domingo, 25 de agosto de 2013

El jardín de al lado, por José Donoso

Editorial Seix Barral. 264 páginas. 1ª edición de 1981.

La semana pasada hablé de El lugar sin límites, y ya anuncié que este domingo colgaría la entrada correspondiente a El jardín de al lado de José Donoso (Santiago de Chile, 1924-1996). Este libro lo compré hace dos años. Lo había visto con anterioridad en una de las librerías de segunda mano Ábaco –la que está más cercana a Quevedo- y había pensado comprarlo, ya entonces, a principios de 2011, con la intención de leerlo seguido a El lugar sin límites- pero no me hice con él hasta después de la Noche de los libros (23 de abril) de 2011, cuando, tras escuchar en la Casa de América a Rodrigo Fresán, que hablaba de Juan Carlos Onetti, al que relacionó con Donoso; ponderó la calidad de El jardín de al lado, para acabar diciendo con pena que era una novela inencontrable ahora mismo en España. La semana siguiente volví a Ábaco y compré por 12 euros su primera edición de 1981, que creo que es la única.
He esperado a este verano de 2013 para leerla. La lectura consecutiva de El lugar sin límites y El jardín de al lado ha hecho que compre en librerías de segunda mano más libros de Donoso: Casa de Campo (1978) y El obsceno pájaro de la noche (1970).

El jardín de al lado está escrito en 1980, la misma fecha en la que se sitúa su acción. El narrador es Julio Méndez, un escritor chileno radicado en España, en el pueblo costero de Sitges (donde vivió Donoso). Méndez estuvo encarcelado seis días como consecuencia del golpe militar de Pinochet (el Once, se le llama en la novela); y aunque es un exiliado político, no tiene en su pasaporte impresa la letra que le impediría volver. Pero él no quiere volver; tras haber conseguido críticas positivas de los libros que pudo publicar en Chile, quiere escribir la gran novela chilena sobre el golpe militar, hablando de sus seis días de encarcelamiento. La novela comienza cuando la poderosa agente literaria de Barcelona Núria Monclús (posiblemente un trasunto de Carmen Balcells) ha rechazado la novela de Méndez, y le pide que la reescriba. Por las mismas fechas, Pancho Salvatierra, amigo de la infancia de Méndez, le llama a Sitges desde su residencia de Madrid para ofrecerles a Julio y a su mujer –Gloria-, su casa, ya que él tiene un compromiso laboral en Italia. Salvatierra es un cotizado pintor internacional y su piso de Madrid se encuentra en la mejor zona de la ciudad (por las referencias que da, ha de ser en el barrio de Salamanca, aunque nunca se le nombra).

Julio y Gloria son un matrimonio de más de cincuenta años, que supera las dos décadas de convivencia a sus espaldas y que no atraviesa su mejor momento. Ambos son hijos de la burguesía chilena (Julio es hijo de un congresista liberal, por ejemplo; imagen que sirve de contraste con el congreso cerrado del Chile actual) y no llevan del todo bien las estrecheces económicas que están pasando en España, donde sobreviven en los aledaños de la edición: traducciones del inglés, correcciones de libros, la espera del contrato que Julio podría conseguir de Núria Monclús… y además están los préstamos de dinero que el hermano de Julio le envía desde Chile, donde se encuentra correctamente asentado en el nuevo régimen. El matrimonio tiene un hijo, Pato, una de las ausencias significativas de esta novela (vive en Marrakech) plagada de ausencias: la del hijo, la de los padres (es probable que la madre muera en el Chile al que Julio no quiere regresar, aunque puede hacerlo, pero no lo quiere hacer sin haber conseguido publicar en Europa), la del amigo (Salvatierra nunca se hace presente en la novela).

El jardín de al lado comienza en Sitges, donde se describe el ambiente de los exiliados hispanoamericanos: los psicoanalistas argentinos o uruguayos que tienen que pasar consulta en un bar, por ejemplo, o los buscavidas que hacen del compromiso político y el exilio una forma de vida, y aprovechan su situación para vender cuadros o falsa quincalla folklórica. Este primer capítulo de Sitges (unas 60 páginas en la novela) está muy bien narrado, con sus saltos en el tiempo para describir unas pocas horas. En cierto modo, el Méndez de Sitges me ha recordado al Roberto Bolaño de Blanes (“una novela que perdurará en la memoria de sus lectores”, escribió Bolaño sobre El jardín de al lado).

Uno de los temas de esta novela (algo ya sugerido desde el mismo título) es el de la envidia. Así empieza el libro: “A veces, compensa tener amigos ricos. No quiero interceder aquí a favor de una adicción histérica y exclusiva, a lo Scott Fitzgerald, por esa forma de convivencia.” (pág. 11). Julio Méndez siente envidia de los ricos, de los que se encuentra excluido al haber dejado Chile, y también de los escritores hispanoamericanos del boom; principalmente de Mario Vargas Llosa, Gabriel García Márquez, y del inventado Marcelo Chiriboga (inventado porque acabará apareciendo brevemente en la trama). Para el Méndez rabioso de estas páginas (quizás un trasunto exagerado del propio José Donoso), el boom no ha sido más que un invento de oportunistas como Núria Moclús y los editores catalanes, que le dan al público europeo la versión que éste espera de una Hispanoamérica folklórica.

