domingo, 21 de abril de 2019

Amores de segunda mano, por Enrique Serna


Amores de segunda mano, de Enrique Serna.

Editorial Seix Barral. 221 páginas. Primera edición de 1991, esta de 2016.

En el verano de 2017 estuve de vacaciones en México. Una de las actividades que más me gustó fue visitar sus librerías. Me acabé trayendo a Madrid quince libros, de los que leí cuatro poco después de volver del viaje. Y ya. No había vuelto a acercarme a ellos, aunque ocupan una «sección mexicana» especial en mis estanterías de libros por leer. Ya he comentado muchas veces que la acumulación de libros es un tema que se me va siempre de las manos, que no consigo controlar. En las vacaciones de verano de 2018, después de acabar La Regenta de Clarín, decidí acercarme a la sección mexicana de mis libros sin leer y tomé de ella el libro de relatos Amores de segunda mano de Enrique Serna (Ciudad de México, 1959). Este libro me lo regaló mi amigo mexicano Federico Guzmán. Cuando entrábamos en las librerías, mi amigo siempre preguntaba por él, pensando que era uno de los libros que debería llevarme a Madrid. Ahora que lo he acabado se lo agradezco mucho, porque es un libro muy bueno.

Amores de segunda mano está formado por once relatos. El primero se titula El alimento del artista. Es una narración oral: una mujer madura le está hablando a un desconocido sobre su pasado como bailarina de espectáculos sexuales. El estilo es rico en mexicanismos y en ocurrencias verbales. El tono es realmente divertido. Una pareja no puede excitarse a no ser que tenga un público que les aplauda. El nudo dramático no deja de ser peculiar. Después de este primer cuento, Serna ya me ha ganado para su causa del relato humorístico y tierno.

El desvalido Roger es el segundo cuento. Está escrito en tercera persona y la voz narrativa nos habla de Eleanore Wharton, una solitaria mujer madura norteamericana que encontrará una razón de ser para su existencia cuando en la televisión vea unas escenas del terremoto de México (he supuesto que se refería al terremoto de 1986). En ellas ve a un niño llorando desconsoladamente. En sus vacaciones, Eleanore viajará a México para buscar a ese niño, al que ha decidido llamar Roger, con la idea de adoptarlo y darle una vida mejor. Los choques culturales (empezando por no saber situar a México en el mapa) que va a sufrir la ingenua norteamericana son muy divertidos. Al llegar a Ciudad de México, Eleanore toma un taxi y al mirar por la ventanilla piensa: «La ciudad era mucho más imponente de lo que suponía. Más imponente y más fea. Vio tantos perros callejeros que se preguntó si no serían sagrados, como las vacas en la India» (pág. 23). Creo que en este relato queda bien reflejado, de un modo irónico, la mirada de superioridad (e ignorancia) de muchos norteamericanos sobre el mundo latinoamericano. El remate final del cuento es de un humor muy negro, muy helador.

La extremaunción me ha gustado menos que los dos cuentos anteriores. Aquí conocemos a un sacerdote en el día en que va a vengarse de una mujer que le acosó en su juventud y le impidió mantener una relación con su hija. El final es tan grotesco que me ha parecido menos conseguido que los otros, de puro exagerado.

Hombre con minotauro en el pecho es una joya de cuento. Está narrado por un niño al que Picasso tatuó (para escarmiento de su padre) un minotauro en el pecho, y que se acaba convirtiendo en un valioso soporte para una obra de arte, anulándose como persona. El juego irónico con el valor del arte y su mercantilización está mostrado aquí de un modo muy ingenioso, y el lector acabará sintiendo angustia –a la vez que simpatía– por las andanzas de este pobre hombre, portador de una valiosa obra de arte.

La última visita queda un tanto desdibujado tras Hombre con minotauro en el pecho. Refleja la conversación surrealista entre una madre y sus dos hijos sobre la decadencia de las visitas en la casa, visitas que eran entendidas como una necesidad vital. Al hablar de chismorreos y reflejar sólo los diálogos, sin ninguna anotación más, me ha hecho pensar en la posible influencia de la obra de Manuel Puig. La idea de la familia que necesita espectadores para que sus historias cobren más cuerpo me ha recordado al drama del primer cuento, El alimento del artista, sobre esa pareja que necesitaba un público para poder hacer el amor.

Eufemia, al igual que La extremaunción, trata sobre el tema de la venganza amorosa, pero creo que en esta ocasión el resultado es mejor. Eufemia es un personaje tan trágico que hace pensar en la protagonista de una ranchera mexicana. Eufemia empieza siendo una criada y acabará siendo una de esas personas que escriben cartas en las plazas a personas que no saben escribir (esta profesión sigue existiendo en México, yo vi a los escribas en una plaza en 2017). Este cuento trata con ironía el tema del clasismo social y de las criadas engañadas.

Borges y el ultraísmo, uno de los cuentos más largos del conjunto, me ha parecido también de los más destacados. Trata de las rencillas en un departamento de literatura latinoamericana de una universidad de Estados Unidos. Serna parodia aquí las «novelas de campus» norteamericanas, pero centrándose en temas latinos y burlándose de algunos tópicos. El cambio de perspectiva final me ha parecido realmente muy ingenioso. Un gran cuento.

Amor propio, sobre un travesti que puede encontrarse con la musa a la que imita en sus espectáculos, me ha parecido de un planteamiento más enrevesado que otros y lo he disfrutado menos.

El coleccionista de culpas, sobre un joven que le roba la novia a otro y la acumulación de culpas en su vida es un buen relato, no de los mejores pero lo suficientemente bueno. Como en otros relatos, se acaba hablando de la corrupción, en este caso de la adjudicación de obras públicas a empresas.

La noche ajena, sobre un chico que nace ciego y cuya familia se empeña en hacerle creer que no le falta ningún sentido, me ha parecido una ocurrencia ingeniosa, pero demasiado fuera de lo real para ser plenamente disfrutable. En este cuento, Serna se acerca a algunos de los planteamientos de Julio Cortázar, pero creo que funciona mejor cuando sus propuestas están más cercanas a la realidad, porque parece conocer bien el alma humana, sobre todo la mexicana, y cuando trata de hacer estos juegos más abstractos, su talento brilla menos que en otras ocasiones.

La gloria de la repetición, en la que la voz narrativa es la de un joven de clase media-alta que trata de perder su virginidad antes de cumplir veinte años, es un gran remate para el libro. Como apuntaba antes, el talento de Serna luce más aquí que en un cuento más artificioso, como ocurría con el anterior. De nuevo se nos habla de las mordidas y la corrupción y del choque de los ideales políticos de un joven con la hipocresía, el clasismo y el racismo que le rodea. También se trata el tema de la homosexualidad, otro problema para la sociedad hipócrita que está describiendo.

