sábado, 9 de abril de 2011

El entenado, por Juan José Saer

Editorial Destino. 201 páginas. 1ª edición de 1982, ésta de 1988.
(La foto de portada la he hecho yo, de nuevo. Comienza a ser extraño leer libros cuya imagen de portada no está digitalizada en internet.)

Junto a Glosa saqué de la biblioteca de Retiro, El entenado de Juan José Saer (1937-2005).
Tras las cinco novelas leídas que llevo de Saer, percibo su obra dividida en dos grupos: las novelas que hablan del presente del autor y su país: La grande, La pesquisa, Glosa…, donde Saer hace comparecer a un grupo de personajes recurrentes, Tomatis, W. Noriega, los hermanos Garay; y en las que se indaga sobre los vínculos entre estas personas, sobre la formación de sus consciencias y su sentido de la percepción de la realidad, con un trasfondo político. Y existe un segundo grupo, el formado por: Las nubes, El entenado (y seguramente, aunque aún no la he leído, La ocasión), con una ambientación histórica, donde Saer no experimenta tanto con la forma, sino que utiliza una composición más clásica, y en las que el uso del lenguaje es impecable (aunque esta característica también está presente en el primer grupo de novelas).

Saer nos indica en qué momento sitúa la acción de El entenado en la segunda página de la novela (12 del libro): “En aquellos tiempos, como desde hacía unos veinte años se había descubierto que se podía llegar a ellas por el poniente, la moda eran las Indias”. Aunque en realidad, el narrador, que tiene 15 años cuando empieza a evocar sus recuerdos, escribe sus memorias 60 años después, ya anciano y afincado en alguna ciudad del sur de España, que podría ser, por ejemplo (así lo he imaginado yo), Granada.

El entenado entronca con los relatos de crónicas de viajes (como dice la wikipedia) y yo añadiría que con la novela picaresca, al menos en sus primeras páginas (el texto no está dividido en capítulos, sino que se trata de un extenso continuado, sin apenas puntos y aparte). Un huérfano de 15 años sobrevive en algún puerto de un país europeo (que seguramente ha de ser España), haciendo recados de marineros y prostitutas, hasta que se deja seducir por el afán de aventura y descubriendo y solicita ser embarcado como grumete en un barco que va a partir hacia América. Tras sufrir más de una vejación durante el viaje, el huérfano verá el Nuevo Mundo. “Teníamos enfrente un suelo firme en el que nos parecía posible plantar nuestro delirio” (pág. 17).

La primera expedición que se adentra en tierra es atacada por los indios, quienes matan a todos los hombres, menos al protagonista, y se adentran con éste y los cuerpos muertos en la selva.
Durante 30 páginas, de la 50 a la 80, Saer nos describe la orgía caníbal a la que se entregan los indios colastinés (como sabremos después), asando en parrillas a los que, hasta hacía no mucho, habían sido los compañeros de travesía del narrador. Canibalismo, alcohol, sexo y muerte… durante varios días los indios parecen atrapados por esta vorágine, para después calmarse y comportarse de un modo austero durante el resto del año. Una vorágine a la que sucumbirán, sin remedio, una vez al año, y cuyo rito presenciará el narrador durante los 10 años que vive con ellos.
De nuevo entre europeos será repudiado porque todos perciben algo pecaminoso en él, hasta que es acogido por el padre Quesada, un sacerdote con el que convivirá en su monasterio durante 7 años, y que le acercará a las letras y le liberará de la depresión en la que ha caído después de abandonar el mundo de los indios.
Tras narrarnos sus peripecias al volver a Europa, el protagonista retornará su vista de nuevo hacia el mundo de los indios y tratará de explicarnos su compleja relación con el mundo.
“Los indios, en cambio, no tenían ese consuelo. A medida que se alejaba de ellos, lo exterior, iba siendo cada vez más improbable. Tampoco ellos eran totalmente verdaderos, pero, de todos modos, lo real estaba en ellos o en ninguna parte. Ellos eran, a pesar de su fragilidad, el sostén inseguro de las cosas, no más firme y duradero que la llama de una vela en el centro de la tormenta. Y esa situación no era el resultado de una impresión pasajera sino la verdad principal del mundo que marcaba, como un rastro de tortura, sus huesos y su lengua. En cada gesto que realizaban y en cada palabra que proferían, la persistencia del todo estaba en juego, y cualquier negligencia o error bastaba para desbaratarla.” (pág. 163)

Aunque al principio El entenado parecía una novela de peripecia (magníficamente escrita), con el transcurrir de las páginas se va adentrando en el terreno de la novela existencialista o metafísica (magníficamente escrita, también). Y los temas de las novelas del primer grupo de Saer que he señalado vuelven a aparecer aquí: el análisis de la percepción de la realidad, el lugar como centro de la existencia…

10 comentarios:

  1. Buenísima pinta parece tener esta novela. Me interesa mucho el momento histórico en el que se ambienta y todavía tengo pendiente la lectura de este autor. Así que otro libro más para la sección "próximas lecturas".

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  2. Hola Arreco:

    Si te gusta Di Benedetto y los autores que trabajan con precisión sobre el lenguaje no tengo duda de que Saer va a gustarte.

