domingo, 15 de febrero de 2015

Mensaka, por José Ángel Mañas

Editorial Destino. 165 páginas. 1ª edición de 1995.

Recuerdo perfectamente el revuelo que levantó José Ángel Mañas (Madrid, 1971) cuando en 1994 quedó finalista del premio Nadal con Historias del Kronen. Por aquel entonces yo era un estudiante de CC. Físicas en la Universidad Complutense de Madrid, que soñaba desde siempre con ser escritor. Y surgió para mí Mañas, de repente y desde la nada, con unos pocos años más que yo y recién licenciado en Historia, para mostrarme que aquel sueño podía hacerse realidad. Pero lo cierto es que al principio experimenté algo de rechazo hacia él: yo por aquel entonces había dejado de leer libros de ciencia-ficción y terror y me dedicaba a la “literatura seria”. Como cualquier joven quería tener aficiones y referencias importantes y por tanto desconfiaba de los fenómenos de masas, como parecía ser Historias del Kronen entre las personas de mi generación. Recuerdo a un compañero de la academia en la calle Quintana a la que acudía, que leía aquel libro y me comentó: «Es el mejor libro que he leído en mi vida», y yo pensé: «No será para tanto, ¿cuántos libros habrás leído tú en tu vida?». Fue unos años más tarde cuando lo leí, cuando ya estaba en la facultad de Empresariales de la Carlos III y, después de un febrero universitario, un compañero de clase me lo dejó. Lo tenía marcado con un subrayador amarillo, recuerdo. Lo cierto es que leí el libro rechazado unos años antes en poco tiempo y me pareció que no estaba mal. Tenía sentido del ritmo, y su costumbrismo juvenil me resultaba cercano (aunque mi juventud había sido más tranquila que la de los personajes del libro). No está mal, pensé, pero éste no debería ser el mejor libro que ha leído nadie en su vida.

Seguí fijándome en la evolución del fenómeno Mañas, pero no leí nada más de él. Recuerdo alguna reseña en prensa donde criticaban con dureza sus libros. Yo diría que Mañas no caía muy bien en sus entrevistas públicas; había adquirido ante los periodistas la obligación de comportarse como uno de sus personajes y resultaba un tanto ridícula su chulería de chico de colegio bueno que juega a ser malote (o al menos eso me pareció a mí siempre).

En la biblioteca leí alguna de las páginas de esas novelas que los críticos denostaban; y sí, me pareció que una vez abandonado el estilo rítmico, de frase corta, costumbrista, profuso en diálogos de sus novelas juveniles no le salía lo de escribir frases largas (como leí en una entrevista: «Yo también sé escribir frases largas») y sofisticar su discurso.
He leído también reseñas sobre el nuevo Mañas, reciclado en la actualidad en escritor de novela policiaca, histórica o basada en una serie televisiva, en concreto Águila roja (qué mala es la edad y qué canalla es el mundo de la literatura para aquellos jóvenes que iban a comerse el mundo: “Mañas se confirma en esta descarnada novela como uno de los más prometedores escritores de finales del siglo XX”, leo en la contraportada de esta novela de 1995, y ahora escribe novelas con los personajes de una serie de televisión).

Estaba el año pasado (creo, o tal vez a principios de 2014) en la librería de segunda mano Ábaco, de la calle Raimundo Fernández Villaverde, y vi este libro, Mensaka, nuevo, la primera edición de 1995 por cuatro euros, y al abrirlo y leer unas páginas dio la casualidad de que uno de sus narradores pasaba en moto precisamente por esa calle, por Raimundo Fernández Villaverde, y me entró una cierta nostalgia de mi juventud noventera, así que decidí comprarlo y llevármelo a casa. El viernes 28 de noviembre tenía que empezar con un nuevo libro y debía de tomarlo de mi montaña de inleídos antes de salir para el dentista (reservé este día porque era fiesta escolar). Imaginé que al salir del dentista no iba a tener la cabeza para algo demasiado sesudo, así que me pareció un buen día para dedicarlo a la nostalgia noventera de Mañas. Acabé el libro ese mismo día.

Recuerdo que vi en vídeo la película Mensaka del director Salvador García Ruíz y me pareció bastante mejor que Historias del Kronen de Montxo Armendáriz, que vi en el cine de Móstoles (cuando había cines).