Como siempre me ha ocurrido con las recomendaciones de Federico Guzmán, Amores de segunda mano me ha parecido un gran libro; un libro escrito con mucho encanto y mucho ingenio verbal (en esto me ha recordado al también mexicano Jorge Ibargüengoitia). He mirado en Iberlibro para comprobar si los libros de Enrique Serna se han vendido en España y creo que sí, aunque en diferentes editoriales. Ahora mismo, me parece que su obra se ofrece íntegra en Seix Barral México. Hasta que Federico no me habló de este libro, no conocía de nada a este autor. Una vez más, me da pena lo mal que parece fluir en muchas ocasiones la producción literaria en español entre un lado y otro del Atlántico. No sé si Amores de segunda mano será fácil de encontrar en España, pero desde luego es un libro que merece la pena buscar.

domingo, 14 de abril de 2019

Las cosas que perdimos en el fuego, por Mariana Enriquez


Editorial Anagrama. 197 páginas. 1ª edición de 2016.

Durante 2016 y principios de 2017 leí, en internet y en suplementos culturales, bastantes elogios sobre este libro de Mariana Enriquez (Buenos Aires, 1973), que, partiendo del terror, traslada los presupuestos del género a espacios diferentes. Era uno de esos libros que imaginaba que me iban a gustar, pero que estaba dejando pasar porque he de dejar pasar algunas de las novedades que me apetecen. Si no lo hago nunca conseguiré acercarme a los clásicos que me faltan por leer. Sin embargo, en la Feria del Libro de Madrid de 2017, vi que estaba anunciada la presencia de Enriquez, y como aprecio que la Feria del Libro invite a autores extranjeros, decidí pasarme por allí para comprar el libro y que me lo dedicara. Hablamos unos minutos. Me di cuenta de que Las cosas que perdimos en el fuego había sido celebrado en Argentina por el crítico literario y escritor Elvio E. Gandolfo, uno de mis amigos de internet. No pude dejar de comentarlo (ya sabéis, me encanta hacerme el cosmopolita cibernético) y en la dedicatoria de Enriquez en mi libro se coló una referencia a Gandolfo.

Las cosas que perdimos en el fuego está formado por doce cuentos. El primero se titula El chico sucio, y en él ya nos encontramos casi todos los elementos que Enriquez va a usar para escribir sus relatos. «Mi familia cree que estoy loca»: con estas palabras comienza la narración, unas palabras significativas. En muchos de estos relatos, sus mujeres protagonistas serán consideradas locas por terceros. De hecho, Enriquez, siguiendo las premisas de muchas de las historias de Henry James, juega en sus relatos a la doble interpretación: lo que la protagonista (sólo en el cuento Pablito clavó un clavito: una evocación del Petiso Orejudo el protagonista principal es un hombre) está narrando o viviendo (algunos relatos están contados en tercera persona) puede tener una explicación fantástica, ya que la narradora está en contacto con un fantasma, por ejemplo, o bien existe una explicación racional y la protagonista está imaginando que un fantasma ha contactado con ella y, por tanto, se está volviendo loca.

En El chico sucio, una joven de clase media decide trasladarse a vivir a uno de los barrios más peligrosos de Buenos Aires, a una antigua casa familiar por la que siempre ha sentido fascinación. La descripción del deterioro del barrio y de las condiciones de vida de sus vecinos genera una atmósfera muy propicia para los excesos criminales que pueden darse en este entorno. Pero, además, también funcionan como una crítica sobre la desigualdad social en las grandes urbes. En El chico sucio, el terror no necesita de lo fantástico para funcionar. La descripción inicial del barrio de Constitución, que en el pasado fue lujoso, me ha recordado al paseo con el que comienza la novela El caso de Charles Dexter Ward de H. P. Lovecraft por Providence. «Constitución no es fácil y es hermoso, con todos esos rincones que alguna vez fueron lujosos, como templos abandonados y vueltos a ocupar por infieles que ni siquiera saben que, entre estas paredes, alguna vez escucharon alabanzas a viejos dioses», leemos en la página 11.
En El chico sucio no hay elementos fuera de lo real (seguramente) pero sí que se nos habla de personas reales que creen en lo fantástico: personas que levantan altares en la calle a dioses delincuentes como el Gauchito Gil o San La Muerte.
«Que no era la princesa en el castillo, sino la loca encerrada en la torre», dice la narradora en la página 32, cuando ya está acabando su relato y se plantea que tal vez deba cambiar de barrio.

La hostería nos traslada a la provincia de Buenos Aires, a un cuento de aparecidos, que además son torturados en la época de la dictadura de Videla. Como es propio de este libro, los terrores cotidianos –como la separación de los padres, los cambios bruscos durante la infancia, el miedo a aceptar la propia sexualidad…– están aquí presentes.

Los años intoxicados, en los que la narradora evoca la época en la que consumía drogas con sus amigas, allá por los años 1989-1994, de nuevo podría ser un relato realista, con imágenes muy sugerentes (el bosque en el que se pierde en la noche una supuesta bruja adolescente) que parten del imaginario actual para un lector que medianamente conozca el mundo del cine de terror.

La casa de Adela posiblemente sea el relato que parte de un presupuesto creativo más abiertamente fantástico de todos, encontrándonos aquí con una clásica, y sugerente, historia de casa encantada. A una de sus niñas protagonistas le falta un brazo y el miedo y el malestar ante los defectos físicos están aquí presentes.

Pablito clavó un clavito: Una evocación del Petiso Orejudo, como ya dije, es el único cuento de los doce aquí presentes protagonizado por un hombre, y en él se habla del Petiso Orejudo, un famoso asesino en serie de la primera mitad del siglo XX en Buenos Aires. Este cuento puede ser fantástico o puede hablarnos sobre la locura. Su final me parece muy sutil porque elude la contundente y escabrosa escena hacia la que parecía llevarnos la narración.
Algo parecido a lo contado sobre Pablito clavó un clavito ocurre con Tela de Araña, un cuento que transcurre en Corrientes (aunque protagonizado por una mujer de Buenos Aires) y en Asunción (Paraguay). Las leyendas de fantasmas y aparecidos se cuentan entre los protagonistas y unos desconocidos con los que coinciden, pero el verdadero terror no proviene del más allá, sino de la concreción de los militares de las dictaduras del Cono Sur.

Fin de curso, sobre locas o posesiones fantasmales, nos habla del terror adolescente a ser invisible, igual que Nada de carne sobre nosotras habla de la anorexia y los desequilibrios alimenticios y emocionales.

Creo que El patio del vecino es el cuento que verdaderamente más me ha espeluznado de los aquí leídos. Me ha hecho pensar en el escritor de terror Robert Bloch, que de adolescente era un admirador de Lovecraft, con quien llegó a cartearse, y que empezó su precoz carrera con cuentos de vampiros, momias, fantasmas… para llegar a la conclusión de que los terrores reales, provenientes de asesinos en serie y locos psicópatas, pueden llegar a dar más miedo que los provenientes del más allá. Bloch es el escritor de la novela Psicosis. Terminé El patio del vecino sin aliento.

Bajo el agua negra, sobre un habitante de una villa miseria que regresa (o tal vez no) de la muerte, me ha recordado a alguna de las novelas cortas de Lovecraft, como La sombra sobre Innsmouth. De nuevo, jugando con los presupuestos de una eficiente narración de terror, nos encontramos ante una dura crítica de las desigualdades sociales.

Verde rojo anaranjado trata sobre una chica que se relaciona a través de internet con un amigo que, en el presente del relato, se encuentra encerrado en su habitación como un hikikomori. Este cuento habla de los terrores modernos a la red.

