lunes, 10 de octubre de 2011

La ocasión, por Juan José Saer

Editorial Destino. 250 páginas. 1ª edición de 1988.

He comprado este libro dos veces: la primera hace dos veranos, en la librería de segunda mano Ábaco de Madrid, editado por Círculo de lectores y al precio de 3 euros, y hace unas semanas en la cuesta de Moyano, la edición original de Destino por 8 euros. Creo que cuando compré La ocasión la primera vez me quedé con ganas de haber adquirido la edición original que había visto en la página web Iberlibro por 15 euros (a lo que tendría que sumar los gastos de envío). Son las cosas de la mitomanía libresca. Así que he leído, y podré conservar, la primera edición por un precio total de 11 euros; y, además, tengo la oportunidad de regalar a alguien la edición de Círculo de Lectores (una edición no desdeñable, con tapa dura y contraportada; y el ejemplar está nuevo).

Con La ocasión, publicada por primera vez en 1988, Juan José Saer (del que ya he hablado en 5 ocasiones en el blog) ganó el premio Nadal de 1987.
La acción de esta novela nos lleva hasta la Argentina de 1870, y por tanto la voy a unir, para acercarme ella, a las otras novelas históricas de Saer que he leído: El entenado y Las nubes.

Bianco es un misterioso personaje, que se presenta a los demás como nacido en Malta y que cree tener poderes mentalistas: puede doblar cucharas, hacer funcionar relojes estropeados o comunicarse telepáticamente… En París sufre una humillación pública por parte de los positivistas, que creen en el materialismo.
Un Bianco en horas bajas aceptará la propuesta de moverse por el sur de Italia para reclutar a campesinos que quieran aceptar tierras en Argentina; él, a cambio, recibirá una porción importante de terreno en la pampa.

Al comenzar la novela, Bianco se haya ya instalado en Argentina y todavía sueña con poder vencer a los positivas de París, que 6 años antes le han hundido. La pampa infinita y lisa le parece el escenario perfecto para que fluyan las ideas del tratado que piensa escribir, donde quedarán demostradas todas sus tesis. Sus tierras, en las que ha construido una vivienda precaria, están cerca de la ciudad (que imagino que, como otras veces, debe de ser Santa Fe), donde se ha construido una casa de rico, también pasa sus veranos en Buenos Aires. Sabremos de las andanzas de Bianco ocurridas en Europa por el capítulo dos.

El único amigo de Bianco en Argentina es el doctor Garay López, que lo atendió de la dolencia de un dedo según desembarcó en Buenos Aires. Casualmente se percatan de que las tierras de Bianco en la pampa lindan con las de la familia de Garay López. En este momento Bianco tiene 40 años y Garay López 27.
Quizás, he supuesto, este Garay López sea un antepasado de los hermanos Garay de las novelas contemporáneas y políticas de Saer; quizás (si alguien lo sabe, por favor que me lo diga) en alguna de las novelas de Saer se vincule a este doctor Garay López con los hermanos Garay de La grande o La pesquisa.

Bianco, convertido en un hombre prospero, se casa con la muy joven Gina; y uno de los núcleos centrales de la novela trata del triangulo que forman Bianco, Garay López y Gina. A Bianco le consumen los celos, reales o imaginarios, y a especular sobre la posible infidelidad de su mejor amigo con su mujer se dedican un buen número de páginas.

El primer capítulo, sobre la vida de Bianco en el Nuevo Mundo, y el segundo, sobre su pasado en Europa, me han resultado más interesantes que la parte en la que Saer posa su mirada sobre los vértices del triángulo amoroso que ha dibujado. Esta parte me ha resultado más convencional, me ha sabido a algo ya leído en otros libros; de hecho, la relación de Bianco con Gina y con su amigo me ha recordado a esa actitud vencida que adquieren los personajes de Juan Carlos Onetti con las mujeres y con el mundo. El gran estilo de Saer, rico en matices y frases subordinadas, hace que el texto se sostenga solo, por el propio placer de la dicción idiomática, pero quizás, el contenido de lo contado en la parte central del libro ha bordeado para mí, por momentos, el tedio.

