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miércoles, 9 de agosto de 2017

Un paseo literario por México, verano de 2017

He pasado quince días (entre julio y agosto) en México. Me ha encantado el país. Además he decidido retomar una antigua sección del blog, hoy casi olvidada, la de los Paseos literarios.

Los primeros días del viaje mi novia y yo compartimos bastantes horas con mi amigo el escritor mexicano Federico Guzmán Rubio (autor de Los andantes y Será mañana, libros publicados en España por Lengua de Trapo). Estuvimos alojados en su casa, el barrio de Tlalpan (un antiguo pueblo) y desde aquí visitamos el barrio de Coyoacán (que también fue un pueblo en el pasado). Coyoacán siembre ha tenido fama de ser un barrio de intelectuales.


En Coyoacán pasamos por una calle donde ‒según nos contó Federico‒ había vivido Concha Méndez (la que fuese mujer de Manuel Altolaguirre). En esta casa se alojó Luis Cernuda en su exilio mexicano:


En Francisco Sosa, otra de las calles de Coyoacán (barrio en el que también vivieron Diego Rivera y Frida Kahlo), estaba la casa de Octavio Paz. Es ésta:




En la calle Francisco Sosa también vivió el escritor Jorge Ibargüengoitia, pero Federico no sabía el número, así que no pudimos peregrinar a su casa.

En el centro histórico de la ciudad, pasamos por la Alameda, el parque al que Roberto Bolaño se iba a leer después de abandonar sus estudios a los dieciséis años. Éste es el parque:








Bolaño también contaba que robaba libros en la librería de Cristal y la de El Sótano. La primera ya no existe, pero la segunda está justo enfrente de la Alameda. Es ésta:



Entré en El Sótano, pero no compré nada aquí.
Imagino que Roberto Bolaño también hablaría, en alguna de sus páginas, de las librerías de segunda mano de la calle Donceles. Y si no habló de ella, desde luego era una calle muy literaria. Dejo aquí alguna foto tomada en las librerías de esta calle:




Lo raro es que me contuve y no compré nada en ninguna de las librerías de esta calle. Me había propuesto comprar libros clásicos de la literatura mexicana y no al azar, como hago a veces. Sólo compré un libro de segunda mano en México: La sombra del caudillo de Martín Luis Guzmán, que no se reedita actualmente, por desavenencias entre los herederos. Lo encontré en unos puestos en la calle, cercanos a Donceles. Es una edición de 1971. Me costó 100 pesos (5 euros). Era esta calle:




Un día, después de visitar las pirámides de Teotihuacán, comimos en el café La Habana, el restaurante que hace esquina en la calle Bucareli, y que en Los detectives salvajes era el café Quito, donde se reunían los realvisceralistas. Éste es:










También fuimos a la calle Samuel 27, que fue la residencia de la familia Bolaño en Ciudad de México. Aquí:





Nos acercamos hasta la tienda de la esquina. La atendía un hombre de unos cincuenta y cinco o sesenta años y una mujer (su madre) de más de ochenta. Federico le preguntó si en el número 27 vivió la familia Bolaño. La mujer, la señora Berta, parecía sufrir Alzheimer y no participó en la conversación, aunque el hombre trataba de meterla en ella. Nos contó que sí, que allí había vivido el señor León (padre de Roberto Bolaño) y que habían venido a filmar desde Chile o España. Los últimos habían sido unos franceses que usaron un dron. Nos contó también que Bolaño compraba en la tienda de la señora Berta y que en alguna de sus páginas la nombra. Nos dijo también que el árbol de la puerta 27 lo había plantado "el escritor" (así lo llamaba).