El último cuento, Las cosas que perdimos en el fuego, es el que da título al volumen y trata sobre un movimiento de mujeres en Argentina que deciden prenderse fuego después de que se sucedan los ataques machistas con quemaduras sobre ellas. «Es que yo hablo con las chicas. Les cuento que a nosotras las mujeres siempre nos quemaron, ¡que nos quemaron durante cuatro siglos! No lo pueden creer, no sabía nada de los juicios a las brujas, ¿se dan cuenta?», leemos en la página 196, penúltima del libro.

El lenguaje del libro es conciso y contundente, muy adecuado a los materiales tratados.
Me ha gustado mucho Las cosas que perdimos en el fuego, un conjunto de relatos que, pese a que bebe de muchas fuentes, resulta tremendamente original y sugestivo. Los doce cuentos mantienen un nivel muy parejo. He disfrutado mucho con este libro, leído hace un año (en marzo) y que se convirtió en una de mis lecturas favoritas de 2018.

domingo, 7 de abril de 2019

Nanina, por Germán García


Nanina, de Germán García.

Editorial FCE. 297 páginas. Primera edición de 1968, esta de 2011.

Durante las pasadas vacaciones de Navidad leía el volumen Cuentos completos de Edgar Allan Poe. A principios de año, cuando ya había leído la mitad del libro, me apeteció hacer un alto en esa lectura de casi 1.000 páginas y, aprovechando que estaba por Moncloa, me pasé por la librería Juan Rulfo con la intención de comprar algún libro de literatura latinoamericana. Me acabé decidiendo por una novela que tenía la peculiaridad de que la podía encontrar allí, en la Juan Rulfo (perteneciente a la editorial mexicana FCE), pero difícilmente en otra librería de Madrid.

El nombre de Germán García (Junín, Argentina, 1944-Buenos Aires, 2018) me sonaba por haber hojeado los libros que tiene publicados en la editorial argentina Ediciones de la Flor, pero realmente me decidí por este libro porque pertenece a la Serie del recienvenido, una colección de rescates que el FCE encargó a Ricardo Piglia. De esta serie había leído con anterioridad Hombre en la orilla, un libro de cuentos de un joven Miguel Briante (cuando publica el libro, Briante tiene veinticuatro años), que me pareció un gran libro. Hombre en la orilla se publicó en 1968, el mismo año que Nanina. Los dos escritores, Briante y García, han nacido el mismo año (1944), aunque según las solapas de sus libros el de Briante se publicó cuando tenía veinticuatro años, y el de García cuando tenía veintitrés. Obviamente, pese a esta diferencia de meses, los dos pertenecían a la misma generación de escritores argentinos. En el caso de García, Nanina era su primera novela.

Cuando se publicó Nanina en 1968 agotó cuatro ediciones en tres meses y poco después fue prohibida por la dictadura de Juan Carlos Onganía, que además quería meter en la cárcel a García, algo que al final no ocurrió. Al parecer, cuando en 2011 Piglia hace el rescate de esta obra era un libro inencontrable en Argentina, pese a ser un mito literario.

He leído una entrevista a García en la que éste afirma lo siguiente: «La secuencia argumentativa de Nanina no era muy interesante: cómo alguien pasa de ser un púber a ser un adolescente, y cómo en ese trayecto va surgiendo un pasado infantil. Necesitaba darle un ritmo que para mí mismo fuera legible. El libro no tiene una estructura novelística. Es algo que aprendí de Henry Miller».
Nanina es una novela de formación, protagonizada por un joven que en el tiempo narrativo de la historia tiene poco más de veinte años, y que irá evocando su pasado en la ciudad de Junín (lugar de nacimiento del autor) y su llegada a Buenos Aires. El protagonista de la novela es Leopoldo García. El apellido coincide con el del autor, y Leopoldo es su segundo nombre real. Así que Germán García se propuso jugar en su primera novela a la autoficción.

En cierto modo, esta novela de formación me ha recordado a La senda del perdedor de Charles Bukowski. Las dos novelas hablan de un joven de clase humilde, con un padre no demasiado equilibrado (muy exigente en el caso de Bukowski y alcohólico en el de García); las dos hablan del despertar al sexo y presentan el mundo del trabajo como un aparato infernal del que los protagonistas necesitan huir; el camino de huida que encuentran en ambos casos es el de la biblioteca y la escritura.
Es cierto que la novela de Bukowski se estructura de una forma más lineal y para el lector es más fácil, gracias a esta estructura sencilla, acercase a las desventuras de Chinaski (el alterego de Bukowski). La novela de Germán García dibuja diferentes escenas de la vida del joven Leopoldo desde su llegada a la gran ciudad de Buenos Aires, donde sueña con labrarse un futuro como escritor, pero que en el corto plazo le exige buscarse la vida en cualquier ocupación desagradable (lógicamente este planteamiento también se parece al de las novelas de John Fante, uno de los grandes modelos de Bukowski). Leopoldo nos irá hablando de su pasado en Junín, desgranando escenas de su infancia y adolescencia. Como el propio García comentaba en la entrevista que he citado más arriba, su novela avanza, en gran parte, a trompicones, enlazando recuerdos más o menos lejanos del tiempo narrativo de la novela.

La poesía contenida en algunas escenas, en las que se evoca la infancia, me ha recordado al lirismo melancólico de los poemas de Jorge Teillier. Las escenas en las que Leopoldo empieza a trabajar en una fábrica me han parecido muy vivas, con una esencia política nada explícita. En general, me han gustado más y me han parecido más auténticas las escenas que describen la vida del narrador en Junín (y por tanto que hablan de la infancia y la adolescencia), que las de su vida en Buenos Aires.

Imagino que algún lector se habrá preguntado al leer esta reseña por qué se prohibió el libro en la Argentina de 1968 y por qué se quiso encarcelar a su autor. La acusación sobre la obra sería de obscenidad. García describe de forma explícita la iniciación sexual del narrador. En gran parte, como ocurrirá con Bukowski, la descripción de las escenas sexuales será vital y en gran medida sucia y frustrante. Se hablará también de masturbaciones clandestinas y abusos sexuales en el colegio. Acabo de comprobar que La traición de Rita Hayworth de Manuel Puig también se publicó por primera vez en 1968, y no me atrevo a afirmar que García hubiese leído a Puig y se hubiera visto influenciado por él, porque no sé realmente qué libro apareció en el mercado primero, pero sí que siento una intensa conexión entre las dos propuestas: en su mirada infantil del pueblo detenido en la provincia, con su doble moral, y la mirada desprejuiciada sobre la infancia y el despertar sexual. En ambos libros se describen, o insinúan, abusos homosexuales en el colegio; de forma más explícita en Nanina. Si bien los recursos narrativos utilizados son diferentes, ya que mientras Puig eligió una mezcla posmoderna de recursos narrativos en principio menores (la radio, el cine…), García elige la intensidad de una primera persona muy lírica y descarnada.

Mediante el término «Nanina», García personifica la pureza de la infancia perdida. Así describe Leopoldo a su madre: «El tiempo te absorbía fugaz y anónimo dejándote las arrugas por tu cuenta, los horarios de esclavos por tu cuenta, las botellas vacías por tu cuenta: fuiste demasiado grande para recorrer los caminos de Nanina» (pág. 14).

