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domingo, 26 de febrero de 2023

RESEÑA DE MI NOVELA ESTO NO ES BAMBI


Álvaro Sánchez, comentarista habitual de mi canal de YouTuBe, ha leído mi novela Esto no es Bambi y ha escrito una reseña para su blog Por qué leer. La dejo aquí. Muchas gracias, Alvaro.

 

«Esto no es Bambi. Ya el título te pone en antecedentes. La cosa va en serio. Esta novela realista, —cruda si quieres—, te cuenta como es la vida en William Golding, una de las auditoras que componen el selecto elenco de las Big Four en las que los jóvenes estudiantes de ciencias económicas, empresariales y ramo afín sueñan con conseguir un puesto. William Golding (nombre del autor del señor de las moscas) es un trasunto de Arthur Andersen, empresa en la que el propio autor estuvo trabajando.

Es una novela de personajes. De situación. Esto, por prejuicio, nos puede hacer pensar en una lectura hacia ninguna parte, lenta o falta de ritmo. Podría ser, pero no. Nada más lejos de lo que te encuentras al leer. ¿Por qué? Bueno, en primer lugar porque Pérez Vega tiene un estilo concreto, directo. Está todo lo que tiene que estar, pero sin concesión alguna al texto abigarrado.

Yo creo que la estructura también ayuda. Seis voces narrativas, —tres chicas y tres chicos—, contando su experiencia en esa macro empresa, consiguen dotar de gran realismo la novela, a la vez que la hacen muy amena. Lo que más me gusta es que no es el mismo episodio enfocado desde seis puntos de vista diferentes, como si filmases una escena con seis cámaras en posiciones diferentes de la misma sala. No. Aquí cada narrador toma la historia donde la deja el anterior, y la hace avanzar. Como una carrera de relevos.

¿Hacia dónde? Hacia la no vida.

El relato muestra la evolución. Desde los comienzos entusiastas hasta el desencanto posterior. Ese trabajo con el que sueñas y que luego poco a poco va enseñando su verdadera identidad: esclavista, absorbente, irrespetuosa con el individuo —aquí apenas una cifra—, e imposible de conciliar con una vida personal emocionalmente aseada.

Un entorno tan propicio al revolcón como contrario al vínculo. Una empresa total. Totalitaria más bien. Jornadas maratonianas que invaden el reloj de sus empleados —eufemismo de esclavos— y con ello toda su vida. Consiguen afiliados. Personas tan orgullosas de alardear de trabajar en esa empresa por fuera, como amargadas y frustradas en su fuero interno.

Desde luego, esas empresas se llevan aquí un buen rapapolvo. Se denuncian, unas veces entre líneas, otras sin tapujos, prácticas poco éticas en muchos ámbitos. El trato sexista a las chicas, las argucias en la documentación, las alusiones a la vida personal de sus empleados, la ausencia de diversidad racial en las filiales de otros países… No se deja nada Pérez Vega en esta crítica. Había ganas.

«También critican a Margaret porque no nos ofreció anoche cargar el coste de las pizzas al job, como es habitual en otros clientes cuando hay que quedarse a cenar.»

Esto no es Bambi. David Pérez Vega. 2021

Esto no es Bambi es un título y un mantra. Lo repiten sin cesar los tiburones de la auditora contable más grande del país. Es una admonición y una amenaza. Esto no es agradable y feliz —parece decirnos—, aquí venimos a sufrir. La perversión de valores como el sacrificio, la entrega, el esfuerzo o la tenacidad, juega aquí en favor de la explotación despótica.

Otro elemento interesante es la ironía. Es un libro muy ameno, porque transpira una cierta socarronería que hace brotar alguna risa contenida, no una carcajada atronadora, sino una de esas risitas que se relamen para sí, tipo «ahí lo llevas Arthur».

Insisto: es muy irónico. Por ejemplo, los personajes trabajan como auditores externos para un cliente enorme, una empresa que no tiene escrúpulos contables a la hora de maquillar sus cifras. A esa empresa la bautiza el autor como Modélica. Todo un modelo. O la propia Arthur Andersen que se parodia aquí con el nombre de William Golding, el autor de El señor de las moscas.

Es una novela escrita en 2021. Está ambientada en el 2000. Me gusta mucho porque te topas con cosas que casi había enterrado en mi adolescencia: las pesetas, el Todo a Cien, lo de esperar una fecha para ir a comprar el nuevo disco de moda a FNAC… Consigue una ambientación muy lograda, la verdad.

