martes, 6 de octubre de 2009

Una novela que comienza, por Macedonio Fernández


Macedonio Fernández es el clásico nombre que suena vinculado a la literatura argentina, sobre todo a Borges. Bolaño lo cita hasta siete veces en Entre paréntesis. Macedonio Fernández tiene un nombre imposible de olvidar. Sin embargo, no parece nada fácil encontrar algo de él en una librería española, (iba a escribir que no está ni en la editorial Cátedra, pero me como mis palabras. Lo acabo de buscar en su web y tienen Museo de la Novela de la Eterna).
En Argentina vi algún tomo suelto de sus obras completas, y en una de las librerías de Corrientes, que vendían saldos, tenían ejemplares de una colección llamada La biblioteca argentina, dirigida por Ricardo Piglia y Osvaldo Tcherkaski; libros editados por el periódico Clarín. Recuerdo alguno de José Bianco, Bioy Casares, las hermanas Ocampo… al barato precio de 9 pesos (menos de 2 euros), pero al final me contuve (entre los libros y los alfajores temía pagar exceso de equipaje a la vuelta), y sólo compré este, Una novela que comienza de Macedonio (debe ser el único escritor para el que suena más natural referirse a él por el nombre que por el apellido), que completó la alienación argentina de once títulos.

Macedonio es un vanguardista, es decir, un raro. Y bajo esta premisa tomé el libro, pensando que en esta novela que comienza me iba a encontrar con cualquier cosa menos con una novela. No he quedado defraudado, aunque quizás me ha llamado la atención encontrarme con más humor del que imaginaba.

El libro comienza con un prólogo de Mónica Bueno -especialista en la obra de Macedonio Fernández-, donde ya se nos advierte de lo que sospechaba: Macedonio parece más un personaje de Borges que un escritor real. Es muy probable que si no llega a ser por la reivindicación que de él hace Borges, Macedonio se hubiese perdido en el limbo de los escritores que fueron y nunca más se supo.
Una novela que comienza es el único libro publicado en vida del autor, en 1941 y en Chile, concretamente, aunque estaba escrita en los años 20 del siglo pasado.

Macedonio hace a su vez un prólogo para los “lectores de comienzos”, y empieza el libro: la voz narrativa se queja por un amor no correspondido, lo que hace pensar en una parodia del género folletinesco. Pero Macedonio interviene en el texto, interpela al lector, hace chistes; nos dice, por ejemplo, que las personas muy altas tienen el horroroso inconveniente de andar siempre muy lejos de sí mismas. Nos dice de su amigo que siente calor en verano y frío en invierno y que este cambio de opinión no excluye firmeza de carácter. Entonces Macedonio se pone serio y nos dice que le cuesta narrar porque se lanza a pensar mientras escribe y así no se puede hacer una novela. Luego reflexiona del tiempo y el espacio, y luego vuelve a la parodia del folletín y nos cuenta cómo a primera vista se enamora de una joven, pero luego también de otra, lo que resta credibilidad a su sufrimiento. Habla de Corrientes y Maipú, calles en las que estuve y eso me atrae.
Nos dice: “Alargar ¿es genial o no es genial? Porque aquí de lo genial se trata. Se trata del lector”. Prevé Una novela que no sigue; al fin y al cabo, como nos advierte en el título, esta sólo es una novela que comienza. Y cierra este capítulo, esta novela que no sigue, apuntando que una de las dos damas de las que se ha enamorado resultó ser hermana del autor.

Empieza ahora la Novela de la eterna, dedicada al Lector Salteado. Comienza un diálogo teatral entre QUIZAGENIO Y DULCE-PERSONA. Entonces se detiene la media página de diálogo y Macedonio empieza a interpelar a un Lector que le ha salido respondón, y se para a explicar el nombre que pone a sus personajes, y las motivaciones de un suicida. “No admite suicidio bajo monoconciencia placentera”, concluye.


En otro capítulo vuelve a empezar La novela de la Eterna. Se nos advierte que esto será “una burla del cuento en una burla de la novela”. Y se empieza a hablar del género de lo nunca habido; se comenta, o critica, una obra que aún no existe, una “novela futurista”, nos dice.
“La facilidad actual de escribir hace la escasez de lo leíble y hasta ha suprimido la injuriosa necesidad de que haya lectores: se escribe por fruición de arte y a lo sumo para conocer la opinión de la crítica”. Esta frase me pareció muy buena, y eso que Macedonio no había visto Internet.
De esta novela, nos dice, sólo ha hecho el título y tiene veintinueve prólogos, y dos comienzos, tres tiempos matemáticos nuevos, con personajes de las tres edades, habrá una niña cuyo hermoso amor no fue sabido y habrá un No-Existente-Caballero. Se nos dice que todo es pretexto para dejar sin personajes al lector.