En la calle Colima (de la colonia Condesa, cerca de nuestro hotel) estaba la casa de las hermanas Font, frecuentada por Arturo Belano y Ulises Lima en Los detectives salvajes. Ésta es la calle:



«El patio trasero es otra cosa: los árboles allí son grandes, hay plantas enormes, de hojas de un verde tan intenso que parecen negras, una pileta cubierta de enredaderas (en la pileta, no me atrevo a llamarla fuente, no hay peces pero sí un submarino a pilas, propiedad de Jorgito Font, el hermano menor)» (Los detectives salvajes, hablando de la casa de las hermanas Font)


Paseamos también por el parque de Chapultepec. Aquí visitamos el castillo, donde vivió Maximiliano I y que es, por tanto, uno de los escenarios de la novela Noticias del imperio de Fernando del Paso. Éste es el castillo:






En la librería Rosario Castellanos, del Fondo de Cultura Económica, compré Noticias del imperio y Palinuro de México de Fernando del Paso. Tengo muchas ganas de leer estas novelas. Ésta es la librería por dentro:


Foto tomada de internet


En Chapultepec también se encuentra la Casa del Lago. En Los detectives salvajes podemos leer, en boca de Auxilio Lacouture: «Me contaron que una vez Arturo Belano dio una conferencia en la Casa del Lago, y que cuando le tocó hablar se olvidó de todo, creo que la conferencia era sobre poesía chilena y Belano improvisó una charla sobre películas de terror.» Ésta es la Casa del Lago:




Contratamos en el hotel un viaje organizado a la ciudad de Taxco. También pasaba por Cuernavaca, una ciudad muy mítica para mí porque en ella está ambientada la novela Bajo el volcán de Malcolm Lowry, que leí hace más de veinte años y me encantó. En Cuernavaca vivió Lowry, en el número 62 de la calle Humboldt. Lo malo fue que el viaje era a Taxco y el autobús sólo paraba en Cuernavaca para visitar la catedral y que la gente pudiera ir al baño. Pregunté a dos hombres de la oficina de turismo a cuánto estaba el 62 de la calle Humboldt de donde estábamos. No les sonaba el nombre de Lowry, pero me señalaron amablemente el lugar en un plano y me dijeron que tardaría unos diez minutos en ir. Consideré que no me iba a dar tiempo sin hacer esperar al resto de los clientes del viaje, así que no me arriesgué. Tomo de internet una foto de la casa de Malcolm Lowry en Cuernavaca que no pude visitar (me quedé a diez minutos andando, una pena):




Taxco se dedica principalmente al negocio de las platerías y el turismo, pero el nombre completo de la ciudad es Taxco de Alarcón, en honor al dramaturgo del Siglo de Oro Juan Ruiz de Alarcón, nacido en Taxco. Estudió en Salamanca y llegó a conocer a Miguel de Cervantes. Su obra más famosa es La verdad sospechosa. Ésta es la foto que hice de un cuadro en el que aparece Alarcón, que está en una dependencia de la iglesia de Taxco:




Yo sabía de la existencia de las trajineras de Xochimilco por la novela Será mañana de Federico Guzmán Rubio. Pero es mucho mejor que el autor del libro te lleve allí.
De una barca a otra se puede comprar comida, bebida (al fin probé el pulque), juguetes, puedes contratar a una trajinera de mariachis para que te canten..., te puedes bajar en la orilla para ir al baño, para comprar plantas en un vivero... Te puedes traer la música o la comida de casa...
Te puede abordar un vendedor de dulces desde otra trajinera...

Xochimilco es un lugar impactante:







Las librerías de Ciudad de México son impresionantes. Nos gustó mucho la de Elena Garro en Coyoacán (fotos tomadas de internet):






Me gustaron también mucho las librerías de la cadena El Péndulo, que además son restaurantes. Dejo aquí unas fotos (tomadas de internet) de la librería El Péndulo de la colonia La Roma:






Pasamos tres noches en la ciudad de Puebla. Allí visitamos la librería Profética, donde me compré un libro de Sergio Pitol. Profética, además de librería, era un espacio cultural con biblioteca y un restaurante, que tenía una terraza en el patio de la antigua casa colonial:



La cristalera iluminada que se ve al fondo de la foto pertenece a la librería. Algo sorprendente fue que al ir al baño, en la pared, cerca de los urinarios, se podía leer Los perros románticos, el poema de Roberto Bolaño:




Desde Puebla visitamos la ciudad de Cholula. No tengo de ella ninguna referencia literaria, pero debo decir que es un lugar precioso y que en él sentí que brillaban de forma especial los colores de México:







Cuando en 2009 viajé a Argentina me traje once títulos de autores argentinos. Esta vez me he venido a casa con trece libros de autores mexicanos, uno de un argentino y otro de un brasileño.