No entiendo por qué libros así no son mas populares. Con los bodrios que algunas veces alcanzan el pináculo de las ventas, reconozcámoslo. Un libro con una propuesta interesante, trascendente. Con una arquitectura distinta, original. Tiene una peculiaridad que me gusta mucho. Como cada uno narra la historia desde donde la dejó el otro, es como si todos sumaran un total, que es el personaje y narrador único. Entonces, el arco dramático del personaje, desde la ilusión inicial de trabajar para esa prestigiosa firma hasta la decepción final, se aprecia en el conjunto de los seis, y no de uno en uno. Es como una experiencia sumada. Colectiva. Me encanta. No te encuentras estos recursos tan buenos en muchos libros. Pero este es un libro para reflexionar sobre el contexto laboral y plutocrático en el que vivimos, y estos libros no resultan cómodos al establishment.

¿No nos cansamos de leer siempre lo mismo? Esta novela me parece una excelente forma de pensar fuera de la caja. Literatura. No todo es ocio, y mira que yo lo he pasado bien con este libro.

Marta, la pija —facilona— de Pozuelo. Carmen, la lectora de Allende, católica y malagueña. Alfonso, sin paladar para el arte conceptual, y con un ojo poco crítico para darse cuenta del abuso laboral al que lo someten. Un currito con ínfulas de triunfador: un machaca. Nerea, la empoderada complutense, mujer hecha a sí misma en la universidad pública, que una vez toca la cima se da cuenta de que la montaña es de estiércol. Daniel, —dicho así, con acento inglés—, que busca y no encuentra tiempo para leer y escribir, el que comprende que un trabajo tan absorbente no merece la pena (el trasunto más claro del autor). Y por último Javier. El perfecto gilipollas. La consecuencia directa de una educación elitista y un trabajo para “triunfadores”, es una persona con un vacío moral y existencial que trata de esconderse detrás del racista, machista y clasista que afecta ser. Es como una epílogo de todo lo anterior.

«Al final no vamos a tener que trabajar en fin de semana (…) Salimos a la calle sobre las nueve y media de la noche. Me encuentro mareado, pero contento.»

Esto no es Bambi. David Pérez Vega. 2021

¿Hay una crítica velada al ejecutivo yuppie? Puede. Cada tanto, lees algún comportamiento inapropiado de algún gilipollas que trata mal a una camarera filipina, que es brusco al dirigirse al taxista, etc. porque ¿sabes qué?: trabajo en la auditora contable más grande del país. Soy el último mono y no tengo vida propia. Trabajo más horas que un reloj y me pagan una mierda, pero yo lo valgo. Me creo superior porque me han lavado el tarro. Desde luego el libro vale hasta el último de sus párrafos. Al menos yo lo pienso así.

Yo nunca he trabajado en un multinacional de estas. Mis conocimientos contables son menos que escasos. Sin embargo, este libro hace que un mundo que me es tan ajeno, me resulte cercano. Puedes empatizar con esos jóvenes que vuelcan su ilusión en ese puesto de trabajo. Puedes entender los excesos contables, los abusos laborales, la falsedad documental… Se hace accesible lo complejo y complejo lo que aparentemente es simple. Se nota que el autor es profesor de bachillerato para abajar estos sofismas y embrollos de la Economía.

Las grandes siglas de la auditoría contable sangran aquí. Son atizadas desde dentro, por alguien que las conoció como célula de sus propios cuerpos. Si unas cifras en unas memorias no cuadraban con los asientos contables declarados, pues se imprimen unos nuevos que sí cuadren y andando.

Es conocido que se trata de un libro autobiográfico. El material literario es la propia experiencia del autor. Literatura del yo. A Pérez Vega se le encuentra escamoteado entre los seis personajes, diría yo, más que claramente replicado en uno concreto, aunque uno de ellos es Deivid pero rebautizado como Daniel —dicho así, en inglés—. Todos llevan algo de su experiencia, tan hábilmente reflejada y a la vez escondida a la vista en esta novela de formato medio.

«Severo le contesta que en la oficina de Nueva York, en la que ha estado trabajando, no es raro quedarse a pasar la noche en el edificio. Los empleados tienen habilitadas unas salas con colchones. Porque claro, dice, es una tontería tener que ir hasta tu casa para dormir tres horas y perder una por el camino.»