Sigue un capítulo (¿?) llamado “Salutación”, que debe ser otro prólogo de la novela (¿?), y luego “otro deseo de saludar”. El lector es por definición un simpatizante, nos dice.
Me pregunto ahora, comenta, ¿qué es, en la región de las motivaciones, lo que ha promovido en mí la noción y voluntad de hacer una novela? (…) Al principio hubo un deseo de expresarme, también de estudiar la vida psicológica, también de comprometerme en un estudio general de estética, también de mejorar económicamente, para hacerse grato a una persona… para estas cosas Macedonio inició el manuscrito… y se despide del lector otra vez.

Cuando ya no tenía esperanzas de que Macedonio volviese a narrar nada (hubo algo al principio, cuando habla de su amigo y sus dos amores a primera vista), me sorprende en “Tantalia. El mundo es de inspiración tantálica”, con algo muy parecido a un relato, con dos personajes: Él y Ella. Ella le regala a Él un trébol, símbolo de su amor, y ante el miedo a que muera lo acaban abandonando en un campo de tréboles, y luego Él coge un trébol al azar y lo tortura (muy negras son sus motivaciones…).

Y aún hay un último capítulo, o añadido, donde se estudia, o se hace, un poema sobre la siesta como hecho trascendente del universo.

Conclusiones:
1) Que difícil es resumir un libro sin argumento.
2) Borges debía de partirse de risa con Macedonio, y puede que de él venga su aversión a la novela y el gusto por los laberintos.
3) Macedonio no hace una novela, juega con la literatura, la desborda; lleva al lector por un camino, le pierde, le cuenta un chiste, le exaspera. El lector se sonríe, atónito ante lo que ve. No creyéndose a veces lo que ve: demasiado fragmento, demasiado posmoderno este Macedonio.
4) Si Macedonio mete alguna palabra en inglés en alguno de sus títulos, un crítico avispado le cita como fundador de la Generación Nocilla.
5) Me parece gracioso imaginar la cara de Ernesto Sabato, tras escribir su seriote ensayo El escritor y sus fantasmas leyendo este libro.
6) Me gusta Macedonio como personaje, su distancia del mercado literario, su burla incluso de éste. Atrae su persona casi más que su literatura.
7) Creo que Macedonio está influyendo en la literatura argentina actual sobre la figura de César Airea. Aunque me faltan lecturas para asegurarlo (sólo he leído Cumpleaños de él), estuve en una charla y no paraba Aira de elogiar los folletines, la literatura mala como material para la literatura buena…
8) Un libro de Macedonio de 77 páginas es simpático de leer, las obras completas asustan.

17 comentarios:

  1. Bueno lo de generación nocilla.
    Saludos.

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  2. Hola
    Sí, a ver si leo, de todos modos, a Fernández Mayo, que me regalaron Nocilla Experiencie por mi cumple, y fui a la Feria a que me lo firmara. Me pareció un tipo muy simpático y tengo curiosidad por sus libros. De ahí a que "haya inventado" una nueva forma de narrar me parece que hay un abismo. Esto del fragmento está en Macedonio (años 20 del siglo XX) o en Piglia años 80... y esto sólo por hablar de los argentinos que he estado leyendo este mes...

    saludos

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  3. Ha sido muy gracioso leer a alguien intentando resumir un libro de Macedonio…
    Efectivamente, yo creo que el valor de su obra está en la influencia que ejerció en Borges, sobre todo en el desprecio de la novela psicológica a lo Proust y a lo Virginia Woolf. Creo que ese es el mensaje (si es que hay alguno) que pueden transmitir sus continuas digresiones: la idea de que es imposible apresar la realidad en la literatura (que es la pretensión de la novela realista), sin dar lugar al caos absoluto.
    Pero, como tú dices, es un raro. Sólo Aira o Wilcock (en Argentina) han retomado esa visión de la literatura. El prestigio de la novela realista sigue siendo abrumador.

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  4. Hola spleen:

    La verdad es que parece claro que Macedonio se burla de los convencionalismos de la novela. Pero el problema de este tipo de narrativa es que, considero, un libro funciona si hay una historia que lo sostenga, es decir, uno se interesa por la historia cuando hay unos personajes, una evolución... si no es muy difícil mantener la atención del lector en continuas digresiones...