La relación de títulos es la siguiente:
Noticias del imperio, Fernando del Paso
Palinuro de México, Fernando del Paso
Amores de segunda mano, Enrique Serna
Ojerosa y pintada, Agustín Yáñez
Al filo del agua
, Agustín Yáñez
Los recuerdos del porvenir, Elena Garro
Domar a la divina garza, Sergio Pitol
Cartucho, Nellie Campobello
Los días terrenales
, José Revueltas
El luto humano
, José Revueltas
Cosmonauta
, Daniel Espartaco Sánchez
La sombra del caudillo, Martín Luis Guzmán
Nueva historia mínima de México
, Varios autores
Campo general y otros relatos, Joäo Guimaräes Rosa (autor brasileño)
El trabajo, Aníbal Jarkowski (autor argentino)




El trabajo y Amores de segunda mano han sido un regalo de Federico Guzmán.
Los he colocado en los altillos de las estanterías de Ikea, juntándolos con el resto de libros de autores argentinos que tenía sin leer. En total me salen veintidós títulos (la columna mexicana es la del medio):



A ver si consigo leerlos todos y no se eternizan en esta pila cogiendo polvo.
Por cierto, también debería releer a Juan Rulfo.

Lo dicho, México es un país fascinante y merece la pena perderse en sus librerías.


miércoles, 13 de mayo de 2015

Archivo Bolaño en el Matadero de Madrid

El pasado sábado por la tarde, mi novia y yo nos acercamos al Matadero de Madrid (metro Legazpi) para ver la exposición Archivo Bolaño.

En una sala bastante grande, compartimentada con paneles, se exponían fotografías de Roberto Bolaño, combinadas con vídeos donde una cámara fija mostraba la calle del Loro, donde vivía en Blanes, o en la calle Tallers, donde vivió en Barcelona.
Había visto bastantes fotos, pero no todas. No sólo había fotos de Bolaño en solitario, sino que también había otras en las que aparecía con los poetas infrarrealistas, en los que se basó para crear a los personajes de Los detectives salvajes.

Las paredes también estaban adornadas con poemas, y en un vídeo se mostraban los dibujos finales de Los detectives salvajes, con esas adivinanzas sobre mexicanos con sombreros (recordaba casi todas antes de que aparecieran en las imágenes).

Vídeo que proyecta los dibujos finales de Los detectives salvajes


En algún ordenador se podían ver escaneadas páginas de periódicos con entrevistas a Bolaño.

Creo que lo que más me gustó fue poder asomarme sobre unas vitrinas en las que estaban expuestos sus manuscritos: cuadernos en los que Bolaño hacía anotaciones para poemas, poemas acabados, o daba continuidad a diarios. También había alguna página mecanografiada de algún cuento inédito, que pude leer y me que pareció que sonaba muy bien.



Me gustó poder ver una primera edición de la antología poética Muchachos desnudos bajo el arco iris de fuego, publicada en México en 1979, donde publicaron los poetas infrarrealistas, entre ellos Roberto Bolaño, Bruno Montané o Mario Santiago, algunos de los trasuntos de los personajes de Los detectives salvajes.
¿Cuándo se decidirá algún editor español a reeditar este libro en España?

Vi una primera edición de Consejos de un discípulo de Morrison a un fanático de Joyce, el primer libro publicado de Roberto Bolaño, por Anthropos en 1984. Y lo primero que pensé fue: mi primera edición está más nueva.

No tenían ninguna primera edición de La pista de hielo, editado por el ayuntamiento de Alcalá de Henares en 1993. Tal vez deberían haberme consultado al hacer la exposición: podía haberles prestado ese libro, lo tengo nuevo, con marcapáginas conmemorativo incluido.