Si en Historias del Kronen nos acercábamos a la siniestra voz del asocial Carlos, en Mensaka tendremos la oportunidad de acercarnos a ocho voces narrativas (cuatro chicos y cuatro chicas). Lo cierto es que la estructura narrativa de esta novela está cuidada: la reproducción de una entrevista en un fanzine sobre el grupo musical en torno al cual gira en gran parte la trama, para iniciar el libro, y para finalizar un epílogo; entre medias ocho personajes que toman la palabra, dos veces cada uno. La entrevista del fanzine nos sirve para conocer cómo se conocieron algunos de los personajes, y el epílogo para saber cómo se van a separar. Las voces narrativas que componen el texto principal del libro ya no siguen ninguna estructura rígida: cada capítulo será una voz narrativa, hasta llegar a las ocho, y después cada una de las voces tendrá otro capítulo, pero sin repetir el orden inicial (Mañas cuida la estructura, pero no hasta los extremos casi matemáticos de Mario Vargas Llosa, por ejemplo).

Fran y Javi son primos y ensayan su música en la Nave. Allí conocen a David, un joven de un estrato social más bajo, al que se unirán para que sea su batería. El grupo parece siempre a punto de firmar un contrato con una gran discográfica que podría hacerles ganar realmente dinero. David ha tenido problemas psiquiátricos con las drogas y es un personaje inestable. Ricardo es el cuarto personaje masculino: amigo del barrio de David; se dedica al trapicheo de droga a pequeña escala, mientras añora los supuestos viejos tiempos.
Los personajes femeninos (Bea, Natalia y Cristina) son las parejas –o posibles parejas– de los chicos del grupo, y Laura es la hermana de Javi, que pertenece a una generación más joven y, por los amigos que tiene y por cómo es ella misma, más agresiva aún que la anterior.

Todas las voces narrativas están bien perfiladas, aunque es cierto que, tras sus obsesiones y muletillas particulares, tienen una forma de expresarse bastante uniforme, incluyendo, incluso, los errores lingüísticos que comenten (“detrás suyo”, “enfrente mío…”).

El afán cartográfico de Mensaka es tan fuerte como recuerdo que era en Historias del Kronen: el nombre de las calles de Madrid tiene casi la misma presencia en el libro que el nombre de las personas, convirtiendo así a la ciudad en un personaje más, lleno de atascos, de polución; de violencia, en definitiva.

A veces, para acelerar el ritmo de la narración, Mañas no utiliza la puntuación necesaria en la frase, y largas parrafadas (que bien puntuadas estarían constituidas por frases cortas) fluyen por la página sin puntos ni comas.

Captar la jerga juvenil madrileña es tan importante aquí como en la novela anterior. Me he sonreído ante el uso de algún término que ya ha caído en desuso y que me ha hecho viajar en el tiempo veinte años: pepino por moto, travelones por travestis, peseto por taxista, muvis por movidas o asuntos, corbatos por trajeados, o llamar a la abuela “la vieja de mi vieja”, o el mensaka del título por mensajero.

Detrás de las historias de la ciudad, del grupo musical y los trabajos precarios, se deja ver el desencanto del paso del tiempo y la sensación de no ir a alcanzar los sueños propuestos. “El tiempo pasa muy deprisa, demasiado deprisa”, con estas palabras acaba uno de los capítulos en los que Cristina es la narradora.

Cuando leí Menos que cero de Bret Easton Ellis ya me di cuenta de la relación que tenía esta obra con el personaje nihilista y asocial de Historias del Kronen. Mensaka, más que por Easton Ellis, me ha parecido influenciado por Trainspotting de Irvine Welsh. Leí Trainspotting hace mucho, pero recuerdo que la voz narrativa también iba cambiando de un narrador a otro y la obsesión por los problemas derivados de las drogas está en el texto de Mañas como estaba en el texto de Welsh. Además hay una escena en la que Cristina, que trabaja de camarera en un bar, se va al baño para pincharse heroína, escena que está casi calcada de un personaje femenino de Trainspotting.

Como dije, tardé un día de fiesta en leer este libro y la verdad es que fue una lectura agradable. Me hizo reencontrarme con una parte de lo que fue la literatura española en los 90. Y aunque recuerdo que cuando veía a Mañas en alguna entrevista de televisión de la época o leía la entrevista en un periódico no me acababa de caer bien, ahora, después de que todo aquel éxito literario se fuese diluyendo en malas críticas, desapego de los lectores, e intentos de relanzar su carrera gracias a los géneros más comerciales y poco literarios (como la novela sobre los personajes de la serie Águila roja: lo repito porque no doy crédito), miro con simpatía los comienzos de su carrera. Mensaka está publicado cuando su autor acababa de cumplir veinticuatro años y es un libro ameno, de ritmo rápido, con personajes bien perfilados y reconocibles, con una estructura sólida y una trama (aunque deja ver demasiado que su modelo es Trainspotting) no desdeñable.

