domingo, 9 de octubre de 2022

Un poeta nacional, de C. E. Feiling


Un poeta nacional,
de C. E. Feiling

Editorial Alto Pogo. 219 páginas. 1ª edición de 1993; ésta es de 2020.

 

La primera vez que me encontré con el nombre de C. E. Feiling (Rosario, Argentina, 1961 – Buenos Aires, 1997) fue interesándome por la colección Serie del recienvenido que la editorial estatal mexicana Fondo de Cultura Económica encargó organizar a Ricardo Piglia. En ella, Piglia tenía que ir rescatando libros de la literatura argentina que, en la segunda década del siglo XX, se habían quedado injustamente olvidados. He leído varios y mi plan es leerlos todos. Los libros de la Serie del recienvenido contiene piezas sorprendentes. Asimismo, hace unas semanas me enteré de que la librería de Barcelona Lata Peinada, especializada en autores latinoamericanos, habría abierto una sucursal en Madrid (Calle de Apodaca, 6) y quise visitarla. Para premiar su audacia en tiempos de pandemia y recesión, les compré tres libros: Río de las congojas de Libertad Demitrópolus, Tennessee de Luis Gusmán y Un poeta nacional de C. E. Feiling; es decir, hice un triplete argentino.

Es posible que si hubieran tenido en este momento El mal menor, otra de las novelas de C. E. Feling en Lata Peinada, publicada en Serie del recienvenido, hubiera comprado este libro y no Un poeta nacional. Pero hojeé Un poeta nacional, publicada por la editorial argentina Alto Pogo y me pareció lo suficientemente atractiva como para querer comprarla. También busqué información sobre C. E. Feiling en internet y me llamó mucho la atención este escritor, cuya familia era de origen inglés y que nació en el norte de Argentina. Feiling fue un profesor universitario de letras, y en 1990 decidió dejar la vida académica atrás y dedicarse a la escritura literaria y periodística. Moriría prematuramente en 1997, a los 36 años, a causa de una leucemia. Su obra literaria se compone de tres novelas acabadas y el comienzo de una cuarta. Desde el primer momento se propuso trabajar su narrativa desde el género, así su primera novela, El agua electrizada (1992), fue un policial, la segunda, Un poeta nacional (1993), de aventuras, y la tercera, El mal menor (1996), de terror. La cuarta, que se iba a titular Los cuatro elementos, iba a ser de género fantástico. También publicó el poemario Amor a Roma (1995).

 

El protagonista de Un poeta nacional es el joven poeta Esteban Errandonea que es un trasunto del poeta real Leopoldo Lugones. La acción se sitúa en la Argentina de 1904 y Errandonea recibe, por parte del un ministro, el encargo de viajar hasta el sur, a la remota región de Puerto Taylor, para convencer a la inglesa Elizabeth Askew de que regrese a su país natal. El marido de Elizabeth era James Askew, Cónsul Honorario de Gran Bretaña e importante estanciero, y ha sido asesinado por un famoso anarquista fugado de la cárcel. El ministro piensa que un hombre refinado como Errandonea puede convencer a la señora Askew para que vuelva a su tierra natal, desde donde es reclamada. Errandonea debe viajar en barco al sur, acompañado por Julio, un ayudante negro del ministro, y la pequeña tropa dirigida por el desagradable mayor Varela. Además, en Puerto Taylor se encuentra la peligrosa cárcel de Valle Hermoso, de donde se ha fugado Tadeo Cruz, el asesino de James Asked.

 «Si nuestro país es el culo del mundo, Taylor es las almorranas.», leemos en la página 55. Con buenas dosis de humor e ironía, Feiling conversa con varias tradiciones literarias. En primer lugar, con la de su país. En este sentido me ha llamado la atención del uso del adjetivo «azulino» en la página 51. En una famosa entrevista con Joaquín Serrano Soler, Borges afirmaba que un escritor debe expresarse con palabras cotidianas, y ponía precisamente el término «azulino» entre los que no se deberían usar. Como ya he dicho, Esteban Errandonea es un trasunto del poeta Leopoldo Lugones, y esta novela está basada libremente en una aventura que hubo de vivir el propio Lugones. Así que es posible que el uso de un término como «azulino» sea una burla amable al modernismo engolado de Lugones. En la novela se transcriben varios poemas que va escribiendo Errandonea en la novela. ¿Son poemas que escribe Feiling imitando el estilo de Lugones? He buscado algunos versos en internet, y he descubierto que los poemas de la novela son de Leopoldo Lugones sin modificaciones. Entonces, ¿Por qué Feiling usa el nombre de Esteban Errandonera y no el de Leopoldo Lugones en su libro? Imagino que como Feiling acaba recreando pensamientos de su personaje se sentiría más libre si no lo llamaba con el nombre de unos de los escritores nacionales de Argentina.

«Este es un país inventado por escritores que hubieran querido ser militares» (pág. 48) parece otro guiño a la escritura de Borges, contra la que el juguetón Feiling vuelve a revelarse.

Feiling también conversa con los géneros literarios aquí, y así se evocan, por ejemplo, las novelas de aventuras: «Errandonea continuaba percibiéndolo todo como una novela de Walter Scott». (pág. 91), pero también Un poeta nacional se relaciona con las narraciones de terror; así, algunos tripulantes del barco que lleva a Errandonea, Varela y Julio al sur les acabarán contando una historia de fantasmas vivida a borde de ese mismo barco. Y también acabará apareciendo en la novela la narración de El Wendigo, la famosa novela corta de Algernon Blackwood.

 

Si bien la acción principal de la novela la constituye el viaje de Errandonea y Julio a la isla de Puerto Taylor, también Feiling nos narrará hay otras escenas en Buenos Aires que tienen que ver con intrigas del ministro y su lucha contra el movimiento anarquista argentino. Aquí aparecen nuevos guiños a la novela El hombre que fue Jueves de G. K. Chesterton. Se describe alguna tortura y aquí parece haber alguna crítica poco velada a situaciones políticas más recientes para el escritor, que la evocación de comienzos del siglo XX en la que sitúa la acción.

Los capítulos de Un poeta argentino tienen un ritmo frenético, como corresponde a un libro de aventuras; o a la parodia de un libro de aventuras, porque en este libro de 1993 se perciben ya la asimilación de algunos de los juegos con los géneros de escritores vanguardistas como César Aira, aunque Feiling no acaba dinamitando su propia apuesta y se mantiene fiel a las reglas (siempre irónicas) que se ha marcado para su novela. Sin embargo, en más de una ocasión el tiempo narrativo se desplaza hacia el futuro con expresiones como «Errandonea recordaría toda la vida.», o en un momento dado se dice que el poeta morirá en 1938, el año real de la muerte de Lugones.

 

Me ha gustado poder conocer a la editorial argentina Alto Pogo y su apuesta por el rescate de C. E. Feiling, un autor muy interesante. Un poeta nacional es una novela inteligente, que propone un divertido juego a través de los géneros literarios para hablar de otros muchos asuntos. Hace poco volví a la librería Lata Peinada y compré, esta vez sí, El mal menor, novela de terror de la que espero hablar en breve.

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