    Lo de la influencia en Borges parece clara. Hoy he leído una referencia a él en "Evaristo Carriego" dentro del volumen I de las obras completas de Borges.

    Lo de Wilcock lo desconozco. No he leído nada de él...

    saludos

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  5. Antes de decir cualquier cosa de interes quiero decir: Tantalia es una obra maestra.
    Ahora sí, Macedonio es un autor único y su influencia sobre Borges es clara. Como vos bien decis, algo de la aversión a la novela viene de ahí... Hace unos años (para una materia del profesorado) me crucé con un libro de Enrique Fernández Latour (uno de los cuatro integrantes de un grupo literario de Morón, junto con Macedonio, Borges y el Davobe menos brillante) donde cuenta el plan de grupo literario de escribir en conjunto la gran novela "Macedonio Fernández candidato a presidente" idea original de Borges.
    Voy a buscar entre los apuntes perdidos del profesorado a ver si puedo escanearlo y enviartelo vía mail el fin de semana...
    Mientras tanto, te comento que los derechos de la obra de Macedonio los tiene una editorial bastante pequeña de Argentina "El corregidor" con unas ediciones muy buenas y de precios variados (entre los 20 y los 70 pesos). Esta es la dirección de la editorial: http://www.corregidor.com.ar/
    Saludos
    PD: La próxima que vengas a Argentina avisame, seguro pasaste por la esquina de "El corregidor" sin siquiera saberlo!

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  6. Hola Francisco:

    Estoy de acuerdo contigo en que lo de Tantalia era lo mejor de ese libro.

    Lo que cuentas de la novela "Macedonio Fernández candidado a presidente", me ha parecido muy bueno...

    Tuve en las manos uno de los volúmenes de las obras completas de Macedonio que dices, de la editorial El Corregidor. Pero era muy gordo, y no sabía si ese volumen, que podía ser el 3 ó el 4..., era de lo que más merecía la pena o no; y a mi novia (que se especialó en Hispanoamericana en Filología)le sonaba este de Una novela que comineza.
    Me quedé con la duda de comprar "Las ratas" de Bianco, en esta colección de Clarín.

    saludos

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  7. Amigo,

    En su biografía de Macedonio comente algunos errores; sería bueno que lo verifique. Por ejemplo, "Una novela que comienza" no es el único libro publicado en vida del autor, pues éstos fueron cinco: "No toda es vigilia la de los ojos abiertos" (1928), "Papeles de Recienvenido" (1929), completado más adelane en 1944, creo, con "Continuación de la nada" y su teoría del humor, luego están sus "Poemas", publicado en México, y este libro que usted dice. Su afirmación puede inducir a error a lectores desprevenidos. Muy cordialmente lo saluda,

    DA

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    1. Estimado Pedro, si usted lee bien mi prólogo verá que digo que es la única novela publicada en vida de Macedonio, no, el único libro. Los lectores argentinos de Macedonio conocemos muy bien su obra y sabemos lo que él publicó en vida y lo que luego publicó su hijo Adolfo de Obieta en la Editorial Corregidor. Justamente mi tesis de maestría versa sobre los textos finiseculares que la crítica macedoniana no había considerado y que Macedonio publicó en diversas revistas.Creo que la cita fue mal leída por David. La copio para que usted vea bien la diferencia: "Una novela que comienza escrita en los años veinte, parece el germen, el punto condensatorio de las otras obras mellizas: Adriana Buenosaires y Museo de la novela de la Eterna, última mala y primera buena como las llama el autor. Pero esta novela tiene otro mérito, es la única publicada en vida de Macedonio Fernández". Justamente esta idea fue sugerencia de Ricardo Piglia que fue mi director de tesis doctiral. Cordiales saludos

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  8. Estimado Carlos:

    Aprecio su puntualización. Yo, he de decir, no soy ningún experto en la obra de Macedonio, y creo que en la de nadie; sólo soy un humilde lector.

    Ese comentario sobre los libros publicados en vida por Macedonio, lo he leído en el prólogo de este libro. Dice textualmente: "Una novela que comienza escrita en los años veinte, parece el germen, el punto condensatorio de las otras obras mellizas: Adriana Buenosaires y Museo de la novela de la Eterna, última mala y primera buena como las llama el autor. Pero esta novela tiene otro mérito, es la única publicada en vida de Macedonio Fernández".

    El prólogo está firmado por Mónica Bueno, de la que no tengo ninguna referencia. Pero la colección de libros del periodico argentino Clarín, a la que pertenece esta edición, está dirigida por Ricardo Piglia y Osvaldo Tcherkaski. Del segundo tampoco tengo referencia, pero Piglia es una de las voces más importantes de la literatura en español de la actualidad, y me extrañaría que dejara pasar un error como ese. Aunque, todo es posible.