Para finalizar quisiera comentar una anécdota que me contó el jefe de estudios del colegio en el que trabajo, que ya está jubilado y que fue muchos años profesor de Lengua y literatura: cuando se publicó Historias del Kronen los alumnos del colegio leían compulsivamente el libro, pasándoselo de unos a otros, y le arrancaban las tapas para que los profesores no se dieran cuenta de que estaban leyendo “el libro prohibido”. En realidad no creo que estuviese prohibido leer el libro en sí, sino hacerlo en horario de clase cuando el profesor estaba explicando la lección. Escribir un libro que consiga que los adolescentes lo quieran leer a toda costa me parece un logro muy a tener en cuenta.

23 comentarios:

  1. A mí Mañas me parece un gran escritor. Me encanta cómo utiliza los recursos de lenguaje para moldear sus textos, como la sustitución de los diálogos por puntos suspensivos en "Kronen" o las faltas de ortografía en la soberbia "Ciudad rayada". De "Mensaka" me gusta mucho su estructura y la vida y el ritmo que tiene. Lo que ha escrito después no me gusta tanto en general, pero "El secreto del Oráculo" me parece una recreación muy buena de la vida de Alejandro Magno, y "Sospecha" una buena novela negra.

    Saludos, David.

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    1. Hola Gonzalo: para mí está claro que libros como Historias del Kronen o Mensaka tienen algo, hay talento en su escritura. Yo no he leído nada más, salvo algunas páginas de esas otras novelas en la que Mañas quiso ir de escritor serio y la crítica se le lanzó encima, y no me gustaron mucho. Tal vez debería leerlas enteras para opinar con más claridad.

      Reivindiquemos hoy al primer Mañas, a aquel joven escritor que parecía que se iba a comer el mundo, en un momento en el que alguien tan joven todavía parecía que se podía comer el mundo con la escritura literaria.

      Saludos

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  2. ¿Alguien se acuerda de Violeta Hernando? Eso sí que fue terrible. Convirtieron a una niña de catorce años que sin duda para su edad tenía talento... en un circo.

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    1. Hola Álvaro: sí, recuerdo aquello.
      Creo que habla de ello Román Piña en "La mala puta". Una época curiosa los 90: ser joven era un valor en alzar. Ahora los premios literarios sólo parecen apostar por gente muy consagrada, por haber publicado mucho o por salir en la televisión. Autor joven y español parece que no tiene mucha importancia social.

      Saludos

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  3. Yo no sė si esta novela se me va a hacer viejuna; los noventa van allá y ya parecen un poco rancios.

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    1. Hola: no sé qué edad tienes. Yo reconocía perfectamente la época. Lo cierto es que este Mensaka me ha hecho ponerme nostálgico.

      Saludos

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  4. Hola, David. Tengo que leer La mala puta, la tengo en pendientes, aunque admito que me da reparo sumergirme en lo que supongo que será pura miseria del mercado editorial.

    Personalmente, el hiperrealismo, generación X y demás me resultaban antipáticos en los noventa, pero recuerdo que, aunque me desagradaba la figura de Mañas, el caso de Violeta Hernando me dio más bien pena. Me pareció sangrante, por lo mediático. Me resultó inmoral que se lanzara al estrellato a una niña... de la que me temo que nunca jamás se supo. Supongo que es el mismo caso que Mañas. Aquello del "más dura será la caída", pero con menos madurez para enfrentarse a ella.

    Muy triste que el autor escriba ahora libros de encargo de franquicia. Aunque el Kronen no destacara por su calidad, se lanzó como si viniera a revolucionar el mundo. Habrá quien se alegre de que el tiempo ponga las cosas en su sitio...

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    1. Hola Álvaro:

      Recuerdo vagamente lo de Violeta Hernando. Sí, como dices, es cuanto menos exagerado lanzar así a una niña al mundo editorial.

      A mí Mañas no me caía muy bien en su momento, y ahora le miro con nostalgia. He leído este Mensaka y me ha parecido que no está nada mal, que no hay novelas de jóvenes de 20 años que hablen de su generación. Es posible que simplemente los jóvenes de 20 ya no escriban, ni lean, que un joven de 20 años nos contase ahora lo que pasa en la calle, en su calle, parece que ya no tiene relevancia. Quizás no sea la industria editorial, es que quizás ya no hay lectores ni escritores de 20 años, lo que es todavía más triste.