Escribí antes que la envidia era uno de los temas centrales de El jardín de al lado, pero en realidad la envidia es una consecuencia tangible del fantasma más poderoso que recorre a Julio Méndez y a esta novela: la sensación de haber fracasado. “Me doy cuenta de que para mí el único mundo coherente es el del fracaso”. (pág. 128).
El jardín de al lado de la novela es de la casa de una familia de nobles de España. Méndez espía desde la ventana del piso de lujo de Salvatierra a la joven señora que se baña en la piscina, en vez de corregir su novela sobre el Once. El jardín de al lado es también el jardín de la casa de sus padres en Chile, donde no puede volver; es el jardín donde toman el sol bellezas rubias de una juventud desenfadada, que ya no es la que posee Gloria, su mujer; y el jardín de al lado es el mundo que otorgan los privilegios del éxito y la fama, que Méndez ve cómo le son concedidos a escritores como García Márquez o Chiriboga, pero no a él.

Es curioso además leer sobre la visión que de mi ciudad, Madrid, tiene un chileno en 1980; una ciudad llena de pasotas o de informáticos, se nos cuenta.

La novela, llena de reflexiones sobre la condición del escritor, del exiliado político, de la pobreza, del paso del tiempo en la pareja, avanza inexorablemente hacia el fracaso total. Y cuando quedan unas 50 páginas para el final Méndez empieza a tomar decisiones que parecen un tanto incoherentes para el personaje… a las 20 páginas del final nos espera una nueva sorpresa, materializada en un cambio de narrador y en un juego de cajas chinas.
Me han parecido un tanto extrañas las 50 últimas páginas de El jardín de al lado, con esos giros novelísticos inesperados, aunque también es cierto que las he leído con gran interés. Es posible que si en vez de tener 264 páginas, Donoso la hubiese acabado en 210 hubiese sido una novela más redonda. Pero también es de agradecer el riesgo último que decide tomar, el camino del juego y la máscara, que parecía contrarío a la lógica inicial de la novela.
En todo caso, no quiero con este comentario final desmerecer la buena impresión que me ha causado esta novela. En realidad no es sorprendente su final, lo verdaderamente sorprendente es que en el mercado literario español esta novela no se comercialice y sea –como decía Fresán- prácticamente inencontrable.
Prueben a ir a las librerías de primera mano y busquen los libros de Donoso: no creo que encuentren ninguno que no sea El lugar sin límites de Cátedra o Lagartija sin cola, la novela que Alfaguara le publicó de forma póstuma en 2007. He visto en internet que Alfaguara comercializa en Chile los libros de Donoso en una colección José Donoso similar a la que tiene en España para Mario Vargas Llosa. Esperemos que decida comercializar también en España esta colección José Donoso, porque es incomprensible que se pierda un escritor tan destacado como éste.


6 comentarios:

  1. Como en tantas otras ocasiones, me acaba de llegar este ejemplar de la novela en cuestión, desde una librería de viejo en Madrid que ya me ha surtido en otras ocasiones, Libros Alcaná. Me gusta pensar que ya hay una parte considerable de los libros de mi biblioteca que están allí porque me los recomendaste en algún momento. Un abrazo.

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    1. Hola Detective:

      Estoy seguro de que este libro te va a encantar. Ya me contarás.

      Un abrazo

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  2. David, hace tiempo que vengo siguiendo tu blog y me gustan mucho tus comentarios y tus observaciones, alejadas de la excesiva retórica crítica literaria y de sus imposiciones. Yo tengo desde hace rato en mi biblioteca El obsceno pájaro de la noche, pero no me animo a meterme con él porque me intimida su complejidad y su extensión. Intenté meterme con Donoso con Coronación, pero deserté, y lamentablemente El lugar sin límites no puedo conseguirla en ningún lado. Encontré en una libreria a muy buenos precios El jardín de al lado y Casa de campo, pero no sé cuál leer primero. De Casa de campo me intimida su extensión y el excesivo número de personajes, y de El jardín de al lado temo que no consiga engancharme. ¿Cuál decís que sería mejor para empezar más en forma? un saludo desde Argentina, me encantan tus reseñas sobre autores hispanoamericanos.

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    1. Hola Morpheus:

      De los dos que me comentas yo creo que te recomendaría empezar por El jardín de al lado. Es una historia contada en primera persona, lo que hace que se lea con más cercanía hacia el personaje, y este acaba siendo un trasunto del propio Donoso, con sus miedos de escritor que no tiene el éxito que le gustaría. A mí este libro me gustó mucho.
      Casa de campo efectivamente tiene muchos personajes, pero en las primeras hojas también tenía un esquema para recordar de quién era hermano cada primo, y añadía su edad. Casa de campo es menos realista. Es una novela más simbólica, pero para mí tenía también mucha fuerza.

      Y El obsceno pájaro de la noche es más compleja e irregular, pero tiene algunas páginas de sorprendente calidad literaria.

      Gracias por interesarte por el blog y espero que te gusten tus lecturas.

      Saludos

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  3. Respuestas
    1. Hola Jennyfer:

      No, que yo sepa. En cualquier caso te dejo un enlace a la wikipedia donde existe un apartado con los premios que recibió José Donoso:

      https://es.wikipedia.org/wiki/Jos%C3%A9_Donoso

      Saludos

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