    Encantado de que participe en mi blog, aportando ideas sobre escritores.
    Atentamente.

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    1. Estimado David, si usted lee bien mi prólogo verá que digo que es la única novela publicada en vida de Macedonio, no, el único libro. Los lectores argentinos de Macedonio conocemos muy bien su obra y sabemos lo que él publicó en vida y lo que luego publicó su hijo Adolfo de Obieta en la Editorial Corregidor. Justamente mi tesis de maestría versa sobre los textos finiseculares que la crítica macedoniana no había considerado y que Macedonio publicó en diversas revistas.Creo que la cita fue mal leída por David. La copio para que usted vea bien la diferencia: "Una novela que comienza escrita en los años veinte, parece el germen, el punto condensatorio de las otras obras mellizas: Adriana Buenosaires y Museo de la novela de la Eterna, última mala y primera buena como las llama el autor. Pero esta novela tiene otro mérito, es la única publicada en vida de Macedonio Fernández". Justamente esta idea fue sugerencia de Ricardo Piglia que fue mi director de tesis doctiral. Cordiales saludos

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    2. Hola Mónica:

      Me alegra que haya entrado en el blog, y que haga esta puntualización. Lo cierto es que ya han pasado varios años desde que leí y comenté este libro, y no me acordaba bien del tema.

      A ver si me pongo con algo más de Macedonio, o de Borges, del que hace mucho que no leo nada.
      Hace poco leí otra de Saer: Nadie nada nunca. Y justo he pasado hoy por un mercadillo de segunda mano y casi compro dos libros de Osvaldo Soriano. Pero tengo tanto por leer en casa que me he contenido.

      Qué interesante parece eso de poder tratar con Piglia para realizar una tesis doctoral. Creo que usted ha vivido el tipo de vida que me hubiera gustado vivir a mí. Enhorabuena por ello.

      Reciba un gran saludo.

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  9. Hola, Pedro, me equivoqué de nombre y saludé a Carlos..., disculpe

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  10. A MACEDONIO FERNÁNDEZ
    el poema es una lengua que habla en lenguas
    cada palabra es una camisa de fuerza
    el poema no tiene lengua sino lenguas
    y esa lengua que no tiene es la lengua del /poema

    escribirlo es saltearlo
    encerrado en su sobretodo
    macedonio
    se ríe de todo

    muerto
    cree en la inmortalidad
    como los cangrejos y las uvas

    macedonio es natural como la muerte
    si no fuera porque el poema es un acto contra /natura
    macedonio el inmortal no estaría tan muerto como no está



    el que escribe este poema no es macedonio
    ¿el que escribe este poema no es macedonio?
    macedonio es la lengua de este poema
    la lengua que macedonio acaba de inventar

    si escribir un poema es traducirlo a su lengua
    es porque el poema es intraducible
    y su escritura es imposible porque es posible
    y si es posible es porque el poema es /imposible

    el poema es la distancia que separa un poema /de otro
    y esa distancia es la lengua del lector
    y el lector para leerlo lo saltea

    y leerlo es leerlo a la luz de la risa de /macedonio
    el sobretodo y el echarpe de macedonio son la /libertad del poema
    si no fuera porque macedonio es macedonio el /poema no sería tan inmortal como tampoco es

    constantino mpolás andreadis
    LITERATURACONSTANTINO.BLOGSPOT.COM

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  11. De acuerdo con sus conclusiones hasta la 5, las otras tres discutibles, nunca hay que asustarse por nada, si Arguedas ¿lo conoce? no se hubiese asustado de las instrucciones que da Cortazar en Rayuela, tal vez, solo tal vez hubiese abierto un poco su mente

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    1. De Arguedas tengo en casa "Los ríos profundos" y es una lectura con la que tengo que ponerme.

      Macedonio es curioso pero leer mucho seguido como este libro me parece excesivo. No es una literatura que me haga disfrutar del todo.

      Saludos

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  12. Macedonio polemiza el concepto de LITERATURIDAD... Él, su círculo de amigos-escritores, los críticos, los editores e incluso nosotros (sus tan diversos lectores en contexto disímiles) tenemos arte y parte de su antinovela...

    https://www.facebook.com/judit.coronel?fref=nf

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    1. Hola Judit:

      Quizás debería volver a leer algo de Macedonio; que ya hace tiempo que leí este libro.

      Gracias por pasarte.
      Saludos

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