El lenguaje de Nanina es muy potente y poético, sin caer nunca en lo cursi; poético y descarnado, por extraña que suene esta combinación de adjetivos. Me ha llamado la atención un recurso de estilo, que si bien en principio podría tomarse por un error, o un descuido, al ser reiterado y buscado se convierte en un rasgo más de la propuesta: en la narración García «juega al juego» de la repetición de vocablos. Así por ejemplo podemos leer expresiones como «propagar propaganda» (pág. 127), «me parto en dos, parto» (pág. 128), «al reventar reventarán» (pág. 170), «se introduce en introducción» (pág. 211) o «terminamos terminando».

Al hablar de Nanina he citado a autores como Charles Bukowski, John Fante y Manuel Puig. Creo que voy a seguir añadiendo nombres: este libro también me ha recordado las narraciones de Haroldo Conti, otro escritor que poetizaba sobre la provincia argentina. Y el lirismo triste de ambos nos lleva al escritor italiano Cesare Pavese, del que tanto como Conti como García han bebido. En las décadas de 1950 o 1960 Pavese fue un autor muy leído y reputado.

He disfrutado bastante de la lectura de Nanina de Germán García, otro de esos clásicos de la literatura argentina del siglo XX que no conocía hasta que entré, a principios de enero, en la librería Juan Rulfo, y al que he podido llegar gracias al buen gusto de Ricardo Piglia. He estado mirando la página de FCE sobre la colección de rescates Serie del recienvenido. A Piglia le dio tiempo a elegir trece títulos antes de morir. Ya he leído dos de ellos (Hombre en la orilla y Nanina) y los dos –desconocidos hasta entonces– me han parecido muy buenos. Un hipotético plan de lectura sería completar toda la serie. Estoy seguro de que los libros elegidos por Piglia no me van a decepcionar.

miércoles, 3 de abril de 2019

Mi lista de recomendaciones de libros a alumnos de 1º de bachillerato


Cada año, cuando se acerca el Día del Libro (23 de abril), suelo entregar a mis alumnos de 1º de bachillerato (a los que doy clase de Economía o Matemáticas) una lista que elaboré hace años con propuestas literarias (novelas y relatos) que considero que pueden interesar a una persona de 16/17 años.


La historia de la lista es la siguiente: hace posiblemente más de 10 años hablé con una de mis alumnas de Economía a la que le gustaba leer y me pareció que sus elecciones de libros eran un tanto erráticas. Es decir, le gustaba leer a los clásicos griegos –por ejemplo, a Homero–, y cuando quería acercarse a literatura moderna acababa leyendo bestsellers que, para mí, tenían muy mala pinta. Pensé hacerle una lista de autores modernos que pudieran gustarle. En principio imaginé una lista corta, con 10 o 12 nombres, pero al final, como siempre he tenido una personalidad que tiende a la completitud (yo era un niño que siempre acababa las colecciones de cromos), la lista, formada por libros que yo había leído hasta entonces, se me fue de las manos y me estuve todas las tardes de una semana elaborándola. Tras entregársela a esta alumna, me pareció que le podía interesar a otras personas, y, a partir de entonces, inauguré la tradición de imprimir ejemplares cada año y darles una copia a aquellos alumnos a los que doy clase en 1º de bachillerato. Más de uno me mira extrañado y al final de la clase (de Economía o de Matemáticas) la deja abandonada en su pupitre, pero sé que otros la guardan y años después me cuentan, a través de las redes sociales, que la siguen usando, y me dan las gracias por ella.

Tras un comentario que he hecho en Facebook sobre esta lista, más de una persona me ha comentado que le gustaría echarle un vistazo y al final he decidido publicarla aquí. Los comentarios que hago sobre los libros son un tanto apresurados (recordad que trato de interesar por la lectura a gente de 16/17 años), y la elección está hecha pensando en que una persona joven se sienta identificada con lo que lee. Por eso, en esta lista prima la elección de libros con personajes infantiles o juveniles. En su momento me tomé la licencia (por ahorrar tiempo) de no poner en cursiva los títulos de los libros y así la voy a dejar aquí, para que conserve su esencia de sencillo entusiasmo.




POSIBLES LECTURAS PARA ALUMNOS DE BACHILLER
(NOVELAS Y RELATOS),
sugeridas por David Pérez Vega

DEL INGLÉS:

NORTEAMÉRICA:

1) Mark Twain: Las aventuras de Tom Sawyer, Las aventuras de Huckleberry Finn (no son libros para niños, y mucho menos el segundo, en Alianza editorial)

2) Jack London: cuentos (Sobre la fuerza de la naturaleza y la superación del hombre)

3) Ernest Hemingway: El viejo y el mar, Adiós a las armas, Fiesta, Cuentos, París era una fiesta (este último imprescindible si te interesa escribir, los otros: sobre la búsqueda del lugar en el mundo, la lucha y la personalidad)

4) Francis Scott Fitzgerald: El gran Gastby, Suave es la noche (dos novelas de amor de uno de los escritores más elegantes del siglo XX, obras maestras).

5) H.P. Lovecraft: cuentos completos en editorial Valdemar, En la cripta, en editorial alianza (cuentos de terror, muy bien escritos, inquietante mundo propio)

6) Edgar Allan Poe: La narración de Arthur Gordon Pym, cuentos. (Creador de varios géneros: cuento de terror, de policías…)

7) Raymond Carver: Tres rosas amarillas, Catedral (el maestro del relato realista, quizás el escritor de cuentos más influyente en los escritores de cuentos actuales)

8) Tobias Wolff: Vida de este chico, En el ejército del faraón, Cazadores en la niebla, De regreso al mundo (estos dos últimos libros de relatos, el heredero de Carver, y la primera una novela sobre la infancia y la primera juventud impresionante)

9) Henry Roth: Llámalo sueño (el mejor libro que se ha escrito sobre la infancia, un niño de origen judío polaco sobreviviendo en las calles de Nueva York a principios del siglo XX), sigue en una tetralogía: A merced de una corriente salvaje (editorial Alfaguara)

10) Sam Shepard: Crónicas de motel (una América de carretera, moteles y desiertos)

11) J. D. Salinger: El guardián entre el centeno, Franny y Zooey, Nueve cuentos. (brillante narrador, inquietudes de la juventud)

12) Henry James: Otra vuelta de tuerca (terror psicológico, muy conseguido)

13) Jack Kerouac: En el camino, Los subterráneos (un mito de los años 60 y la generación beatnik, la libertad, el viaje…)

14) Lorrie Moore: Pájaros de América (cuentos de una de las escritoras más reputadas del género actualmente)

15) Walter Mosley: El diablo vestido de azul, Mariposa blanca (policiaco, de fondo los problemas raciales de los negros en USA)

16) Dashiell Hammett: Cosecha roja, La llave de cristal (el mejor escritor de serie negra, muy cinematográfico)

17) Patricia Higsmith: Extraños en un tren (policiaco psicológico, más profundo que un policiaco normal)

18) John Kennedy Toole: La conjura de los necios (humor loco en Nueva Orleans, con un personaje que es un mito, el libro más divertido que he leído)