      Saludos

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    2. No creas... es que se han pasado a la novela juvenil, como nicho, porque está claro que el Kronen es novela juvenil, pero se lanzó dentro de ese amplio saco de "novela contemporánea". Ahora todo está mucho más compartimentado. El mercado de la novela juvenil da más dinero y no tiene pretensiones de calidad. Si quieres asustarte un rato, investiga sobre el fenómeno de los escritores lanzados desde la plataforma Wattpad, descubiertos por scouts y vendidos a grandes editoriales. De momento el "fenómeno" es estadounidense y circunscrito a la novela rosa, pero tiempo al tiempo: llegará aquí con autores nacionales que no tengan más lecturas a cuestas que los fanfics leídos a sus amigos de las redes sociales. Es lo que hay...

      (Ya dejo de comentar, que te voy a llenar el blog a este paso. Gracias por el espacio y saludos. Te leo desde hace tiempo, no me había animado a comentar hasta ahora).

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    3. Hola Álvaro:

      De entrada muchas gracias por seguir el blog, y me alegra que te hayas animado a comentar. Siéntete cómodo con eso. En este último comentario me hablas de algo que desconocía por completo y me interesa.

      Yo trabajo en un colegio y lo cierto que me emociona cuando veo a chicas de 16 años leyendo novelas rosas para adolescentes. Imagino que eso es lo que debe leer una adolescente (los chicos a los 16 normalmente han dejado de leer los libros de fantasía que leían unos años antes). A veces hojeo esos libros: frases muy sencillas, ambientes de veraneo, clases, ligues... Al menos leen algo y es posible que en el futuro se les refine el gusto. Lo más normal es que los adolescentes en vez de leer estén jugando con su móvil o los juegos de sus ipads, que alguna vez me he asomado a verlos y me parecen algo aburridísimo.

      Lo del Kronen no estoy seguro de que se pueda considerar novela juvenil, es más crudo que lo que suele ser este tipo de literatura.

      Saludos

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    4. Coincido contigo, David, lo importante es que leer sigue siendo vital para gran parte de la población. Se siguen enviando mensajes, nos gusta leer lo que nos dicen otros. El Marca sigue siendo lo mas leido, al personal no les basta con la radio o con la HD de los miles de canales televisivos.
      Leer sigue siendo importante, que gran misterio.

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    5. Si se publicara ahora el Kronen, entraría sin problemas dentro de la categoría llamada "New Adult". Novelas juveniles, con estructura de novela juvenil, lenguaje sencillo, personajes veinteañeros... y sexo y/o drogas, es la novedad que venden; no son para niños porque hay sexo. Lo de la crudeza es algo propio de los noventa, ahora está de moda presentar las cosas de forma más descafeinada, pero en fin: compartimentos. Kronen encajaría en la juvenil que se saca ahora, te lo garantizo. El lenguaje ha quedado muy anticuado, pero sinceramente a mí ya me parecieron forzados los diálogos en su momento... con "ganas de epatar".

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    6. Hola Detective: sí, aunque sean WhatUpps, la gente parece que sigue leyendo algo.

      Álvaro: como digo más arriba, creo que no está mal que los adolescentes lean algo. Yo trabajo en un colegio y está claro que los libros que se mandan desde las aulas, libros políticamente correctos o clásicos, no funcionan. Nadie se engancha a la lectura por los libros que tienen que leer para un examen. Los profesores tienen que tener cuidado, porque en cuanto hay en un libro alguna escena subida de tono ya están protestando. Los padres son muy inocentes, no tienen ni idea de en qué mundo se mueven sus hijos. Estos lectores de novelas juveniles quizás dejen de leer de mayores, o lean los peores bestesellers o refinen su gusto y lean literatura seria. Creemos que la literatura seria está desapareciendo pero siempre fue minoritaria.

      Mejor que lean esas novelas juveniles y que no estén todo el día con los juegos absurdos del móvil.

      Y sí, está claro que Mañas quería epatar con el lenguaje de su libro.

      Saludos

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  5. No sé si me gustarían por la temática, ni Mensaka ni Historias del Kronen, y es curioso porque por alguna razón la segunda la tenía apuntada en mi lista de «posibles lecturas futuras o por investigar». Así que no descarto acercarme al autor...
    No me hubiera imaginado que el mismo escribiese las novelas de Águila Roja, me ha sorprendido el dato.
    Saludos.