Esto no es Bambi. David Pérez Vega. 2021

No veo este libro como un libelo. No, porque pongo el televisor, veo las noticias, leo periódicos… Constato que todos los ajustes de que habla Daniel (dicho a la inglesa) se parecen mucho a lo que cuentan las cabeceras en papel color salmón.

Creo que hay ciertas partes que son difíciles de leer. No por estar mal escritas, nada de eso, sino porque es un poco repetitivo leer sobre A3s, A4s , subalternos, gerentes, directores y tramas documentales que se listan como en una relación. Sin embargo, se hace llevadero por la evolución de cada personaje que va abriendo los ojos —o negándose a hacerlo de forma contumaz— ante la corrupción y el abuso.

Me parece una lectura obligada para estudiantes. ADE, empresariales, económicas, finanzas y contabilidad… Todos deberían leer esta obra antes de obnubilarse con trajes y corbatas que tantas veces tratan de disfrazar de exitoso a quien no es más que un esclavo.

Termino mi lectura. Un libro diferente. Me cuesta muchísimo imaginarme a Pérez Vega trabajando en un sitio así. Un alma literaria y creativa, un demiurgo, amordazado en algo tan ordinario y vulgar como ese ambiente. Sin embargo, una experiencia como aquella no fue en balde. No si ha desembocado en una novela tan interesante, tan amena y trascendente, porque no nos engañemos, entre los escarceos de oficina, este libro encierra mucho sobre la sabiduría real, la que nos enseña a vivir poniendo atención a lo que merece la pena.

El final no te lo vas a creer. No te asomo ni una pista porque no me gusta hacer espoiler alguno, pero es de traca. De sacarse el sombrero.

Mi mejor resumen: compra este libro.»

domingo, 6 de noviembre de 2022

RESEÑA DE MI NOVELA ESTO NO ES BAMBI


 


El autor emplea seis voces narrativas para mostrarnos el fuselaje del capitalismo más feroz desde distintos puntos de vista. Una propuesta arriesgada, pero resuelta con oficio y soltura. Se nota que es una novela muy trabajada, y, a través de ese juego polifónico en el que las experiencias de los personajes se entrelazan, vamos adentrándonos en un universo de jornadas maratonianas donde las víctimas aspiran a convertirse en verdugos.


Asistimos, en fin, a una triste crónica de nuestro tiempo, no exenta de humor (memorable ese personaje de Martita, con su jovial frivolidad de niña pija), narrada con la minuciosidad de un orfebre y cierta actitud de entomólogo. Entre sus páginas queda poco lugar para la poesía, y es una lástima, porque, a ratos, David Pérez se las apaña para iluminar a sus personajes con revelaciones fuera de plano, instantes en los que intuyen que otra realidad es posible. Es el caso de Daniel Márquez, alter ego del propio autor y quizá el personaje del que se sirve para ajustar cuentas con su pasado, el más desencantado entre los seis protagonistas y el único que cuestiona desde el principio los procedimientos de ‘La Firma’.

La novela concluye con una suerte de clímax, una escena que reúne a dos antiguos compañeros mientras asisten atónitos al incendio del edificio que tantas ambiciones engendró, tantos sueños y pesadillas. Una alegoría sobre el derrumbe de una época: las pavesas flotan sobre sus cabezas, flameantes, y ellos, como aquellos prisioneros en la caverna de Platón, solo ven sombras, aterrados. El capitalismo es un tirano que enamora a sus esclavos.

miércoles, 3 de noviembre de 2021

Reseña de Esto no es Bambi en El blog de Juan Carlos

 Juan Carlos Galán, del blog llamado El blog de Juan Carlos, que puedes visitar PINCHANDO AQUÍ, leyó mi novela Esto no es Bambi y escribió una reseña sobre ella que dejo aquí. Gracias, Juan Carlos.

 

David Pérez Vega, profesor, novelista, bloguero y you tuber comenzó su aventura como escritor hace ya más de veinte años. Cuenta en su haber con los siguientes títulos publicados: cinco novelas contando ésta que reseño: "Acantilados de Howth" (2010), "El hombre ajeno" (2014), "Los insignes" (2015), y "Caminaré entre las ratas" (2020) [de ésta tengo reseña hecha en este blog]; dos poemarios: "Siempre nos quedará Casablanca" (2011) y "El bar de Lee" (2013); y un libro de relatos "Koundará" (2016). 