19) Carson McCullers: El corazón es un cazador solitario, La balada del café triste (elegante narradora sureña, triste y evocadora)

20) Philip Roth: Pastoral americana (hasta hace no mucho, murió en 2018, para mí era el mejor escritor vivo, judío, habla sobre la sociedad americana)

21) Richard Ford: Rockspring (relatos), Incendios (El otro gran escritor americano actual, ver segunda parte de la lista, al final)

22) Junot Díaz: Los boys, La increíble vida breve de Óscar Bao (Inmigrantes dominicanos en USA, directo y poético)

23) David Leavitt: El lenguaje perdido de las grúas (problemas de personas gays, inteligente, divertido a veces, sobre los secretos en las familias)

24) Truman Capote: A sangre fría, Desayuno en Tiffany´s, Música para camaleones (un clásico, elegante narrador, el primero es la crónica de un asesinato real: espeluznante)

159) Vladimir Nabokov: Pnin (tragicomedia sobre los problemas de un emigrante ruso en EEUU, para conocer, a través de una interesante obra menor, a uno de los grandes autores del siglo, ver el final de la lista, número 159)

25) Paul Bowles: El cielo protector (historia de amor y exotismo en el norte de África)

26) Frank O´Brien: Las cosas que llevaban (crónica de la guerra de Vietnam en relatos entrelazados)

27) Douglas Couplan: Generación X (libro muy famoso en los años 90, gente joven perdida) Realmente este autor es canadiense.

28) Ken Kesey: Alguien voló sobre el nido del cuco (mucho mejor que la película, la vida en un psiquiátrico que representa la lucha por la libertad)

29) Philip K. Dick: Ubik, ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?, Tiempo de Marte, El doctor moneda sangrienta, (un escritor filosófico que aparentemente escribe novelas de ciencia ficción, mi autor favorito en la época del bachiller)

30) Kurt Vonnegut: Matadero 5 (ciencia ficción mezclada con relato antibélico, un clásico de los 60)

31) Saul Bellow: El planeta de Mr Sammler (USA en los 70, miedo a la modernidad y el telón del acero)

32) Don Delillo: Ruido de fondo (novela posmoderna, el miedo a la muerte y la sociedad consumista americana)

33) Dalton Trumbo: Jhonny cogió su fusil (muy duro alegato antibelicista)

34) Bernad Malamud: Los inquilinos (autor judío años 60, 70, ahora reivindicado, es muy bueno)

35) Sherman Alexie: El indio más duro del mundo (muy curioso, cuentos de un verdadero nativo norteamericano)



GRAN BRETAÑA:

36) H. G. Wells: EL hombre invisible, La isla del Doctor Moreau (parecen para niños, pero estremece su reflexión sobre la modernidad de la época, a finales del siglo XIX)

37) Mary Shelley: Frankestein (novela gótica, sobre la identidad, muy filosófica, no se parece a la película famosa)

38) Bram Stroker: Drácula (el libro es tan famoso que no te crees que es alta literatura, pero lo es)  

39) Arthur Conan Doyle: Aventuras de Sherlock Holmes (en una buena traducción, por ejemplo Valdemar, no es un libro para niños, muy ingenioso, personajes perdurables)

40) Emily Brontë: Cumbres borrasconas (tenso drama de personajes, hipnótico, traducción de Carmen Martín Gaite)

41) Charlotte Brontë: Jane Eyre (Historia de una mujer en el siglo XIX inglés, muy entretenido)

42) Jean Rhys: Ancho mar de los Sargazos (un siglo después otra escritora escribe una segunda parte de la novela anterior, muy curioso)

43) Anne Brontë: La inquilina de Wildfell Hall, Agnes Grey (la pequeña de las hermanas, el segundo es la historia de una institutriz del XIX, y el primero la historia de una mujer maltratada, muy moderno para la época)

44) M. R. James: Cuentos completos en editorial Valdemar (el rey del relato inglés de fantasmas, tiene todo el encanto de un género muy inglés)

45) George Orwell: Rebelión en la granja, 1984, Homenaje a Cataluña (un escritor político muy interesante)

46) Wilkie Collins: La dama de blanco (mezcla de género de misterio, detectives, casi terror y vida de mansión, muy entretenido)

47) Jane Austen: Sentido y Sensibilidad (Enredos de mansión, ricos y pobres, irónico, posición de la mujer en la época, siglo XIX)

48) Richard Hughes: Huracán en Jamaica (una gran novela sobre la infancia, con el trasfondo del los piratas y el Caribe)

49) Lewis Carroll: Alicia en el País de las Maravillas y Alicia a través del espejo (no son para niños, las paradojas del lenguaje y la imaginación)

50) J. M Barrie: Peter Pan (interesante a cualquier edad, imaginativo, evocador de la infancia)

51) G. K. Chesterton: El candor del Padre Brown, La sabiduría del Padre Brown (un detective muy particular: un cura católico en la Inglaterra anglicana)

52) Daniel Defoe: Robinson Crusoe (un clásico sobre la individualidad y la superación)

53) Aldous Huxley: Un mundo feliz (ciencia ficción de antiutopía, ha creado imágenes clásicas)

54) William Golding: El señor de las moscas (el reverso tenebroso de Dos años de vacaciones de Jules Verne, muy buena, un avión se estrella y unos niños crean una sociedad en una isla, con todos los fallos del mundo de los adultos, muy buena para leer en la adolescencia)

Más actuales:

55) Julian Barnes: Arthur y George (fascinante historia basada en un caso real, sobre un condenado injustamente que recibe la ayuda de Arthur Conan Doyle, el de Sherlock Homes)

56) Hanif Kureishi: El buda de los suburbios, Siempre es media noche (londinense de origen pakistaní, imprescindible para entender la Inglaterra actual, el primero es muy divertido, sobre la juventud inglesa en Londres en los años 70, contado por un chico medio inglés medio pakistaní, el segundo: cuentos más oscuros, este autor se ha ido haciendo más triste, pero profundo, con los años.)

57) Ian McIwan: Amor perdurable, Ámsterdam (uno de los más reputados escritores ingleses actuales, la primera sobre un hombre al que persigue un loco que se ha enamorado de él, la segunda sobre la amistad y el ego.)