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    1. Hola Caminante:

      Sí tenías apuntado Historias del Kronen, mantén la nota. Es una novela que se lee en un rato y refleja muy bien una época. Tiene ya un valor histórico ese libro.

      Lo de Águila Roja refleja el deseo de querer seguir ganándose la vida con esto; por ahora Mañas lo ha conseguido.

      Saludos

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  6. David:
    Me has hecho sentir nostalgia de una época que nunca viví, de un Madrid que no llegó a ser el mío. Como dices, cuando un autor haga que los jóvenes lean compulsivamente, algo ha hecho bien. Me entran ganas de hincarle en diente a este Mensaka, auque sea por dar un paseo por esa ciudad que es esta pera que ya no existe.
    Me entristece que la ficción que leen los jóvenes hoy no les permita hacer una lectura de su propio mundo, que sea un producto global (que no universal), una funda, una cáscara vacía que se adapta al deseo del lector pero que no deja huella en él.
    Un abrazo,
    Sonia

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    1. Hola Sonia: ten por casi seguro que un gran porcentaje de las personas de entre 35-45 años que te cruzas por Madrid han leído Historias del Kronen de Mañas. Yo leería este libro antes que Mensaka.

      Si te apetece, como en 2014 o 2015 era el 20 aniversario del fenómeno Kronen, se ha reeditado todo el universo Kronen en un volumen, que creo que contiene 4 novelas. Puede ser una lectura interesante de lo que fueron los 90 en Madrid. Esto tiene ya un valor histórico.

      Saludos

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  7. Me gusta saber de un libro o autor y de cómo este le llega al lector en primera persona. Y que triunfara en las horas de clase, de acuerdo, es un gran mérito. Gracias

    Un saludo desde Berlín

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    1. Hola Lengua Salvada:

      No sé si llegaste a leer a Mañas en su momento, pero es cierto que pegó fuerte.
      Me alegro de que te gustara esta entrada.
      Saludos

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  8. Tengo la misma opinión que tu sobre Mañas, le "mató" la pose que asumía en las entrevistas. Me parece que esas primeras novelas reflejan bastante bien esos años 90, evidentemente no para todo el mundo. Muy circunscrito a la vida en Madrid, pero seguro que comprensible para gente de otros sitios. Su novela sobre Alejandro Magno es interesante, y algún texto mas también, pero me da que no ha conseguido sobrevivir al personaje. Caso parecido al de Lucía Etxebarria, a la que no he sido capaz de leer por culpa de su imagen.

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    1. Hola Juan:

      Recuerdo una entrevista en "Lo más plus". Mañas no quería que Máximo Pradera dijera cuál era el nombre del grupo de música en el que tocaba. Y él lo dijo, y Mañas se puso de morros durante toda la entrevista. Pradera que tenía más tablas se estuvo riendo de él y sus morritos de niños chico, y fue algo bastante ridículo para Mañas.

      Sí, yo también pienso que aquellas novelas reflejaban bien la vida de Madrid, y me sorprende que alguien leyera su novela sobre Alejandro Magno.

      Lo triste es lo cruel que este mercado, y eso teniendo en cuanta que a Mañas le han seguido dando oportunidades, y le siguen permitiendo probar nuevas cosas.

      Con Etxebarría comparto. Nunca se me ocurrió acercarme.

      Saludos

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  9. Hola mi nombre es Jaime Pablo Casas Vallés y soy el auténtico y único Mensaka que el querido mañas conoció y aprovechó, como hizo con todos sus compañeros, para historias del Kronen,nunca pidió permiso y ni siquiera regaló entradas para ninguna de las películas, si teneis curiosidad por hablar con auténticos personajes de novela que todavía montan en moto jaicasas1@hotmail.com.

    Saludos y Larga vida.

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    1. Hola Jaime:

      Pareces algo molesto con Mañas. La verdad es que planteas cosas interesantes sobre la creación: yo soy de la opinión de que un autor puede tomar modelos de la realidad y usarlos a su gusto. Si cambias nombres y, en muchos casos, acciones, no puede ser una ofensa para nadie ese uso. Si quieres reivindicarte como el auténtico personaje entonces pareces interesado en "ser" tú el personaje de ficción. Es un tema curioso.

      Yo estaría muy orgulloso de pensar que soy el modelo del personaje de un libro con éxito.

      Un abrazo.

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