Algún cuaderno parecía contener la copia manuscrita de alguna novela inédita.

No sé, la verdad, por qué todo este material inédito sigue sin ser publicado. Imagino que unos diarios de Bolaño tendrían su público, o esas novelas de juventud escritas en cuadernos.

Teclado de ordenador y gafas de Bolaño


En cierto modo me dio un poco de pena haber leído ya toda su obra editada y no tener nada nuevo que leer de él.
Creo que debería acercarme a algún libro para releerlo, como ya he hecho con Los detectives salvajes y Estrella distante. O tal vez leer Bolaño salvaje, esa compilación de pequeños ensayos que escribieron algunos escritores amigos de Bolaño cuando murió.

He de volver a Bolaño, o he de reencontrarme con el joven que fui leyendo por primera vez a Bolaño y sintiendo el deslumbramiento.


La exposición sigue abierta en el Matadero de Madrid hasta que finalice el mes de mayo.

miércoles, 8 de abril de 2015

Unas fotos de Santa Fe, la ciudad narrativa de Juan José Saer

He cambiado algún comentario en el blog sobre las obras de Juan José Saer con el lector argentino Ignacio Luccisano, quien tiene familia en Santa Fe. Saer nació en Serodino, que pertenece al término de Santa Fe.
La obra de Juan José Saer se articula en su mayor parte en torno a un lugar que de forma genérica se llama en sus novelas y cuentos la ciudad. Esta ciudad es en realidad Santa Fe, aunque no aparezca nunca en sus libros con este nombre.

Estuve cambiándome correos con Ignacio y acordamos que me enviaría unas fotos de Santa Fe y sus alrededores para poder montar en el blog una entrada sobre los lugares en los que transcurren las narraciones de Juan José Saer.


Dejo aquí las fotos que me ha enviado. Espero no equivocarme al unir los nombres a los lugares.

Esta foto está tomada en Santa Fe, la calle es Juan de Campillo y Lavalle:


Santa Fe, calle Juan de Campillo y Lavalle


Santa Fe, calle de Chacabuco y Guemes


Santa Fe, calle Castellanos


Las siguientes fotos pertenecen a Colastiné, que aparece también en las novelas de Saer. De hecho, los indios que aparecen en la novela El entenado son los indios colastiné:






Este caballo que bebe en el río de Colastiné bien podría recordarnos a esos caballos que iban muriendo asesinados en la novela Nadie nada nunca.


Sobre Colastiné, Ignacio me cuenta la siguiente historia:
«En ese lugar, funciona un parque para niños, pero yo hace años filmé un documental sobre la leyenda de "El embolsadito".
La historia se remonta a 1800, cuando un marinero inglés, que llegó a estas tierras, comenzó a tener un romance secreto con la mujer de un carnicero. Cuando este último descubrió la infidelidad de la mujer, mató al marinero. Lo descuartizó y lo metió en una bolsa arpillera que colgó a la vera del río, donde ves al caballo tomando agua.
Desde esa época, los habitantes más antiguos de Rincón, un pueblo cercano,  veneran al "embolsadito" al que dicen, hace milagros.»






Esta es la nueva estación de trenes de Santa Fé, cuyo bar se llama Juan José Saer:


En la novela Glosa, Ángel Leto y el Matemático, caminan las 21 cuadras que van desde Boulevard y San Martín, por SAn Martín, hasta el Parque Sur. Durante esta caminata hablan de la fiesta de cumpleaños de Jorge Washington Noriega, a la que ninguno de los dos ha asistido. En Santa Fe se celebra el "Día de Glosa". Dejo unos enlaces a noticias que recogen este evento:


Las fotos siguientes son Boulevard Gálvez y Peatonal San Martín. Las calles de Glosa:








En muchas de las novelas de Saer, cuando sus personajes salen de la ciudad, y se dirigen a lugares costeros como Rincón, se dice que atraviesan un puente colgante. En alguna de las últimas novelas ya se insinúa que se está construyendo un nuevo puente colgante. Es éste:



Muchas gracias, Ignacio.