    Ya me comentarás cuando lo leas. Yo aún tengo dos libros más de él, en la estanteria de inleídos. Me pondré este año con ellos.

    saludos
    David

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  3. Hola David. Vine unos dias a Santa Fe a visitar a mi familia y de repente me topé con una librería que tenia en promoción "El entenado" y "La pesquisa". Así que aproveché la ocasión y me los compré.
    Recuerdo que me recomendaste "La pesquisa", pero también me llama mucho "El entenado".
    De Saer leí "Cicatrices" y me fascinó.
    Ojalá que estos dos libros también.

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    1. Hola Criticón:

      Estos dos libros que comentas me parecen grandes lecturas para leer después de Cicatrices. Si este libro te gustó, imagino que los otros dos pueden gustarte todavía más.

      Justo yo ahora acabo de leer otro de Saer: "Nadie nada nunca". Está muy bien escrito, pero su indagación en la percepción de la realidad es algo excesiva, con escenas repetidas, que se observan desde distintas perspectivas. Lo curioso es que el capítulo final de este libro está en otro. Todo el rato leía el libro con una información sobre el Gato Garay, que sabía de otro libro (creo que de La pesquisa) y al final lo que yo esperaba que ocurriera en Nadie nada nunca, no ocurre. Es como si Saer hubiera escrito una única novela y ya es tarea del lector encontrar las piezas y las conexiones.

      Por cierto, una pregunta ¿existe alguna placa en la casa natal de Saer o algo que le recuerde en Santa Fe? Si tuviera fotos de "la ciudad" o los alrededores (el puente colgante, el río...), y si te apetece, me encantaría verlas y tal vez montar con ellas una entrada en el blog o algo así.

      Saludos

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  4. Hola David, te conteste una respuesta larga y se me borro todo.
    "El entenado" me está encantando. Me dijeron que "Glosa" es genial también.

    Respecto a tu consulta, que yo sepa, no hay una placa en la casa que era de Saer. Me pondré a averiguar.
    Yo sé que vivía en Barrio Candioti y en Colastiné.
    Pero te averiguo.
    Por mi actividad, conozco cineastas santafesinos que eran amigos de Saer. Uno de ellos adapto "Cicatrices" y otro fue el impulsor del dia "Glosa" en la calle San Martin.
    Ellos van a saber decirme bien lo de la placa.
    Encantado de mandarte fotos de la ciudad. El puente Colgante, Colastiné, etc.
    Quieres que te lo mandé por email?
    Saludos

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    1. Hola Criticón:

      El entenado y Glosa son dos libros magníficos, dos de los mejores que he leído en los últimos años.

      Me ha encantado eso del "Día Glosa". Imagino que será esa la calle que recorrían Leto y el Matemático durante la conversación sobre la que se monta la novela.

      Si no te supone mucho problema hacer esas fotos de la ciudad (puente colgante, Barrio Candioti, Colastiné, Rincón, plazas de Santa Fe... se me ocurre que había un pasaje comercial donde los personajes de Saer comían y coincidían) yo estaría encantado de recibirlas. Si te apetece redactar una nota sobre eso del día Glosa o cualquier referencia del universo Saer que se pueda ilustrar con fotos, con un pie explicativo o algo así yo estaría encantado de colgar una entrada en el blog con tu nombre real o tu nombre de internet o cómo quieras.

      Mi mail es este: david_p_l@hotmail.com

      Pues lo dicho: si tienes tiempo y te apetece te abro las puertas de Desde la ciudad sin cines para un artículo ilustrado sobre el mundo de Saer.

      Muchas gracias.
      Saludos
      David Pérez

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  5. Muchas gracias David, por la invitación.
    Dejame pensar que puedo escribir sobre Saer. No conozco demasiado su obra, pero me tienta escribir algo, sobre su universo santafesino. En breve te mando las fotos a tu mail. Estoy haciendo una recopilación de las mejores.
    Te mando un abrazo y nuevamente, gracias por la invitación.

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    1. Hola.

      Pues si a ti te apetece, yo encantado de ver esas fotos y compartirlas aquí.

      Un abrazo

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  6. Acabo de terminar "El entenado", absolutamente deslumbrado. Ya en "La pesquisa" se percibía un arte de otra categoría, una querencia por la lengua, un mimo en el narrar. Pero lo de esta novela es una escultura narrativa, un cincelar ideas con un cuidado tremendo por escoger términos, un sumergirse en un mundo tremendamente lejano y a la vez familiar gracias a como te va sumergiendo en esta narración/peripecia vital y consigue identificarnos con este personaje que a priori no podía sernos más ajeno.
    Muy bien Saer, dos novelas deslumbrantes. Ahí tengo "Glosa" y "La grande". Dejaré unos días de reposo. Aunque también estoy muy tentado de JJ Becerra y su "Espectáculo del tiempo". Gracias por descubrirme más horizontes.

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    1. Hola Maqroll:

      Yo tengo en casa "El limonero real" y "Lo imborrable" aún sin leer. A ver si los leo y así acabo ya con todo Saer, uno de mis escritores favoritos de los últimos años.

      Si te gusta Saer, sería lógico pensar que te puede gustar Becerra.

      Espero que te gusten los nuevos libros de Saer o Becerra.

      De nada. Estupendo compartir lecturas.
      Saludos
      David Pérez

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