 


David es el administrador del blog literario 
"Desde la ciudad sin cines" que abrió en 2009 y que recomiendo vivamente. Desde  2020 administra el canal de You Tube "BIenvenido Bob" en el que prosigue reseñando obras literarias, si bien el carácter más flexible del formato le permite realizar agrupaciones de libros por países, por temáticas, etc. En ambos medios su finalidad es la misma: compartir lecturas y recomendaciones con otros lectores.

 

"Esto no es bambi" aparecida este año 2021 es  su última novela publicada. Es el resultado de echar la vista atrás y contar aunque a través de un alter ego, Daniel Márquez, que él comenzó su vida profesional en el mundo de la Empresa privada, concretamente en una de las que se dedicaban a auditar a otras importantes del panorama mercantil. Es la historia de una decepción, de la evolución de una empresa y de algunos de sus profesionales. Se lee con mucho gusto. En mi opinión es más una crónica que una historia de ficción. 

 

Pérez Vega ajusta cuentas con su pasado. Es un ajuste de cuentas en su más amplio sentido. Quiero decir que no sólo es la confesión de un desencanto laboral, el sufrido por el propio escritor dentro de la prestigiosa empresa de auditoría donde empezó a trabajar, sino también el suyo íntimo personal al meditar que quizás, presionado por el entorno social y familiar, se equivocó al realizar estudios de ingeniería aeronáutica pronto abandonados y sustituidos por los de Dirección y Administración de Empresas, cuando, dice en el propio texto, debía de haber estudiado Filología Hispánica, pues siempre fue la literatura lo que más le gustó:

«Y me cuestiono de nuevo si fue una buena idea cambiarme a Administración y Dirección de Empresas cuando dejé los estudios de Ingeniería Aeronáutica, y debería, en realidad, haberme cambiado a Filología Hispánica y haber asimilado ya entonces que yo era de letras»

 Pero sin duda alguna el autor salda las cuentas con la empresa en la que se estrenó laboralmente. Esta empresa aparece disfrazada bajo un nombre totalmente literario, William Golding, el del escritor británico conocido especialmente por su novela "El señor de las moscas". Además de hacer un guiño a la literatura, David elige para la Firma un nombre que le permite denominar a sus trabajadores con un apelativo derivado del mismo, 'guillermos' o 'guillermitos'. A poco que se piense el lector rápidamente cae en la cuenta de que de quien el escritor está hablando es de la que fue prestigiosa empresa  norteamericana  con sede en Chicago Arthur Andersen fundada en 1913 y desaparecida en 2002 víctima de un sonadísimo escándalo financiero. A los trabajadores de la empresa popularmente se les denominaba 'arturos' o 'arturitos'.

Conocemos la vida interna de William Golding -Arthur Andersen España en la realidad- a través de la experiencia directa de seis de sus trabajadores. Para todos ellos trabajar en una multinacional tan prestigiosa era algo muy deseable. No todos ellos acceden por méritos propios pues hay quienes lo hacen gracias a influencias paternas mientras otros sin padrinos en que apoyarse lo logran gracias a su esfuerzo y mérito. Todos ellos deben realizar cursos de formación en España y también en Chicago; consecuencia de estos cursos son relaciones personales estrechas muchas veces clandestinas dado que la empresa prohibía las mismas entre sus empleados. 

La Compañía somete a sus trabajadores a jornadas maratonianas en las que el horario no cuenta, las horas de entrada y de salida son inexistentes; en definitiva, la vida más allá de la propiamente laboral no existe. Esta situación de casi esclavismo no es bien aceptada por todos, en especial se observa esta incomodidad en el personaje alter ego del novelista, o sea, en Daniel Márquez, cuya experiencia en la empresa no es para nada satisfactoria. Sus aficiones culturales (le gusta mucho el cine y la literatura) chocan de plano con las de otros compañeros a quienes sólo les mueve el afán de progresar en la Firma e ir pasando de nivel laboral por ver de llegar, como le sucede al cabo de los años a Javier Aparicio Llamas quien a base de soportar tratos laboralmente abusivos e incluso vejatorios ha logrado hacerse con el espíritu de los 'Guillermos' por lo que ya al final del relato (han pasado algo menos de 5 años desde su inicio) lo vemos convertido en Senior tras haber pasado por las categorías previas de A 1, A2, A3, A4, semisenior, etc. Quizás el machismo y la xenofobia que emanan las conversaciones que en el último capítulo de la novela mantiene este personaje con su antiguo compañero Rafael López-Osorio sirvan para entender por qué él, a diferencia de Rafa, aún sigue en la Firma.

