Relaciones misericordiosas, de László Krasznahorkai
Editorial Acantilado. 144 páginas. 1ª edición de 1986, esta es de 2023
Traducción de Adan Kovascsics
Unos días antes del fallo del Premio Nobel de Literatura 2025, me pasé por
dos bibliotecas públicas de Madrid y tomé en préstamo algunos libros de autores
que podían ganar el premio Nobel el jueves de esa semana. De este modo, saqué
de la biblioteca de Ciudad Lineal Relaciones misericordiosas (1986),
el único libro de relatos traducido al español de László Krasznahorkai (Gyula,
Hungría, 1954). Tiene otro, titulado en húngaro El mundo sigue de 2013,
que aún no ha llegado al público en español de la mano de Adan Kovascsics, que es el traductor de todas sus obras a nuestro idioma.
Tango satánico fue la primera novela de Krasznahorkai y
se publicó en 1985. Su siguiente libro publicado fue esta colección de cuentos,
Relaciones misericordiosas.
Relaciones misericordiosas tiene el subtítulo de Relatos
mortales y consta de ocho cuentos. El primero se titula El
último barco y en él, desde la primera línea, el lector experimenta una
opresiva sensación de amenaza. Una ciudad húngara ha sufrido una guerra, se han
ido las tropas regulares y está controlada por un comando especial. Unos
sesenta disidentes del régimen (aunque esto no queda muy claro, porque el
relato apuesta por la confusión y la sensación de caos) han sido convocados en
el puerto para salir del lugar en un derrengado barco. El relato está narrado
en primera persona del plural, así que será este narrador colectivo el que nos
hable del drama de abandonar la ciudad y también el país a través del Danubio,
que parece ser la última salida. El último
barco está recorrido por una sensación de fin del mundo y, como se ha
comentado tras el Nobel, es una narración apocalíptica. Es muy probable que, en
su trasfondo, la narración sea una metáfora del fin de los regímenes comunistas
en la Europa del Este, que en la década de 1980, Krasznahorkai podía temer que
dieran sus últimos coletazos de un modo violento.
Herman, el guardabosques. (Primera versión) trata sobre un
guardabosques ya jubilado que recibe el encargo de «arreglar» un bosque
abandonado, que está empezando a perjudicar, con sus depredadores, a una zona
cercana de caza. Herman se considera a sí mismo como un artista de tender
trampas y aceptará la misión. Sin embargo, aunque tiene éxito en su cometido la
búsqueda del verdadero sentido de lo que hace empezará a minar su autoconfianza
y mirar a los animales que extermina de otra manera. De forma más clara que en
otros textos de Krasznahorkai, me ha parecido sentir en este cuento la
influencia de Franz Kafka, sobre
todo del cuento La guarida, por la idea de la persona sola y acosada que se
hace un refugio, pero también hay ecos de otros cuentos como Un
artista del hambre. Hacia el final, en su crítica a la sociedad en la
que vive, me ha parecido también escuchar la voz de Thomas Bernhard.
Por ahora, tras leer dos cuentos, que suman unas cincuenta páginas,
constato que el nivel es muy bueno. En estos relatos también me encuentro con
el estilo denso de las novelas que he leído del autor, Tango satánico (1985) y Guerra
y guerra (1999), con ese estilo de frases muy larga, cuajadas de
subordinadas.
En manos del barbero percibo más la
influencia del Fiódor Dostoievski de
Crimen
y castigo. Krasznahorkai ha
declarado en alguna entrevista que algunas de sus influencias literarias más
claras son Kafka, Bernhard y Dostoievski. En este cuento, un tipo comente un
crimen, pensando que un viejo que presume en el bar de su dinero realmente lo
tiene y ha de huir. Para tratar de cambiar de aspecto visitará a un barbero,
que empezará a comportarse de un modo extraño, entrando de nuevo esta historia
en territorio kafkiano.