58) Tibor Fischer: Bajo el culo del sapo (Inglés de origen húngaro, habla de un grupo de jóvenes que tienen un equipo de baloncesto, y sobre el comunismo en Hungría, divertido y triste)

59)  Kazuo Ishiguro: Lo que queda del día (inglés de origen japonés, acaba siendo muy inglés, sobre un mayordomo, aquí sale Keynes como uno de los personajes)


IRLANDA:

60) Oscar Wilde: El retrato de Dorian Gray (brillantes frases, historia fantástica sobre alguien que no envejece)

61) Chisty Brown: Mi pie izquierdo (historia de superación de alguien con parálisis cerebral, muy emotiva)

62) Roddy Doyle: La camioneta, Paddy Clark ja, ja, ja, La mujer que se daba con las puertas (un Dublín muy urbano, divertido y melancólico)

63) Frank McCourt: Las cenizas de Ángela, Lo es (penalidades tragicómicas de una familia irlandesa)


SUDÁFRICA

64) J. M Coetzee: Infancia, Juventud, Desgracia (un escritor duro, sobre la Sudáfrica actual y los conflictos raciales, realmente Juventud transcurre casi toda en Londres)


INDIA:

65) Arundhati Roy: El dios de las pequeñas cosas (bella y exótica historia de una familia entre la India e Inglaterra)

66) Pankaj Mishra: Los románticos (India entre la tradición y la modernidad de Occidente)



AUSTRALIA

67) Chloe Hooper: Un libro para niños basado en un crimen real (una rareza de las antípodas, sobre el miedo a los asesinos)


DEL FRANCES:

68) Gustave Flaubert: Madame Bovary (un clásico sobre la búsqueda del amor y el papel de la mujer en el siglo XIX)

69) Alain Fournier: El gran Meaulnes (bellísima descripción de la infancia y la juventud, nostálgica)

70) Albert Camus: El extranjero, La peste, La caída (imprescindibles lecturas de juventud, la condición humana, filosófico)

71) Jean Paul Sastre: La náusea, La infancia de un jefe (de la época de Camus, los años 50 y 60, también muy filosófico, para pensar)

72) Christiane Rochefort: El reposo del guerrero (amor = locura, muy francés)

73) Guy de Maupassant: Bola de sebo, cuentos (uno de los maestros del cuento, tanto del de personajes como del de terror)

74) Louis Ferdinard Celine: El viaje al fin de la noche (libro maldito, una de las obras maestras ocultas del siglo XX, lenguaje duro, sobre el absurdo del siglo XX)

75) Paul Stenbeirg: Crónica del mundo oscuro (crónica de un joven de 17 años en Auschwitz, el alma humana, sale en Si esto es un hombre, de Levi, digamos que Paul tampoco era el niño con el pijama de rayas)

Más modernos:

76) Andrei Makine: El testamento francés (escritor de origen ruso, bella novela sobre los sueños de juventud y evocación de Rusia)

77) Amelie Nothomb: Estupor y temblores (divertida novela sobre una chica occidental trabajando en Japón)
                                 


DEL ALEMÁN

78) Herman Hesse: Bajo las ruedas, Demian (reflexiones sobre la juventud y la infancia, filosófico y cercano)

79) Thomas Mann: La muerte en Venecia (sobre la perdida de la juventud)

80) Robert Musil: Las tribulaciones del estudiantes Torless (vida de unos chicos en un colegio militar, interesante reflexión sobre el “bulling”)

81) Thomas Bernhard: El aliento, El frío, Un niño, El sótano (pentalogía sobre su infancia y juventud, dura a veces, impresiona, es el Celine austriaco)
82) Fran Kafka: La metamorfosis, El proceso, América (mejor traducido como El desaparecido) (escritor judío checo que escribe en alemán, muy original, filosófico, expresionista, sobre la condición del individuo en la sociedad)

83) Bernard Schinck: El lector (interesante reflexión sobre la generación posterior al nazismo)

84) Robert Walser: Jakob Von Gunten (suizo, novela cómica y absurda, de hace un siglo, se le reivindica en la actualidad)

85) W. G. Sebald: Sobre la historia natural de la destrucción (ensayo sobre la culpa en la Segunda Guerra Mundial)

86) Gunter Gräss: Pelando la cebolla (autobiográfica, reflexión sobre el pasado y la vocación en la vida)

87) Eric Maria Remarke: Sin novedad en el frente (sobre un chico de 17 años combatiendo en la 1 Guerra Mundial, está escrito en los años 20 del siglo XX y parece que está escrito ayer, quizás el mejor libro antibelicista)


DEL ITALIANO

88) Primo Levi: Si esto es un hombre, La tregua, Los hundidos y los salvados (la llamada trilogía de Auschwitz, experiencias de un judío en un campo de concentración, imprescindible para entender el siglo XX, digamos que el niño del pijama de rayas nunca estuvo allí y Primo sí)

89) Italo Calvino: El barón ramplante, El caballero inexistente  (fantásticas, filosóficas, sobre épocas remotas)

90) Giussepe Tomasi de Lampedusa: El gatopardo (lenguaje muy bello, novela histórica sobre el cambio de época en Italia, de los nobles a la burguesía)

91) Alessandro Baricco: Seda, Novecento (novelas breves, sorprende por su imaginación y su poesía contenida)

92) Antonio Tabucchi: Sostiene Pereira, La cabeza perdida de Damasceno Monteiro (el tema es la dignidad durante los regímenes políticos, emotivo, la primera sobre la dictadura de Salazar en Portugal desde el punto de vista de un periodista mayor)

93) Cesare Pavese: La luna y las hogueras (melancólico, a mí me encanta la poesía de este autor)

Más modernos:

94) Niccolo Ammaniti: La última nochevieja de la humanidad, No tengo miedo (muy juvenil la primera y más seria la segunda, ésta sobre la mafia y la infancia)

95) Enrico Brizzi: Jack Frunciante ha dejado el grupo (bonita historia de amor entre adolescentes)

96) Giuseppe Culicchia: Todos al suelo (muy divertida, problemas de un joven)



DEL PORTUGUES:

97) Antonio Lobo Antunes: Esplendor de Portugal (sobre las colonias portuguesas, muy poético)

98) José Saramago: Todos los nombres (sobre la soledad, no es realismo, es una metáfora expresionista)



DEL RUSO

99) Fiodor Dostoyenski: El doble, Crimen y castigo, El jugador, Apuntes del subsuelo (estremece, muy psicológico, muy agudo, sobre mentes que les cuesta aceptar el entorno y por tanto muy propio para adolescentes)

100) Leon Tolstoi: Guerra y paz, Anna Karenina (novelas de muchos personajes, la primera sobre la invasión de Rusia por Napoleón, para mí es la mejor novela que he leído nunca; y la segunda sobre una mujer y sus relaciones, muy elegante e intenso. Asusta el número de páginas, pero es muy entretenido, para Guerra y Paz: la nueva traducción de El Taller de Mario Munikch)

101) Nikolai Gogol: Cuentos de San Petersburgo (cuentos muy modernos para estar escritos hace casi dos siglos. Ésta es una tónica de la literatura rusa del XIX: los rusos son siempre los escritores más modernos por mucho que pasen los años.)