Verdaderamente lo que sacamos en claro tras leer esta novela es que esta ficticia empresa auditora, al igual que la real que la inspira y las otras cuatro grandes del sector de la auditoría, funcionan como auténticas sectas. Este tipo de empresas sufren un duro varapalo por parte de David Pérez Vega en cuanto corporaciones. También reciben una fuerte colleja la mayoría de quienes entran a trabajar en ellas: niñatos de familias pudientes que han realizado sus estudios en muy prestigiosas universidades privadas de aquí o del extranjero a las que apenas el autor quiere disimular el nombre: EDACI y FENUC. Si se leen estos dos nombres en sentido inverso aparecen bien claritos los de dos universidades, una católica y otra laica dependiente de la Banca. Frente a estas procedencias elitistas Daniel Márquez y Nerea del Río Sánchez proceden de la Universidad Pública; él concretamente de la Carlos III:

«Sé ahora que la mayoría de mis compañeros de universidades privadas, de EDACI y de FENUC, que pronuncian el inglés perfectamente, gracias a sus cursos en el extranjero, a sus colegios privados bilingües, quieren esto. Y que para la mayoría, intuyo, esto no es más que un rodaje que los habilita para el día en que su padre -el directivo o el empresario- o el amigo de su padre -el directivo o el empresario-, los llame y los sitúe, no por unas cualidades especiales, sino por nobleza de sangre, en los puestos que en realidad los están esperando desde el comienzo y a los que la gente como Nerea del Río o como yo, los de las universidades públicas y los padres obreros, aunque nos sitúen la zanahoria delante de la cara, sabemos (o deberíamos saber) que nunca vamos a alcanzar.»

Al tiempo que avanza la experiencia personal del escritor en la Compañía vamos conociendo la manera de trabajar de la misma con las empresas clientes a las que audita. Un control que realiza siempre en connivencia con ellas; tanta es la connivencia que ésta será la causa de que la Firma se vea arrastrada a la desaparición. En España William Golding tiene clientes grandes y pequeños; entre los grandes se cita sobre todo a Modélica de España, nombre ficticio bajo el que se esconde con bastante seguridad una muy importante compañía actual de telecomunicaciones. Me resulta curioso leer que se culpe de ociosidad o vagancia a los empleados de ésta por el mero hecho de haber sido empleados públicos cuando en otros momentos del relato lo Público aparece siempre realzado frente a lo que no lo es.

«cuando vuelvo al archivo, a las 3:30, ya no queda nadie en la tercera planta del Goya II. Me ha contado Fernando que el personal de Modélica de España se va a las tres y nunca parece tener mucho trabajo. Como han sido funcionarios hasta hace muy poco, no pueden despedirlos y, tras los últimos avances informáticos, la mayoría de ellos se han quedado casi sin tareas.»

 "Esto no es bambi", el título de la novela, procede de una frase dicha en los cursos de formación que reciben primero en España y luego en Chicago los jóvenes aspirantes a ingresar en la Compañía. Quien la dice es Pepe, el senior que les imparte el curso en Madrid. Con ella quiere manifestarles que trabajar en la Firma exigirá mucho esfuerzo por su parte, que el dinero que ganarán no se lo darán gratis. Por otra parte la frase transmite al lector la idea de que estas empresas que tanto prestigio tienen no son una bicoca, que esconden muchos elementos negativos y que los sueldos que en ellas se pueden lograr no sirven para hacer olvidar las humillaciones, abusos laborales e incluso personales que en muchos momentos quienes en ellas trabajan han de soportar. 

Lo que más me ha gustado de esta novela que David Pérez Vega, según confesión propia, comenzó a escribir hace casi 20 años, es la estructura polifónica, caleidoscópica, a seis voces, que el escritor ha elegido para mostrar el derrumbe en todos los aspectos de esta empresa ficticia. Una demolición mostrada e través de las experiencias personalísimas de seis jóvenes -tres mujeres y tres hombres- que cuentan en primera persona sus vivencias en la Firma. A través de estas seis voces asistimos a la verdad de la vida, miserias y destrucción de esta empresa española de bandera. Desde el principio, de los seis personajes, Daniel Márquez es quien más muestra falta de sintonía con el voraz mercantilismo que se cuece en la Compañía. Las vejaciones y humillaciones laborales que sufre por parte de sus superiores y formadores le llevan a refugiarse cada vez más en la literatura y en el cine. Incluso, confiesa en un momento, está escribiendo una novela en la que a la manera de Primo Levi quiere dar testimonio de sus sufrimientos en William Golding. O sea que, aunque la comparación sea un tanto hiperbólica, para él WG -David Pérez Vega y AA respectivamente en la vida real- fue su Auschwitz y la novela que tenemos en nuestras manos trasunto de la Trilogía que el autor italiano escribió sobre el inicio del final del Holocausto. 