La trampa de Rozi es el cuarto cuento. En él, un hombre que parece un gran trabajador ve
un día interrumpida su rutina al percatarse, cuando va a subir al tren, que
alguien observa a los demás en la estación. Siguiendo un impulso extraño,
decidirá seguir a este hombre, que a su vez sigue a otro, que se sabe observado
por este. El punto de vista de la narración –está escrita, en principio en
tercera persona y luego pasa a la primera– va pasando de un personaje a otro.
En este relato subyace una crítica a los estados totalitarios que vigilan a la
población, porque la primera persona perseguida no es capaz de imaginar que se
encuentra ante un perturbado, un voyeur, y cree que son sus antiguos camaradas
del partido los que le tienen vigilado.
Calor, al igual que El último barco,
nos traslada a un escenario apocalíptico. La sociedad parece estar
derrumbándose y una pareja busca refugio en un edificio abandonado, donde trata
de pasar desapercibida en medio de los incendios que sufre su ciudad. «El
hombre normal y corriente como yo mismo vive en un peligro constante, quera
algo o no quiera nada.», leemos en la página 77. Este cuento está narrado en
primera persona y me ha llamado la atención la creación de Krasznahorkai de una
voz narrativa ligeramente machista. Es también un gran cuento.
Lejos de Bogdanovich es un cuento eminentemente kafkiano. Un hombre de mediana edad entró en
una fiesta la noche anterior y ahora, en el tiempo narrativo del relato, huye
con un chico joven, que podría ser su hijo, porque este último se metió en una
pelea, y quizás (el lector no acaba de averiguarlo), ha habido un asesinato. En
la página 99 leemos: «Del hombre que yo era ayer apenas ha quedado nada, que
soy todo inverosimilitud y todo angustia.» El narrador siente que ha dejado de
pertenecer al mundo al identificarse en la pelea de la noche anterior con el
joven Bogdanovich, del que ahora se siente responsable y al que acompaña por la
calle. Es este un relato existencia sobre el absurdo del mundo, que, dentro de
su planteamiento extraño, funciona a la perfección, moviéndose con gran energía
desde su eje angustioso y torcido.
En busca de emisoras, el séptimo relato, me ha parecido el más flojo del conjunto, dentro
–claro– de un nivel muy alto. En él, un profesor jubilado busca emisoras de
radio, y siente que es libre al poder escuchar la radio, ya que, en los otros
momentos de su vida, se siente vigilado por su mujer o su comunidad, quienes
sospechan que está loco y que puede esconder algún peligro para los demás.
Después de la muerte de su mujer, el narrador quiere aislarse del mundo, pero
desde el ayuntamiento no dejará de requerir su presencia en diversos actos. De
nuevo, nos encontramos aquí con una crítica a los regímenes comunistas y su
intromisión en la vida privada de las personas.
El último cuento es El final de un oficio. (Segunda versión) y me ha parecido un
gran cierre al libro. Un grupo de oficiales viaja con unas mujeres, con las que
mantienen relaciones disolutas para la moral de la época, hasta una ciudad de
provincia. En esta ciudad se van a encontrar con que la gente vive atemorizada
por las acciones contra los ciudadanos que ha tomado un antiguo guardabosques,
llamado Herman, que parece haberse vuelto loco. Así que, en este último cuento,
Krasznahorkai retoma el universo creado en el segundo, el titulado Herman, el guardabosques, desde otro
punto de vista y, quizás, proponiendo un final alternativo al de la primera
historia.
Como ya he adelantado, Relaciones misericordiosas me ha parecido un gran libro de relatos,
con influencias de grandes autores como Kafka, Bernhard y Dostoievski, y con el
estilo denso, poético y elaborado de las dos novelas de Krasznahorkai que
conozco. Todo el universo del autor sobre la desesperación de la existencia, el
absurdo, la inminencia de la destrucción social están ya en estos relatos.
Quizás este libro de cuentos, Relaciones
misericordiosas, sea una gran puerta de entrada al mundo literario de
Krasznahorkai, antes de acercarse a sus novelas.