102) Antón Chejov: El pabellón número seis, y todos sus cuentos (es el creador del relato breve moderno, si te gusta el relato Chejov es imprescindible, como decía Woody Allen: “He conocido a gente que no le gustaba Dostoyenski, a gente que no le gustaba Tolstoi, pero nunca he conocido a nadie que no le gustara Chejov”)

103) Michael Bulgakov: El maestro y Margarita (irónica y fantástica, sobre el comunismo en Rusia)

172) Alexander Solzhenitsum: Un día en la vida de Iván Denisovich (vida en una cárcel stalinista de un preso político, una denuncia del totalitarismo soviético)

104) Isaak Babel: Cuentos de Odesa (escritor de relatos, preciosista, la vida de unos gansters en Odesa, y algunos autoobiográficos, muy moderno, reivindicado por los narradores judíos norteamericanos)


Más moderno:

105) Liudmila Uliskaya: Sinceramente suyo, Shurik (años 80, 90, en Moscú, divertida historia sobre la búsqueda de la identidad y el amor)



DEL JAPONES:

106) Yasunari Kawabata: La casa de las bellas durmientes (sobre la vejez y el deseo, muy bello y melancólico, García Márquez escribió una versión caribeña de esta novela)

107) Yukio Mishima: Caballos desbocados, Después del banquete (para entender al Japón tradicional)

108) Kenzaburo Oé: La presa, Una cuestión personal, Cartas a los años de nostalgia (para entender al Japón actual, muy intensa, yo empezaría por la segunda)



DEL ÁRABE:

Marruecos:

109) Mohamed Chukri: El pan desnudo, Tiempo de errores (autobiográficas, un chico de la calle marroquí el primero, y cómo aprende a leer y se interesa por la literatura el segundo)

Egipto:

110) Naguib Mahfuz: El callejón de los milagros (novela picaresca de muchas voces, en El Cairo Moderno)


DEL HOLANDÉS

111) Ana Frank: Diario (una mente inteligente en formación)


DEL NORUEGO:

112) kunt Hamsum: Hambre (muy impresionante, sobre la vocación del escritor y las penalidades por las que pasa un aspirante)

DEL ISLANDES

113) Gubbergur Bergsson: El cisne (original visión sobre la infancia, poético)


DEL GRIEGO ANTIGUO:

114) Homero: La Iliada, La Odisea (Escritas hace 28 siglos, ya quisieran muchos escritores actuales ser tan modernos y entretenidos, la primera es la descripción de una gran guerra y la segunda la vuelta a casa de los sobrevivientes. Homero es el padre de la literatura occidental)




DE LOS PAÍSES DEL ESTE EUROPEO

De República Checa:

115) Bohumil Hrabal: Yo que he servido al rey de Inglaterra, La pequeña ciudad donde el tiempo se detuvo, Una soledad demasiado ruidosa (Praga de taberna, humor triste, de fondo el malestar por el comunismo totalitario)

116) Milan Kundera: La insoportable levedad del ser, La broma, El libro de la risa y el olvido (contra la opresión política, también sobre las casualidades y el destino)

De Polonia:

117) Witold Gombrowicz: Ferdydurke (surrealista, filosófico, relación de dos colegiales)


De Hungría:

118) Stephen Vizinczey: En brazos de la mujer madura (Novela de iniciación sobre un joven con el trasfondo de la invasión rusa de Hungría)

De Rumania:

119) Mihail Sebastian: Diarios (1935-1944), Accidente (es judío, su diario sobre el nazismo en Rumania es sorprendente)



DEL ESPAÑOL:

De Cuba:

120) Reinaldo Arenas: Celestino antes del alba (imaginativa, sobre la vida y los sueños en el campo de un niño, algo surrealista)

121) Karla Suarez: Silencios (una Cuba más moderna desde el punto de vista de una joven)

De México

122) Carlos Fuentes: Aura (uno de los escritores en español más reputados, ésta es una novela corta, buena para empezar con él, de género fantástico)

123) Sergio Pitol: Cuentos (Entre Borges y Bolaño)


De Guatemala:

124) Rodrigo Rey Rosa: El cojo bueno, Lo que soñó Sebastián (sobre la modernidad y la violencia en Hispanoamérica, también habla a veces del norte de África)

De El Salvador:

125) Horacio Castellanos Moya: Desmoronamiento, El arma en el hombre (sobre la violencia dejaba por las guerras)

De Perú:

126) Mario Vargas Llosa: La ciudad y los perros, Los jefes, Lituna en los Andes, La fiesta del Chivo (uno de los más grandes escritores en español vivos, muy crítico con los abusos del poder)

127) Alfredo Bryce Echenique: No me esperen en Abril, Un mundo para Julius (crítica de la clase alta limeña, muy irónico y nostálgico)

De Ecuador:

) Mónica Ojeda: Mandíbula: (una novela de terror con chicas adolescentes, muy sugerente)

) María Fernanda Ampuero: Pelea de gallos (unos cuentos muy potentes sobre los abusos a la mujer en Latinoamérica)


) Solange Rodríguez Pappe: La primera vez que vi un fantasma (cuentos fantásticos que habla de la situación en Latinoamérica)


De Colombia:

128) Gabriel García Márquez: Cien años de soledad, El coronel no tiene quien le escriba, El otoño del patriarca, El amor en los tiempos del cólera (una prosa muy bella, un narrador muy hábil)

De Argentina:

129) Roberto Art: Los siete locos, Los lanzallamas (sorprende la crítica tan moderna que hace de la sociedad, son libros de los años 20 del siglo XX)

130) Jorge Luis Borges: El Aleph, El libro de arena (Cuentos eruditos, sorprendentes)

131) Adolfo Bioy Casares: La invención de Morel (Bioy era amigo de Borges, y con él comparte el gusto por la paradoja y el juego literario)

132) Julio Cortázar: Cuentos (literatura fantástica, inquietante, bella)

133) Ernesto Sabato, El túnel, Sobre héroes y tumbas (desasosiego sobre el desamor el primero, sobre la juventud el segundo)


Más moderno:

135) Rodrigo Fresán: Jardines de Kesintton (novela posmoderna sobre el creador de Peter Pan)

136) Martín Kohan: Ciencias morales (en un colegio, sobre las consecuencias de la dictadura)

137) Pedro Mairal : Una noche con Sabrina Love (inquietudes de un adolescente de provincias argentino)

De Uruguay:



134) Horacio Quiroga: Cuentos de amor, de locura y de muerte (creo que el título es bastante explícito, muy bueno)

138) Mario Benedetti: La tregua, La borra del Café (sobre el amor, la nostalgia, la resistencia frente a las dictaduras)

174) Mario Levrero: La ciudad, El lugar (imaginativo, una especie de Kafka sudamericano)

) Daniel Mella: Lava (cuentos muy potentes sobre la realidad de Uruguay, precisión y misterio)

De Chile:

139) Roberto Bolaño: Estrella distante, Llamadas telefónicas, Nocturno de Chile, Los detectives salvajes (sus personajes suelen ser poetas, para mí el mejor escritor en español de los últimos 15 años)

140) Alejandro Zambra: Bonsái (novela corta, de amor y literatura)

De España:

141) Pío Baroja: La busca, Mala Hierba, Aurora roja (los barrios bajos de Madrid  a comienzos del siglo XX, lenguaje escueto y directo)

142) Carmen Laforet: Nada (la posguerra en Barcelona, desde los ojos de una chica joven, relaciones familiares)

143) Camilo José Cela: La colmena, La familia de Pascual Duarte (sobre la tristeza del Madrid de la posguerra el primero, sobre la España rural el segundo)

144) Miguel Delibes: Los santos inocentes, Las ratas (sobre el campo y el atraso de ciertas zonas de España hace unos 50 años, lenguaje muy bello)

145) Rafael Sánchez Ferlosio: El Jarama (las inquietudes de un grupo de chicos madrileños durante los años 50, es muy cinematográfica, casi todo son diálogos que transcurren en un solo domingo)

146) Julio Llamazares: La lluvia amarilla (novela poética, sobre el último habitante de un pueblo)

147) Juan Marsé: Últimas tardes con Teresa (el contraste entre la Barcelona rica y pobre a través del contraste entre un chico de barrio marginal y una chica de alta sociedad)

148) Merce Rodoreda: La plaza del Diamante, La calle de las Camelias (alrededores de la Guerra Civil, papel de la mujer en la sociedad) Realmente está escrito en catalán.

