forma exclusiva en las grandes editoriales, pero no deja de ser una pena que a las pequeñas editoriales les cueste tanto acercarse al público, cuando –en realidad– están haciendo, en muchos casos, apuestas muy fuertes por la calidad literaria.
Veo en internet que Grégoire Bouillier, además de estos libros que comento aquí, ha publicado en Francia uno nuevo, titulado Le Dossier M, que salió en dos volúmenes (en 2017 y 2018) de 800 páginas cada uno. Espero que Hurtado & Mendoza, u otra editorial, se anime a publicarlo aquí, porque Grégoire Bouillier me ha parecido un escritor francés muy a tener en cuenta.