Concluyo señalando que las fechas que cuidadosamente aparecen esparcidas en el relato corresponden a momentos ciertos y reales: en 2002 fue cuando estalló el escándalo Enron en Estados Unidos que llevaría a la práctica desaparición de la Auditora Arthur Andersen en el mundo. Igualmente febrero de 2005 es la fecha en que la Torre Windsor de Madrid desapareció envuelta en llamas. La novela, por su parte, se inicia dos años antes del escándalo Enron -«el caso Rudel» en la narración-, alcanza su clímax en esa fecha de 2002, y llegamos a ver los restos del naufragio en el último capítulo de la novela que transcurre simbólicamente en torno a esa torre que arde envuelta en llamas en Madrid.

martes, 20 de julio de 2021

Mi novela Esto no es Bambi en La orilla de las letras

 ESTO NO ES BAMBI, en LA ORILLA DE LAS LETRAS

Cristina Monteoliva, en su blog "La orilla de las letras", ha escrito la primera reseña extensa sobre mi última novela, "Esto no es Bambi". Muchas gracias, Cristina. Dejo aquí su comentario:




«La mayoría de universitarios sueñan con encontrar un buen puesto de trabajo acorde con su formación, si es posible, nada más acabar la carrera. Pensemos, por ejemplo, en estudiantes de empresariales. Si ese puesto de trabajo es, además, en una de las mejores empresas auditoras de España, el sueño se vuelve pura fantasía. Todos sabemos que, sin embargo, los sueños pueden fácilmente convertirse en pesadillas. Y si no, que se lo digan a los protagonistas de Esto no es Bambi, la novela de David Pérez Vega de la que hoy hablaremos.

La acción nos traslada a los comienzos del presente siglo. En esta época pocas son las grandes empresas auditoras de cuentas del mundo. Una de ellas trabaja en España: William Golding. A ella llegan cada año montones de candidatos, casi todos procedentes de las más prestigiosas universidades privadas. Los jóvenes comienzan con entusiasmo e interés los cursos de formación. Algunos incluso podrán viajar para seguir formándose a la sede de Chicago de la empresa. Una vez en su nuevo puesto de trabajo, sin embargo, todos se toparán con la cruda realidad: jornadas maratonianas de trabajo, incomprensión por parte de los jefes, prácticas del todo dudosas, competencia desleal entre compañeros…

Marta María Lindsay, Carmen, Alfonso, Nerea, Daniel y Javier son seis de los universitarios que fueron reclutados al mismo tiempo por parte de la compañía. Los seis pasaron por el curso de contabilidad en Madrid, aunque no todos fueron después a completar su formación en Chicago. Todos comenzarían con ganas el trabajo, con dispares resultados al cabo del tiempo.

En esta novela veremos cómo cada uno de nuestros protagonistas pasa por una distinta fase. Así, todo comienza con la pija Marta María Lindsay en el curso de contabilidad y acaba con el triunfador Javier, cuando muchos de sus compañeros se han quemado con el trabajo y la empresa ha sido absorbida por otra al estallar un importante escándalo financiero relacionado con la misma.

Marta María Lindsay es una pija con una forma muy peculiar de hablar; Carmen es una joven religiosa que sueña con salir con un compañero de trabajo; Alfonso es el chico ambicioso consciente de los orígenes de su familia; Nerea es la chica que estudió, a diferencia de la mayoría de sus compañeros, en una universidad pública y no se sabe todavía cómo encajar en el grupo; Daniel es el escritor que definitivamente nunca debería haber empezado a trabajar en la empresa; y Javier es el hombre triunfador que acabará viendo cómo todo se desmorona a su alrededor.

¿Qué tienen en común nuestros seis personajes, además de trabajar todos en el mismo lugar? Las grandes empresas son mastodónticas máquinas de hacer dinero. No hay que olvidar que en ellas, sin embargo, trabajan personas. Las personas nunca podrán ser máquinas, como bien sabe David Pérez Vega. Las personas tienen sentimientos, son imperfectas, y así las vemos aquí: con sus maneras características de expresarse, sus anhelos, sus aspiraciones y todos esos pequeños detalles que nos hacen a todos únicos.