149) Carmen Martín Gaite: Entre visillos (inquietudes de chicas jóvenes en una España provinciana durante la posguerra)

150) Javier Marías: Corazón tan blanco, Mañana en la batalla piensa en mí, Todas las almas (sobre el individuo y sus secretos, es muy elegante, lento pero hipnótico)

151) Manuel Vicent: Tranvía a la Malvarrosa, Jardín de Villa Valeria (autobiográficas, la primera sobre su juventud entre Valencia y Madrid, y la segunda su visión de la Transición)

152) Javier Cercas: Soldados de Salamina, La velocidad de la luz (el primero uno de los grandes éxitos de la literatura española de los último años, original novela de misterio en torno a la Guerra Civil, y el segundo transcurre en Norteamérica, sobre la guerra de Vietnam)

153) Ignacio Martínez de Pisón: Carreteras secundarias, El fin de los buenos tiempos, María Bonita (Historias de personajes entrañables, admirador de la prosa norteamericana, sobre todo de Tobias Wolff)

154) Rafael Chirbes: Mimoun (un español en Marruecos en la época de la Transición, aquí no es muy popular, pero este escritor está considerado uno de los grandes de la literatura española, por ejemplo, en Alemania)


Más actuales:

155) Kiko Amat: El día que me vaya no se lo diré a nadie (La Barcelona actual, el protagonista es un chico amante de la música que trabaja de dependiente en una tienda)

156) Alberto Olmos: A bordo del naufragio, Trenes hacia Tokio (la primera sobre el desconcierto vital de un estudiante de la Compl.; la segunda sobre un veinteañero en Japón, curiosa)

157) Jon Bilbao: Como si fuese una historia de terror (un buen libro de relatos, de corte muy norteamericana, último premio Ojo Crítico)







ESCRITORES Y LIBROS QUE REQUIEREN MAYOR ESFUERZO O MADUREZ DEL LECTOR:

NORTEAMERICANOS:

) Richard Ford: El periodista deportivo, El día de la independencia (creación de un personaje cotidiano memorable, hay a quién le aburre, pero a mí me parece impresionante)

158) William Faulkner: Santuario, El ruido y la furia (un clásico, el rey de las estructuras)

159) Vladimir Nabokov: Lolita (una controvertida historia de amor, una de las grandes novelas del siglo XX)

INGLESES:

160) Ford Madox Ford: El buen soldado (muy sutil novela sobre los engaños en las parejas)


IRLANDESES:

161) James Joyce: Dublineses (cuentos para empezar) Ulises (si te atreves, una de las novelas más complejas del siglo XX, sobre la expansión de la conciencia)


DEL FRANCES:

162) Albert Cohen: Bella del señor (historia melancólica sobre el ideal del amor imposible, una de las grandes novelas de amor del siglo XX)

163) Pierre Michon: Vidas minúsculas (leguaje complejo, muy bello, cuentos)

164) Marcel Proust: En busca del tiempo perdido (novela larguísima, siete partes, lo normal es leer la primera: Por el camino de Swam, y si te gusta, o lo aguantas, seguir. Muy densa, frases muy largas, sobre la infancia y los recuerdos)


DEL ALEMAN:

) Herman Hesse: El lobo estepario (más densa que las otras de Hesse, pero en la misma línea)

) Gunter Gräss: El tambor de hojalata (novela expresionista, curiosa visión de la 2 Guerra Mundial y la condición humana)

) Thomas Mann: La montaña mágica (impresionante reflexión sobre el paso del tiempo)

DEL ITALIANO

165) Gesualdo Bufalino: La perorata del apestado, Argos el ciego (lenguaje muy barroco, autobiográfico, un joven en la Sicilia de los años 30 y 40 del siglo XX, dos de mis libros favoritos)

DEL RUSO:

) Fiodor Dostoyenski: Los hermanos Karamazov (como los otros de intenso, pero mucho más largo)

DE HISPANOAMÉRICA:

De Cuba:

166) Alejo Carpentier: Los pasos perdidos, El siglo de las luces (lenguaje barroco, sobre la fuerza de la selva el primero, y el otro sobre la revolución francesa en las Antillas)

De México:

167) Juan Villoro: El testigo, Los culpables (México en el siglo XX, narrador ambicioso)

173) Juan Rulfo: El llano en llamas, Pedro Páramo (un México de fantasmas y desiertos

De Uruguay:

168) Juan Carlos Onetti: El pozo, El astillero (escritor pesimista, prosa densa y poética)

DE ESPAÑA:

169) Miguel de Cervantes: El Quijote (este libro es como la Meca, hay que leerlo al menos una vez en la vida. En contra de lo que piensa la gente es muy divertido e interesante)

170) Luis Martín-Santos: Tiempo de silencio (dura visión de la España de posguerra, lenguaje barroco que quiere superar la llaneza del lenguaje de las novelas realistas)

171) Enrique Vila-Matas: París no se acaba nunca (sobre su juventud en París, cito a este autor que me gusta mucho y no pongo más títulos porque sus mejores libros son metaliterarios, es decir la literatura es la gran protagonista de su prosa, y hay que leer mucho antes para poder disfrutarle bien. Sea una invitación para leer lo anterior.)




AUTORES RETIRADOS DE LA LISTA:



) Charles Bukowski: La senda del perdedor, Factotum (un niño, un joven y luego un adulto, sobreviviendo en la California de los años 30 y 40, lenguaje escueto, directo)

) John Fante: Pregúntale al polvo, Espera a la primavera, Bandini (creador anterior a Bukowski, uno de sus padres literarios, en la misma línea)

) Brian Easton Ellis: Menos que cero (famoso en los 90, juventud americana con poca moral, se adelanta en España a José Ángel Mañas, el de Historias del Kronen)

) Henry Miller: Trópico de Capricornio (inconformismo y ruptura de tabús en el Nueva York de principios del siglo XX)

) William S. Burroughs: El almuerzo desnudo, Yonki (surrealista y polémico, el segundo sobre la adicción a las drogas)

) Irving Wesh: Trainspotting (muy famoso en los años 90, drogadictos filosóficos en Edimburgo)

) Michel Houllebecq: Ampliación del campo de batalla, Las partículas elementales (escritor actual, polémico, sobre la importancia del las relaciones y el sexo)

) Frederic Beigbeder: 13,99 (novela sobre la publicidad y el consumismo)

) Reinaldo Arenas: Antes que anochezca (Autobiográfica, dura crítica al régimen de Castro)

) Pedro Juan Gutiérrez: Trilogía sucia de La Habana, El increíble hombre araña (relatos protagonizados por el mismo personaje, un pícaro sobreviviendo en La Habana actual, entre el caos y el sexo)

) Rubem Fonseca: El cobrador (relatos de un escritor brasileño que fue policía, barrios bajos, pasiones bajas)


Más recomendaciones de libros en mi blog: Desde la ciudad sin cines.