La situación acaba por salvarse cuando Saer introduce un nuevo recurso: entre las páginas 163 y la 186  sitúa un cuento que bien podría funcionar como narración independiente, y que trata de la vida de una familia pobre y extrema de la pampa, y cuyo hijo menor, Waldo, parece ser un idiota con el poder de prever el futuro. En el siguiente capítulo, Bianco visitará a Waldo para intentar descubrir si sus capacidades son reales e indagar si su evidencia la puede usar contra sus enemigos, los positivistas de París.

Las escenas donde se describe la pampa están también muy logradas. Me han resultado muy bellas unas imágenes donde se evoca el paso de unos 2.000 caballos salvajes, o las que describen al hermano menor de Garay López, un gaucho sanguinario, y su relación con su cuadrilla de gauchos animalizados. Una fascinación sobre lo gauchesco que nos remite a Borges, como tantas reflexiones sobre la realidad, sobre la percepción humana de la realidad, de Juan José Saer.

La ocasión, como las otras novelas históricas de Saer, El entenado y Las nubes, más que a la recreación de una época, con datos -como hacen los escritores de bestsellers-, crea escenarios para seguir indagando sobre la realidad, sobre la percepción de la realidad o el acontecer, que sería el gran tema de Saer: en El entenado conocemos a unos indios cuya percepción del tiempo y lo real es netamente distinta de la nuestra; en Las nubes, Saer nos acerca al mundo visto a través de los ojos de los locos; y en La ocasión nos aproximamos a la realidad desde la perspectiva de un mentalista que cree tener poderes sobrenaturales con que poder asir lo real.

La ocasión no es una novela tan lograda como otras que he leído de Saer, pero, aún así, y teniendo en cuenta la marca donde el autor ha situado su listón, es una buena novela, con un uso del lenguaje rico en reflexiones y articulado a través de largas frases sinuosas.
Cualquier libro de Saer se está convirtiendo para mí en un curso de literatura portátil, y éste de La ocasión, a pesar de algún altibajo, me merece la pena leerlo, entre otras muchas cosas, por estudiar cómo coloca las comas y los puntos y comas en las frases; para mí, algo fascinante.

Juan José Saer se está convirtiendo en uno de mis referentes literarios y pienso seguir profundizando en la lectura de su obra.

6 comentarios:

  1. A este Saer lo tengo bien anotado, David. Espero poder conversar aquí sobre él próximamente. Me llevas tanta delantera que ni sé qué decir cuando te leo. Bueno, esto sí: la reseña seria, convincente y generosa, como siempre. Y también: el que quiera ponerse al día de literatura hispánica ha de pasar por aquí, lo tengo claro...

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  2. Hola Peri:

    Imagino que te gustará Saer.
    Sigo interesado por la literatura hispanoamericana, como siempre, aunque noto, desde que estuve este verano en Estados Unidos, que me apetece seguir también con los norteamericanos, que siempre ha sido otra de mis pasiones.
    Al final, como dice Obama, todos son Americanos.

    saludos

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  3. desde santa fe, argentina un gusto leer ese comentario sobre la novela de Saer. Muy interesante, ahora voy a seguir de cerca esta página. Un abrazo
    Pio Aguirre

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  4. Hola Pio:
    Bienvenido a este espacio. Como puedes comprobar Saer se está convirtiendo en uno de mis autores imprescindibles, con 6 libros de él leídos en los últimos 2 años. Tengo en la estatería esperándome El limonero real, y pienso seguir con el resto de la obra de Saer.
    Me parece que en Argentina sí goza de reconocimiento y lectores, pero en España, incomprensiblemente, cayó en el olvido. Desde este blog quiero reivindicar la figura de Saer para los lectores españoles, para mí uno de los mejores escritores en nuestro idioma de las últimas décadas.

    un abrazo
    David

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  5. La verda que me parecio una novela genial la de Saer y la reseña que haces me parece muy buena, y ojala que no se arruine con alguna adaptacion al cine

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  6. Hola Mario:

    Bienvenido:

    Sí, gran novela ésta: a ver si vuelvo con Saer, que tengo de él 5 novelas sin leer en casa.

    No sabía que alguien fuera a hacer una película de este libro. Eso, de todos modos, es bueno, suele dar a conocer este tipo de libros a un público más amplio.

    saludos

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