Si bien todos los personajes me parecen destacables por sus cualidades, a mí el que más me ha gustado de todos ellos es Daniel, el futuro escritor que tanto se parece al autor de esta obra (ya que David Pérez Vega se ha basado en su propia experiencia de juventud a la hora de escribirla). Daniel es un joven que no entiende bien qué hace en la empresa, por qué le hacen trabajar tanto y qué tiene que hacer para contentar a sus jefes. Daniel sueña con escribir novelas literarias mientras averigua que la labor de los auditores no consiste en otra cosa que en hacer que las cuentas de los clientes no tengan contradicciones internas, es decir, que no se note mucho que le están mintiendo al fisco. Daniel es inteligente a la par que inocente: el chico que despierta a la realidad para darse cuenta de que no todo es siempre más complejo de lo que las mentes idealistas creen, sino también, más cruel. Daniel, en definitiva, es el más consciente de todo lo que pasa a su alrededor de todos ellos.

Llegados a este punto, cabe preguntarse: ¿de qué va en realidad obra? Esto no es Bambi es una novela satírica con seis narradores distintos (nuestros seis protagonistas) en la que, además de humanizar al sector, concretamente, a los empleados del mismo, el autor viene a destacar la impunidad con la que tanto tiempo se hicieron (mal) las cosas, los acuerdos que tomaban las empresas auditadas y las que las auditaban y, sobre todo, la esclavitud del sector. Y es que lo que desde fuera puede parecer una maravilla, un trabajo estupendo en una gran empresa, en realidad es prácticamente una condena a trabajos forzados. Los empleados del sector son reclutados jóvenes, formados en clases que duran muchas horas y animados a estar siempre los unos con los otros para estrechar los lazos con la empresa. Una vez incorporados a su puesto de trabajo, el auditor de cuentas ha de ver cómo su pelo se va día tras día por el desagüe por culpa del estrés que supone trabajar hasta dieciséis horas al día, dormir poco y alimentarse peor. ¿Que el sueldo merece la pena? Solo para los que están en los escalones más altos. Mientras tanto, los pececillos del fondo han de matarse entre sí para seguir escalando posiciones. O rendirse y marcharse a otra empresa.

Esto no es Bambi, en definitiva, es una original obra sobre el mundo de las grandes empresas. Se trata esta de una novela con la que despertar conciencias, pero también con la que divertirse. Una historia con la que plantearse el mundo en el que vivimos y tomar una decisión: ¿estamos o no de parte del capitalismo más salvaje?»


jueves, 15 de julio de 2021

Hablo de mi última novela, Esto no es Bambi, en mi canal de YouTube

 ESTO NO ES BAMBI EN BIENVENIDO, BOB


Hoy en mi canal de YouTube he colgado un vídeo en el que hablo de "Esto no es Bambi", mi última novela, publicada por la editorial sevillana Maclein y Parker. Una sátira, con seis voces narrativas, sobre el mundo de las empresas norteamericanas de auditoría y consultoría, las llamadas "Big five", que contrataban a chavales de 23-26 años, y les decían que habían entrado en la mejor empresa del mundo, para luego pagarles 1.014 €/mes y hacerles trabajar jornadas de más de 90 horas/semanas, cenando pizza a las 11 de la noche con una mano, mientras que con la otra tecleaban en su ordenador.

Esta gente necesitaba ya que alguna de sus víctimas se riera un poquito de ellos. Los mismos que avalaron la salida a bolsa de Caja Madrid diciendo que todo estaba ok, ya sabes, esta gente.

Si te apetece verlo PINCHA AQUÍ.




lunes, 28 de junio de 2021

Comienzo de mi novela Esto no es Bambi

 COMIENZO DE MI NOVELA "ESTO NO ES BAMBI"

 

En la web de la editorial Maclein y Parker se pueden leer las primeras páginas de mi última novela, "Esto no es Bambi". Una novela sobre el exagerado mundo de las auditoras, de las llamadas "big five", donde los jóvenes empleados podían llegar a hacer jornadas laborales de 90/horas a la semana sin quejarse, sino más bien orgullosos por no ser unos "flojos". La novela está construida con seis voces narrativas, tres masculinas y tres femeninas. La primera es la de Marta Lindsay, una chica muy pijita, que usa un vocabulario muy particular (también os digo que al final le acabas tomando cariño). Éste es el enlace: PINCHA AQUÍ

  




martes, 22 de junio de 2021

Mi novela Esto no es Bambi sale hoy a la venta

SE LLAMA OBSTINACIÓN

 

Me dicen mis sevillanos editores de Maclein y Parker que ya les han llegado de la imprenta ejemplares físicos de mi novela «Esto no es Bambi» y me mandan unas fotos.




 

Empecé a escribir «Esto no es Bambi» en 2001, con un cuaderno y un bolígrafo, en la planta 18 del edificio Windsor, aquel que luego ardería en 2005. La empecé a escribir con traje y corbata, en horas de trabajo, durante un periodo en el que estuve sin asignación en la auditora Arthur Andersen. En Nuevos Ministerios, en pleno centro financiero de Madrid, disfrazado de joven triunfador, yo soñaba ya ‒a mis 26 años‒ con derribar los delirios del capitalismo (jornadas de más de 90 horas a la semana) con un cuaderno y un bolígrafo. Quería dejar testimonio de la locura colectiva de la que era testigo, de lo que estaba viendo en aquella secta laboral destructora de mentes y cuerpos, donde aguantar 50 horas seguidas sin dormir era narrado por las víctimas con orgullo de héroes griegos. Ellos no eran unos «flojos», eran gente que aguantaba los envites de la vida.

 

Tras dos años de trabajo, conseguí una primera versión de unas 600 páginas, que parecía más un diario que una novela. La mandé a editoriales, la corregí varias veces. No funcionaba. Aprendí una valiosa lección: yo era un tipo que podía estar dos años seguidos escribiendo una novela de 600 páginas, aunque no la fuera a publicar nadie, ni la fuera a leer nadie, y podía seguir en ello sin desfallecer.

Años más tarde, trabajé en una segunda versión más corta. Debía ir al grano de lo que quería contar, debía seleccionar la información. La mandé a editoriales. Seguía sin funcionar.

 

Años más tarde, volví a releer mi libro. Le perdía el tono confesional y autojustificativo. Si quería captar la atención de un posible editor o lector, debía explorar nuevos caminos: debía usar el humor y crear voces narrativas que se alejaran de la mía. De este modo, imaginé que el primer curso de formación de la empresa sería más divertido si, en vez de ser contado por una primera persona muy cercana a mía, lo contaba Marta Lindsay, una niña pija de Pozuelo, que no podía soportar que la grúa se lleve a su «golfito», por dejarlo mal aparcado, y tener que usar un día esos «medios de transporte extraños», como llamaba al metro y el autobús. Marta Lindsay, si tenía que ir de pie en el metro y el autobús, no podía agarrar las «barritas esas verticales que salen del techo», a no ser que lo hiciera con una «toallita de lavender». Yo conocí a Marta Lindsay en ese curso de formación, solo que tenía otro nombre. Hablaba así. Yo he visto cosas que no creeríais. No cuentes tú tus penas, me dije, deja hablar a Marta Lindsay. Por supuesto, la desconoces, pero invéntala a partir de los datos que has recabado de la realidad. Y así, hasta crear seis voces narrativas, tres masculinas y tres femeninas; donde solo una se puede parecer a la mía.

 

Normalmente la gente que escribe suele haber estudiado carreras de letras, Filología hispánica, Periodismo, Historia, etc., y no han estado donde yo he estado, en el corazón financiero de Madrid, ni han visto lo que yo he visto, a los jóvenes cachorros de triunfadores del dinero. La gente que ha estado en este corazón financiero y permanece allí o en sus aledaños lo más posible es que no tengan tiempo para leer, y menos para escribir. Soy yo el que ha estado allí y puedo contar cómo era aquello, un mundo que rara vez refleja con verosimilitud la literatura o el cine, al menos en España.

No sé si “Esto no es Bambi” es mi mejor novela, pero desde luego es la que más me ha costado escribir, la historia que más ha perdurado en mi mente y que quería transmitir a otros. Hoy sale a la venta. Hoy, como en un cuento de Borges, pienso en aquel chico abrumado de 26 años que era yo en enero de 2001, en la planta 18 del Windsor, aquel chico que había leído demasiado para desear ser simplemente un vulgar triunfador de traje y corbata, y le digo: aquí lo tienes, chaval, como diría Herman Hesse, hay una virtud, sola una, a la que aprecio mucho, se llama obstinación. Todas las demás virtudes obedecen a leyes creadas por los hombres, pero el que se obstina obedece a una ley interior absolutamente sagrada, a la ley que lleva en sí mismo.